Colección de discursos agrupados numéricamente

306–315. Segundo sub-capítulo

“Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que tenga semejante poder de causar la aparición de cualidades perjudiciales aún no aparecidas, e incrementar y expandir aquellas que ya aparecieron, que el incorrecto punto de vista. En alguien con incorrecto punto de vista, las cualidades perjudiciales aún no aparecidas surgen, y se incrementan y expanden aquellas que ya aparecieron.

“Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que tenga semejante poder de causar la aparición de cualidades beneficiosas aún no aparecidas, e incrementar y expandir aquellas que ya aparecieron, que el correcto punto de vista. En alguien con correcto punto de vista, las cualidades beneficiosas aún no aparecidas surgen, y se incrementan y expanden aquellas que ya aparecieron.

“Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que tenga semejante poder de causar la no aparición de cualidades beneficiosas aún no aparecidas, y desaparecer aquellas que ya aparecieron, que el incorrecto punto de vista. En alguien con incorrecto punto de vista, las cualidades beneficiosas aún no aparecidas no surgen, y aquellas que ya surgieron, desaparecen.

“Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que tenga semejante poder de causar la no aparición de cualidades perjudiciales aún no aparecidas, y desaparecer aquellas que ya aparecieron, que el correcto punto de vista. En alguien con correcto punto de vista, las cualidades perjudiciales aún no aparecidas no surgen, y aquellas que ya surgieron, desaparecen.

“Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que tenga semejante poder de causar la aparición del incorrecto punto de vista aún no aparecido, e incrementar y expandir aquel que ya apareció, que la descuidada atención. En alguien con descuidada atención, el incorrecto punto de vista aún no aparecido surge, y se incrementa y expande aquel que ya apareció.

“Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que tenga semejante poder de causar la aparición del correcto punto de vista aún no aparecido, e incrementar y expandir aquel que ya apareció, que la cuidadosa atención. En alguien con cuidadosa atención, el correcto punto de vista aún no aparecido surge, y se incrementa y expande aquel que ya apareció.

“Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que tenga semejante poder de hacer que, al quebrarse el cuerpo después de la muerte, los seres renazcan en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno, que el incorrecto punto de vista. Al poseer el incorrecto punto de vista, con el quiebre del cuerpo después de la muerte, los seres renacen en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno.

“Monjes, yo no veo otra cosa particular alguna que tenga semejante poder de hacer que, al quebrarse el cuerpo después de la muerte, los seres renazcan en el buen destino, en el mundo celestial, que el correcto punto de vista. Al poseer el correcto punto de vista, con el quiebre del cuerpo después de la muerte, los seres renacen en el buen destino, en el mundo celestial.

“Monjes, para una persona con el incorrecto punto de vista, cualquier kamma corporal, kamma verbal o kamma mental que realiza y emprende de acuerdo con aquel punto de vista, y cualquier volición, anhelo, inclinación o actividades volitivas, todos conducen a lo indeseado, a lo no anhelado, al perjuicio y sufrimiento. Y, ¿por qué así? Porque aquel punto de vista es incorrecto.

“Imaginad, monjes, la semilla de margosa, pepino amargo o calabaza amarga plantada en un suelo húmedo: cualquier nutriente que tomase del suelo y del agua desembocaría en su sabor amargo y desagradable. Y, ¿por qué así? Porque la semilla es mala. De la misma manera, monjes, para una persona con el incorrecto punto de vista, cualquier kamma corporal, kamma verbal o kamma mental que realiza y emprende de acuerdo con aquel punto de vista, y cualquier volición, anhelo, inclinación o actividades volitivas, todos conducen a lo indeseado, a lo desagradable, al perjuicio y sufrimiento.

“Monjes, para una persona con el correcto punto de vista, cualquier kamma corporal, kamma verbal o kamma mental que realiza y emprende de acuerdo con aquel punto de vista, y cualquier volición, anhelo, inclinación o actividades volitivas, todos conducen a lo deseado, a lo agradable, al bien y felicidad. Y, ¿por qué así? Porque aquel punto de vista es correcto.

“Imaginad, monjes, la semilla de caña de azúcar, arroz de la colina o uva plantada en un suelo húmedo: cualquier nutriente que tomase del suelo y del agua desembocaría en su sabor dulce, agradable y deleitoso. Y, ¿por qué así? Porque la semilla es buena. De la misma manera, monjes, para una persona con el correcto punto de vista, cualquier kamma corporal, kamma verbal o kamma mental que realiza y emprende de acuerdo con aquel punto de vista, y cualquier volición, anhelo, inclinación o actividades volitivas, todos conducen a lo deseado, a lo agradable, al bien y felicidad”.