Colección de discursos agrupados numéricamente

10.20. Segundo discurso sobre las moradas de los nobles

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kurus, cerca de una de sus ciudades de nombre Kammasadamma. Estando allí el Bienaventurado dijo a los monjes: “Monjes”.

“Si, Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, he aquí estas diez moradas de los nobles, en las cuales moran los nobles del pasado, presente y futuro. Y, ¿cuáles son esas diez?

“He aquí, el monje ha abandonado cinco factores, posee seis factores, tiene un único resguardo y cuatro apoyos, ha disipado las verdades personales, ha renunciado totalmente a las búsquedas, ha purificado sus intenciones, tranquilizado sus actividades corporales, ha llegado a ser bien liberado en la mente y bien liberado a través de la sabiduría. Éstas son las diez moradas de los nobles, en las cuales moran los nobles del pasado, presente y futuro.

“Y, ¿cómo el monje ha abandonado los cinco factores? He aquí, el monje ha abandonado el deseo sensorial, la animadversión, la apatía y la somnolencia, la preocupación y el remordimiento, y la duda. Es de esta manera que el monje ha abandonado los cinco factores.

“Y, ¿cómo el monje posee los seis factores? He aquí, habiendo visto la forma con el ojo, el monje no es gozoso ni triste, sino que permanece ecuánime, atentamente consciente y comprendiendo claramente. Habiendo escuchado el sonido con el oído… Habiendo olido el olor con la nariz… Habiendo saboreado el sabor con la lengua… Habiendo sentido el objeto táctil con el cuerpo… Habiendo conocido el fenómeno mental con la mente, el monje no es gozoso ni triste, sino que permanece ecuánime, atentamente consciente y comprendiendo claramente. Es de esta manera que el monje posee los seis factores.

“Y, ¿cómo el monje tiene un único resguardo? He aquí, el monje posee el resguardo de la mente a través de la atención consciente. Es de esta manera que el monje tiene un único resguardo.

“Y, ¿cómo el monje tiene los cuatro apoyos? He aquí, habiendo reflexionado, el monje usa algunas cosas, pacientemente resiste a otras cosas, evita a otras y disipa a otras. Es de esta manera que el monje tiene los cuatro resguardos.

“Y, ¿cómo el monje ha disipado las verdades personales? He aquí, cualquier verdad ordinaria que podría ser sostenida por los ascetas y brahmanes ordinarios, es decir, ‘el mundo es eterno’, ‘el mundo no es eterno’, ‘el mundo es finito’, ‘el mundo es infinito’, ‘el alma y el cuerpo es lo mismo’, ‘el alma es una cosa y el cuerpo otra’, ‘el Tathagata existe después de la muerte’, ‘el Tathagata no existe después de la muerte’, ‘el Tathagata tanto existe como no existe después de la muerte’, ‘el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte’, el monje descarta y dispersa a todo ello, dejándolo, rechazándolo, dejándolo ir, abandonando y renunciando a ello. Es de esta manera que el monje ha disipado las verdades personales.

“Y, ¿cómo el monje ha renunciado totalmente a las búsquedas? He aquí, el monje ha abandonado la búsqueda de los placeres sensuales y la búsqueda de la existencia, y ha mitigado con la búsqueda de la vida espiritual. Es de esta manera que el monje ha renunciado totalmente a las búsquedas.

“Y, ¿cómo el monje ha purificado sus intenciones? He aquí, el monje ha abandonado la intención sensual, intención de la animadversión y la intención de causar daño. Es de esta manera que el monje ha purificado sus intenciones.

“Y, ¿cómo el monje ha tranquilizado sus actividades corporales? He aquí, al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad. Es de esta manera que el monje ha tranquilizado sus actividades corporales.

“Y, ¿cómo el monje es bien liberado en la mente? He aquí, la mente del monje es liberada de la codicia, odio y falsa ilusión. Es de esta manera que el monje es bien liberado en la mente.

“Y, ¿cómo el monje es bien liberado a través de la sabiduría? He aquí, el monje comprende: ‘He abandonado la codicia, la corté de raíces, hice de ella como si fuera el tronco de una palmera, la destruí de tal manera que no puede estar más sujeta a futuros surgimientos. He abandonado el odio… la falsa ilusión, la corté de raíces, hice de ella como si fuera el tronco de una palmera, la destruí de tal manera que no puede estar más sujeta a futuros surgimientos’. Es de esta manera que el monje es bien liberado a través de la sabiduría.

“Monjes, todos los nobles del pasado que moraron en las nobles moradas, moraron en estas mismas diez nobles moradas. Todos los nobles del futuro que van a morar en las nobles moradas, morarán en estas mismas diez nobles moradas. Todos los nobles del presente que moran en las nobles moradas, moran en estas mismas diez nobles moradas.

“Estas son las diez moradas de los nobles, en las cuales moran los nobles del pasado, presente y futuro”.