Colección de discursos agrupados numéricamente

10.237–746. Serie repetitiva sobre la codicia, etc.

“Monjes, mediante el conocimiento directo sobre la codicia, han de desarrollarse diez cosas. Y, ¿cuáles son esas diez? La percepción de lo repugnante, la percepción de la muerte, la percepción de lo repugnante de la comida, la percepción del no-deleite en el mundo entero, la percepción de la transitoriedad, la percepción de la insatisfacción en lo transitorio, la percepción del no-yo en lo que es insatisfacción, la percepción del abandono, la percepción del desapasionamiento y la percepción del cese. Mediante el conocimiento directo sobre la codicia, monjes, han de desarrollarse estas diez cosas.

“Monjes, mediante el conocimiento directo sobre la codicia, han de desarrollarse diez cosas. Y, ¿cuáles son esas diez? La percepción de la transitoriedad, la percepción del no-yo, la percepción de lo repulsivo de la comida, la percepción del no-deleite en el mundo entero, la percepción del esqueleto, la percepción del cadáver infestado de gusanos, la percepción del cadáver lívido, la percepción del cadáver enconado, la percepción del cadáver fisurado y la percepción del cadáver hinchado. Mediante el conocimiento directo sobre la codicia, monjes, han de desarrollarse estas diez cosas.

“Monjes, mediante el conocimiento directo sobre la codicia, han de desarrollarse diez cosas. Y, ¿cuáles son esas diez? El recto punto de vista, la recta intención, la recta forma de hablar, la recta acción, la recta forma de vida, el recto esfuerzo, la recta atención consciente, la recta concentración, el recto conocimiento y la recta liberación. Mediante el conocimiento directo sobre la codicia, monjes, han de desarrollarse estas diez cosas.

[240–266] {240–266} “Monjes, mediante la plena comprensión de la codicia… mediante la completa destrucción… el abandono… la destrucción… el desvanecimiento… la desaparición… el cese… el renunciamiento… la dimisión de la codicia… han de desarrollarse estas diez cosas.

[267–746] {267–746} “Monjes, mediante el conocimiento directo… mediante la plena comprensión… mediante la completa destrucción… el abandono… la destrucción… el desvanecimiento… la desaparición… el cese… el renunciamiento… la dimisión del odio… de la falsa ilusión… la ira… la hostilidad… la denigración… la insolencia… la envidia… la avaricia… el engaño… la astucia… la obstinación… la vehemencia… el orgullo… la arrogancia… la embriaguez… la negligencia han de desarrollarse estas diez cosas”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado. Exaltados, aquellos monjes se deleitaron en la declaración del Bienaventurado.