Colección de discursos agrupados numéricamente

10.44. En Kusinara

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la espesura del bosque de las oblaciones, cerca de Kusinara. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes: “Monjes”. “Sí, Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, un monje que desea reprobar a otra persona, debería examinarse [primero] a sí mismo con respecto a cinco cosas y establecerse a sí mismo en [otras] cinco cosas antes de reprobar a la otra persona. ¿Con respecto a cuáles cinco cosas debería examinarse [primero] a sí mismo?

“Monjes, un monje que desea reprobar a otra persona, debería examinarse [primero] a sí mismo de esta manera: ‘¿Es pura mi conducta corporal? ¿Poseo una conducta corporal que es pura, intachable e irreprochable? ¿Existen esas cualidades dentro de mí o no?’. Si la conducta corporal de este monje no es pura, si no posee una conducta corporal que es pura, intachable e irreprochable, entonces habrá de los que dirán de él: ‘Por favor, primero entrénate a ti mismo corporalmente’. Habrá de los que dirán esto de él.

“Además, monjes, un monje que desea reprobar a otra persona, debería examinarse [primero] a sí mismo de esta manera: ‘¿Es pura mi conducta verbal? ¿Poseo una conducta verbal que es pura, intachable e irreprochable? ¿Existen esas cualidades dentro de mí o no?’. Si la conducta verbal de este monje no es pura, si no posee una conducta verbal que es pura, intachable e irreprochable, entonces habrá de los que dirán de él: ‘Por favor, primero entrénate a ti mismo verbalmente’. Habrá de los que dirán esto de él.

“Además, monjes, un monje que desea reprobar a otra persona, debería examinarse [primero] a sí mismo de esta manera: ‘¿He establecido mi mente en el amor benevolente, sin resentimientos hacia mis compañeros monjes? ¿Existen esas cualidades dentro de mí o no?’. Si este monje no ha establecido su mente en el amor benevolente, sin resentimientos hacia sus compañeros monjes, entonces habrá de los que dirán de él: ‘Por favor, establece primero tu mente en el amor benevolente, sin resentimientos hacia tus compañeros monjes’. Habrá de los que dirán esto de él.

“Además, monjes, un monje que desea reprobar a otra persona, debería examinarse [primero] a sí mismo de esta manera: ‘¿Soy instruido? ¿He aprendido bien aquellas enseñanzas que son agradables desde el principio, agradables en el medio y agradables al final, con el correcto significado y forma, las que proclaman una vida espiritual perfectamente completa y pura? ¿Las retuve en mi mente, las recité verbalmente, las investigué mentalmente y las penetré bien con la correcta visión? ¿Existen esas cualidades dentro de mí o no?’. Si este monje no es instruido… no las penetró bien con la correcta visión, entonces habrá de los que dirán de él: ‘Por favor, aprende primero la herencia’. Habrá de los que dirán esto de él.

“Además, monjes, un monje que desea reprobar a otra persona, debería examinarse [primero] a sí mismo de esta manera: ‘¿Me han sido transmitidos bien ambos Pathimokka: en detalle, bien analizados, bien dominados, bien determinados en reglas y sus detalladas explicaciones? ¿Existen esas cualidades dentro de mí o no?’. Si ambos Pathimokka no han sido transmitidos bien a este monje… bien determinados en reglas y sus detalladas explicaciones, entonces si se le preguntase: ‘¿En qué lugar el Bienaventurado declaró esto?’, sería incapaz de responder y habría de los que dirían de él: ‘Por favor, aprende primero la Disciplina’. Habría de los que dirían esto de él.

“Es con respecto a estas cinco cosas que debería examinarse [primero] a sí mismo.

“Y, ¿cuáles son las [otras] cinco cosas, en las cuales debería establecerse a sí mismo? ‘Voy a hablar solamente en el tiempo apropiado, no fuera del tiempo apropiado; voy a hablar verazmente, no con falsedad; voy a hablar gentilmente, no ásperamente; voy a hablar de manera beneficiosa, no de manera dañina; voy a hablar con la mente [establecida] en el amor benevolente, no mientras albergo odio’. Estas son las [otras] cinco cosas, en las cuales debería establecerse a sí mismo.

“Monjes, un monje que desea reprobar a otra persona, debería examinarse [primero] a sí mismo con respecto a cinco cosas y establecerse a sí mismo en [otras] cinco cosas antes de reprobar a la otra persona”.