Colección de discursos agrupados numéricamente

10.46. Los sakyanos

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando entre los sakyanos, en la arboleda de Nigrodharama, cerca de Kapilavatthu. Entonces, el día de Uposatha, un grupo de sakyanos, seguidores laicos, se acercó al Bienaventurado: llegando allí le rindieron homenaje y se sentaron a un lado. Acto seguido el Bienaventurado les dijo:

“Sakyanos, ¿observáis vosotros el Uposatha de manera completa en sus ocho factores?”.

“A veces sí, Venerable Señor, y a veces no”.

“¡Ésta es vuestra desgracia, oh sakyanos, esta es vuestra pérdida! Mientras la vida peligra, por causa de la pena y la muerte, vosotros observáis el Uposatha de manera completa en sus ocho factores a veces sí y a veces no. ¿Qué opináis, sakyanos? Imaginad aquí a un hombre que, sin hacer nada perjudicial, se ganase diariamente la mitad de un kahapana por su trabajo. ¿Sería eso suficiente para llamarlo un hombre inteligente y emprendedor?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Y, ¿qué opináis, sakyanos? Imaginad aquí a un hombre que, sin hacer nada perjudicial, se ganase diariamente un kahapana por su trabajo. ¿Sería eso suficiente para llamarlo un hombre inteligente y emprendedor?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Y, ¿qué opináis, sakyanos? Imaginad aquí a un hombre que, sin hacer nada perjudicial, se ganase diariamente dos… tres… cuatro… cinco… seis… siete… ocho… nueve… diez… veinte… treinta… cuarenta… cincuenta kahapanas por su trabajo. ¿Sería eso suficiente para llamarlo un hombre inteligente y emprendedor?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Y, ¿qué opináis, sakyanos? Si él ganase cien o mil kahapanas día tras día, depositase todo lo que gana y tuviese un espacio vital de cien años, viviendo cien años, ¿podría adquirir una gran masa de riquezas?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Y, ¿qué opináis, sakyanos? A causa de sus riquezas, por motivo de sus riquezas, a causa de sus riquezas, ¿podría aquel hombre experimentar exclusivamente la felicidad día y noche, o por espacio de medio día o media noche?”.

“No, Venerable Señor. Y, ¿por qué no? Porque los placeres sensuales son transitorios, vacíos, falsos y decepcionantes”.

“Sin embargo, sakyanos, mi discípulo que mora diligente, ardiente y resuelto por espacio de diez años, practicando de acuerdo con lo que le instruí, podría experimentar exclusivamente la felicidad por cien años, mil años, cien mil años o diez millones de años. Y él podría ser alguien que una-vez-retorna, alguien que no-retorna o alguien que entra-en-la-corriente.

“Pero dejemos de lado diez años, sakyanos. Mi discípulo que mora diligente, ardiente y resuelto por espacio de nueve años… ocho años… siete años… seis años… cinco años… cuatro años… tres años… dos años… un año, practicando de acuerdo con lo que le instruí, podría experimentar exclusivamente la felicidad por cien años, mil años, cien mil años o diez millones de años. Y él podría ser alguien que una-vez-retorna, alguien que no-retorna o alguien que entra-en-la-corriente.

“Pero dejemos de lado un año, sakyanos. Mi discípulo que mora diligente, ardiente y resuelto por espacio de diez meses… nueve meses… ocho meses… siete meses… seis meses… cinco meses… cuatro meses… tres meses… dos meses… un mes… medio mes, practicando de acuerdo con lo que le instruí, podría experimentar exclusivamente la felicidad por cien años, mil años, cien mil años o diez millones de años. Y él podría ser alguien que una-vez-retorna, alguien que no-retorna o alguien que entra-en-la-corriente.

“Pero dejemos de lado medio mes, sakyanos. Mi discípulo que mora diligente, ardiente y resuelto por espacio de diez noches y diez días practicando de acuerdo con lo que le instruí, podría experimentar exclusivamente la felicidad por cien años, mil años, cien mil años o diez millones de años. Y él podría ser alguien que una-vez-retorna, alguien que no-retorna o alguien que entra-en-la-corriente.

“Pero dejemos de lado diez noches y diez días, sakyanos. Mi discípulo que mora diligente, ardiente y resuelto por espacio de nueve noches y nueve días… ocho noches y ocho días… siete noches y siete días… seis noches y seis días… cinco noches y cinco días… cuatro noches y cuatro días… tres noches y tres días… dos noches y dos días… una noche y un día practicando de acuerdo con lo que le instruí, podría experimentar exclusivamente la felicidad por cien años, mil años, cien mil años o diez millones de años. Y él podría ser alguien que una-vez-retorna, alguien que no-retorna o alguien que entra-en-la-corriente.

“¡Ésta es vuestra desgracia, oh sakyanos, esta es vuestra pérdida! Mientras la vida peligra por causa de la pena y la muerte, vosotros observáis el Uposatha de manera completa en sus ocho factores a veces sí y a veces no”.

“Venerable Señor, de hoy en adelante observaremos el Uposatha de manera completa en sus ocho factores”.