Colección de discursos agrupados numéricamente

10.69. Primer discurso con temas de conversación

Esto he escuchado. En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta del Parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Allí, un gran número de monjes, al retornar de su habitual ronda en busca de donativos de comida y al haberse alimentado, se reunió en el vestíbulo para charlar sobre diferentes temas superfluos, como los reyes, los ladrones, los ministros del estado, los ejércitos, las preocupaciones vanas, las batallas, la comida y la bebida, la vestimenta, el mobiliario, las guirnaldas y los perfumes, los parientes, los vehículos, los pueblos, las poblaciones, las ciudades y las campiñas, las mujeres y los héroes, el chismorreo de la calle Además, los cuentos sobre los espíritus y el pasado, especulaciones sobre la creación del mundo y del mar, y las pláticas sobre si las cosas existen o no.

Entonces, el Bienaventurado, cuando se hizo de tarde, salió de su reclusión y fue al lugar de la reunión. Llegando ahí, se sentó en el asiento que estaba preparado para él y, una vez sentado, se dirigió a los monjes con estas palabras: “¿Cuál es el tema de la conversación, monjes, que os ha reunido aquí? ¿En medio de qué tema interrumpí vuestra plática?”

“Justo ahora, Venerable Señor, al retornar de nuestra ronda en busca de donativos de comida y al habernos alimentado, nos reunimos en este vestíbulo para charlar sobre diferentes temas, como los reyes, los ladrones, los ministros del estado, los ejércitos, las preocupaciones vanas, las batallas, la comida y la bebida, la vestimenta, el mobiliario, las guirnaldas y los perfumes, los parientes, los vehículos, los pueblos, las poblaciones, las ciudades y las campiñas, las mujeres y los héroes, el chismorreo de la calle Además, los cuentos sobre los espíritus y el pasado, especulaciones sobre la creación del mundo y del mar, y las pláticas sobre si las cosas existen o no.”

“Monjes, no es correcto que los hijos de las buenas familias, los que abandonaron la vida hogareña para cultivar el estilo de vida sin hogar, se ocupen de semejantes temas de conversación, tales como los reyes, los ladrones… y las pláticas sobre si las cosas existen o no.

“En vez de esto, existen diez clases de temas apropiados de conversación. Y, ¿cuáles son esos diez?

“Pláticas sobre la modestia, el contentamiento, la reclusión, el no estar ligado a otros, el cómo despertar la persistencia, la virtud, la concentración, la sabiduría, la liberación y el conocimiento con la visión de la visión de la liberación.

“Éstas son, monjes, las diez clases de temas apropiadas de conversación. Si vosotros os ocupáis frecuentemente de estos diez temas de conversación, podréis eclipsar inclusive al sol y la luna, con la majestuosidad y el poder, y con más razón, a los ascetas errantes ambulantes de los otros credos”.