Colección de discursos agrupados numéricamente

10.95. Uttiya

Entonces, el asceta errante Uttiya se acercó al Bienaventurado y al llegar, intercambió con él cordiales saludos. Cuando terminó su amable charla de bienvenida, el asceta errante Uttiya se sentó a un lado. Una vez sentado allí, dijo al Bienaventurado:

“Maestro Gotama, ¿es cierto que el mundo es eterno y que solamente esta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“Uttiya, yo no he declarado que el mundo fuera eterno, que solamente esta fuera la verdad ni que ningún otro punto de vista tuviera valor alguno”.

“Entonces, maestro Gotama, ¿es cierto que el mundo no es eterno y que solamente esta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“Uttiya, yo tampoco he declarado que el mundo no fuera eterno, que solamente esta fuera la verdad ni que ningún otro punto de vista tuviera valor alguno”.

“Entonces, maestro Gotama, ¿es cierto que el mundo es finito… que el mundo es infinito… que el cuerpo y el alma son la misma cosa… que el alma es una cosa y el cuerpo otra… que el Tathagata existe después de la muerte… que el Tathagata no existe después de la muerte… que el Tathagata existe y no existe después de la muerte… que el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte y que solamente esta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”

“Uttiya, yo tampoco he declarado que el Tathagata ni existiera ni no existiera después de la muerte, que solamente esta fuera la verdad ni que ningún otro punto de vista tuviera valor alguno”

“Pero, maestro Gotama, al ser preguntado: ‘¿es cierto que el mundo es eterno y que solamente esta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?’, el maestro Gotama me respondió: ‘Uttiya, yo no he declarado que el mundo fuera eterno y que solamente esta fuera la verdad ni que ningún otro punto de vista tuviera valor alguno’, al ser preguntado: ‘¿es cierto que el mundo no es eterno y que solamente esta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?”, el maestro Gotama me respondió: ‘Uttiya, yo tampoco he declarado que el mundo no fuera eterno, que solamente esta fuera la verdad ni que ningún otro punto de vista tuviera valor alguno’, al ser preguntado: ¿es cierto que el mundo es finito… que el mundo es infinito… que el cuerpo y el alma son la misma cosa… que el alma es una cosa y el cuerpo otra… que el Tathagata existe después de la muerte… que el Tathagata no existe después de la muerte… que el Tathagata existe y no existe después de la muerte… que el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte y que solamente esta es la verdad y ningún otro punto de vista tiene valor alguno?’, el maestro Gotama me respondió: ‘Uttiya, yo tampoco he declarado que el Tathagata ni existiera ni no existiera después de la muerte, que solamente esta fuera la verdad ni que ningún otro punto de vista tuviera valor alguno’, entonces, ¿existe cosa alguna que el maestro Gotama ha declarado?”

“Uttiya, habiéndolo plenamente conocido, enseño el Dhamma a mis discípulos para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y la aflicción, para el alcance del método correcto y la realización del Nibbana.”

“Si el maestro Gotama, habiéndolo plenamente conocido, enseña el Dhamma a sus discípulos para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y la aflicción, para el alcance del método correcto y la realización del Nibbana, dígame entonces ¿será todo el mundo conducido a la liberación, o solamente la mitad del él o su tercera parte?”

Cuando esto fue dicho, el Bienaventurado permaneció en silencio.

Entonces, el Venerable Ananda tuvo el siguiente pensamiento: “Ojala, el asceta Uttiya no adquiera un errado punto de vista pensando: ‘Cuando le hice una pregunta que abarca el todo, el asceta Gotama vaciló y no me respondió. Quizá, no fue capaz de hacerlo’. Semejante punto de vista podría acarrear al asceta errante Uttiya muchas penas y sufrimiento por largo tiempo”. Así que, dijo a Uttiya:

“En este caso, amigo Uttiya, te voy a dar un símil, ya que en muchas ocasiones, las personas inteligentes pueden entender el significado de algo a través de un símil. Imagina las fronteras de una ciudad real fuertemente aseguradas por muros y torres con una sola entrada. A través ella, un inteligente, competente e idóneo portero deja entrar a los que conoce, pero prohíbe la entrada de aquellos que no conoce. Recorriendo el camino que rodea la ciudad, él no ve quebradura alguna ni abertura en la muralla, suficientemente grande, como para permitir la entrada, ni siquiera de un gato. Aunque él no sabría cuántas criaturas vivientes entrasen y saliesen de la ciudad, sin embargo podría estar seguro de que cualquier criatura grande que entrase y saliese de esta ciudad, solamente entrase y saliese a través de esta puerta.

“De la misma manera, el Tathagata no se preocupa si todo el mundo, la mitad de él o su tercera parte será liberada a través de su Dhamma. Pero está seguro de que todos aquellos que han sido conducidos, están siendo conducidos o serán conducidos a la liberación del mundo, lo han hecho, lo están haciendo o lo harán solamente después de haber abandonado los cinco impedimentos—aquellas corrupciones mentales que debilitan la sabiduría-, después de haber establecido bien sus mentes en los cuatro fundamentos de la atención consciente y después de haber desarrollado plenamente los siete factores de la iluminación. Es solamente de esa manera que ellos han sido liberados, están siendo liberados o van a ser liberados del mundo.

“Así que, esta pregunta que formulaste al Bienaventurado, ya ha sido previamente formulada de otra manera. Es por eso que el Bienaventurado no te ha respondido”.