Colección de discursos agrupados numéricamente

10.97. Digno de dádivas

“Monjes, poseyendo diez cualidades, un monje es digno de dádivas, digno de hospitalidad, digno de ofrendas, digno de reverenciales saludos, y es un insuperable campo de méritos para el mundo. Y, ¿cuáles son esas diez?

“He aquí, el monje es virtuoso; mora restringido por el Patimokkha, es poseedor de la buena conducta y buenos recursos, viendo peligro en las faltas más diminutas. Habiéndose sometido a las reglas de entrenamiento, se entrena en ellas.

“Además, él ha aprendido mucho, se acuerda de lo que aprendió y lo acumula. Aquellas enseñanzas que son buenas en el principio, buenas en el medio y buenas al final, con el recto significado y forma, que proclaman la vida espiritual perfectamente completa y pura: enseñanzas como estas él las ha aprendido mucho, las retiene en la mente, las recita verbalmente, investiga mentalmente y las penetra con la recta visión.

“Además, es un buen amigo, buen compañero, buen camarada.

“Además, sostiene un correcto punto de vista y tiene una correcta perspectiva.

“Además, ejerce varias clases de poderes espirituales: habiendo sido uno, llega a ser varios; habiendo sido varios, llega a ser uno; aparece y desaparece; traspasa sin obstáculos una pared, un cerco, una montaña como si traspasara el espacio; se zambulle en la tierra, como si fuera agua; camina sobre el agua sin hundirse, como si fuera tierra; sentado, con las piernas cruzadas, viaja por el espacio como una ave; con sus manos toca y acaricia la luna y el sol, poderosa y majestuosamente; ejerce su dominio corporal incluso hasta donde llega el mundo del Brahma.

“Además, con el elemento del oído divino, que es purificado y sobrepasa el humano, escucha a ambas clases de sonidos: los divinos y los humanos, aquellos que se generan lejos al igual que los que están cerca.

“Además, entiende las mentes de otros seres y personas, habiéndolas abarcado con su propia mente. Entiende la mente con pasión, como mente con pasión, y la mente sin pasión, como mente liberada de la pasión; la mente con odio, como mente con odio, y la mente sin odio, como mente liberada del odio; la mente con falsa ilusión, como mente con falsa ilusión, y la mente sin falsa ilusión, como mente liberada de la falsa ilusión; la mente contraída, como mente contraída, y la mente distraída, como mente distraída; la mente exaltada, como mente exaltada, y la mente no exaltada, como mente no exaltada; la mente superable, como mente superable y la mente insuperable, como mente insuperable; la mente concentrada, como mente concentrada y la mente desconcentrada, como mente desconcentrada; la mente liberada, como mente liberada y la mente no liberada, como mente no liberada.

“Además, recuerda sus múltiples vidas pasadas, es decir, un nacimiento, dos nacimientos, tres nacimientos, cuatro nacimientos, cinco nacimientos, diez nacimientos, veinte nacimientos, treinta nacimientos, cuarenta nacimientos, cincuenta nacimientos, cien nacimientos, mil nacimientos, cien mil nacimientos, muchos eones de contracción cósmica, muchos eones de expansión cósmica, muchos eones de contracción y expansión cósmica: ‘Allí tuve tal nombre, pertenecí a tal clan, tuve tal apariencia. Tal era mi alimento, tal mi experiencia del placer y dolor, tal el final de mi vida. Y falleciendo desde aquel estado, surgí de nuevo allá. Y allí también tuve tal nombre, pertenecí a tal clan, tuve tal apariencia. Tal era mi alimento, tal mi experiencia del placer y dolor, tal el final de mi vida. Falleciendo desde aquel estado, surgí de nuevo allá’; recuerda así sus múltiples vidas pasadas, en sus modos y detalles.

“Además, por medio del ojo divino, purificado y que supera al ojo humano, ve a los seres muriendo y reapareciendo, y discierne cómo son inferiores y superiores, hermosos y feos, afortunados y desafortunados de acuerdo con su kamma: ‘Estos seres—quienes estaban dotados de una conducta inapropiada de cuerpo, habla y mente, que insultaban a los Nobles, sostenían opiniones incorrectas y emprendían acciones bajo la influencia de las opiniones incorrectas—, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el plano de la privación, en el destino incorrecto, en los reinos inferiores, en el infierno. Pero estos seres—quienes estaban dotados de una conducta apropiada de cuerpo, habla y mente, que no insultaban a los Nobles, que sostenían opiniones correctas y emprendían acciones bajo la influencia de opiniones correctas—, con la desintegración del cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en buenos destinos, incluso en el mundo celestial’; así—por medio del ojo divino, purificado y que supera al ojo humano—ve a los seres morir y reaparecer, y discierne cómo son inferiores y superiores, hermosos y feos, afortunados y desafortunados son, de acuerdo con su kamma.

“Además, con la destrucción de las impurezas, ha descubierto por sí mismo y en esta presente vida, con el conocimiento directo, la inmaculada liberación de la mente, liberación a través de la sabiduría y, habiendo entrado en ella, permanece allí.

“Poseyendo estas diez cualidades, monjes, un monje es digno de dádivas, digno de hospitalidad, digno de ofrendas, digno de reverenciales saludos, y es un insuperable campo de méritos para el mundo”.