Colección de discursos agrupados numéricamente

11.16. [Dasama de] Atthakanagara

Esto he escuchado. En una ocasión, el Venerable Ananda estaba morando en Beluvagamaka cerca de Vesali. En aquella ocasión el hombre hogareño Dasama de Atthakanagara llegó a Pataliputta por algún negocio u otro asunto. Entonces, se acercó a cierto monje en el Parque Kukkuta y, al rendirle homenaje, se sentó a un lado y le preguntó:

“Venerable Señor, ¿dónde está en este momento el Venerable Anandar? Deseo ver al Venerable Ananda.”

“El venerable Ananda esta morando en Beluvagamaka cerca de Vesali, hombre hogareño.”

Entonces, una vez terminado su negocio en Pataliputta, el hombre hogareño Dasama se fue a Beluvagamaka cerca de Vesali junto al Venerable Ananda. Después de haberle rendido homenaje, se sentó a un lado y le preguntó:

“Venerable Ananda, ¿existe alguna cosa particular proclamada por el Bienaventurado quien conoce y ve, es realizado y plenamente iluminado, mediante la cual, si el monje mora diligentemente en ella, ardiente y resuelto, su mente no liberada llega a liberarse, sus corrupciones mentales no destruidas llegan a ser destruidas y alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes?”

“Sí, hombre hogareño, esta cosa particular ha sido proclamada por el Bienaventurado”.

“Y, ¿qué es esta cosa, venerable Ananda?”

“He aquí, hombre hogareño, apartado de los placeres sensuales, apartado de los perjudiciales estados mentales, el monje entra y permanece en el primer jhana, el cual está acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido, el arrobamiento y felicidad, nacidos de la reclusión. Y lo considera y lo comprende así: ‘este primer jhana está condicionado y producido por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese'. Y si se establece firmemente en eso, alcanza la destrucción de las corrupciones mentales. Pero si no alcanza la destrucción de las corrupciones mentales a causa de aquel deseo por el Dhamma, por aquel deleite en el Dhamma, entonces con la destrucción de los cinco grilletes menores, llegará a ser uno que reaparece espontáneamente para alcanzar allí el Nibbana final, sin retornar nunca más a este mundo.

“Esta es la cosa particular proclamada por el Bienaventurado quien conoce y ve, es realizado y plenamente iluminado, mediante la cual, si el monje mora diligentemente en ella, ardiente y resuelto, su mente no liberada llega a liberarse, sus corrupciones mentales no destruidas llegan a ser destruidas y alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, al calmar el pensamiento aplicado y sostenido, el monje entra y permanece en el segundo jhana, que se caracteriza por la tranquilidad interior y unificación de la mente; libre del pensamiento aplicado y sostenido, lleno de arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración. Y lo considera y lo comprende así: ‘este primer jhana también está condicionado y producido por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese'. Y si se establece firmemente en eso, alcanza la destrucción de las corrupciones mentales. Pero si no alcanza la destrucción de las corrupciones mentales a causa de aquel deseo por el Dhamma, por aquel deleite en el Dhamma, entonces con la destrucción de los cinco grilletes menores, llegará a ser uno que reaparece espontáneamente para alcanzar allí el Nibbana final, sin retornar nunca más a este mundo.

“Esta es otra cosa particular proclamada por el Bienaventurado quien conoce y ve, es realizado y plenamente iluminado, mediante la cual, si el monje mora diligentemente en ella, ardiente y resuelto, su mente no liberada llega a liberarse, sus corrupciones mentales no destruidas llegan a ser destruidas y alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, con la desaparición del arrobamiento, el monje permanece ecuánime, con la atención consciente y clara comprensión, experimentando la felicidad en su cuerpo; entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘es ecuánime, atentamente consciente; es alguien que encontró una morada placentera.' Y lo considera y lo comprende así: ‘este tercer jhana también está condicionado y producido por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese’ .Y si se establece firmemente en eso… alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, con el abandono del placer y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el displacer, entra y permanece en el cuarto jhana, que es ni doloroso ni placentero y se caracteriza por la purificación de la atención consciente a través de la ecuanimidad. Y lo considera y lo comprende así: ‘este cuarto jhana también está condicionado y producido por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese’. Y si se establece firmemente en eso… alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, el monje mora impregnando una cuarta parte con la mente imbuida con el amor benevolente, al igual que la segunda cuarta parte, la tercera y la cuarta; igualmente arriba y abajo, alrededor, a todas las partes, a todo y a sí mismo; mora impregnando el mundo entero con la mente imbuida con el amor benevolente, abundante, excelso, inconmensurable, sin hostilidad y sin animadversión. Y lo considera y lo comprende así: ‘esta liberación a través del amor benevolente está condicionada y producida por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese’. Y si se establece firmemente en eso… alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, el monje mora impregnando una cuarta parte con la mente imbuida con la compasión, al igual que la segunda cuarta parte, la tercera y la cuarta; igualmente arriba y abajo, alrededor, a todas las partes, a todo y a sí mismo; mora impregnando el mundo entero con la mente imbuida con la compasión, abundante, excelsa, inconmensurable, sin hostilidad y sin animadversión. Y lo considera y lo comprende así: ‘esta liberación a través de la compasión está condicionada y producida por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese’. Y si se establece firmemente en eso… alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, el monje mora impregnando una cuarta parte con la mente imbuida con la dicha altruista, al igual que la segunda cuarta parte, la tercera y la cuarta; igualmente arriba y abajo, alrededor, a todas las partes, a todo y a sí mismo; mora impregnando el mundo entero con la mente imbuida con la dicha altruista, abundante, excelsa, inconmensurable, sin hostilidad y sin animadversión. Y lo considera y lo comprende así: ‘esta liberación a través de la dicha altruista está condicionada y producida por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese’. Y si se establece firmemente en eso… alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, el monje mora impregnando una cuarta parte con la mente imbuida con la ecuanimidad, al igual que la segunda cuarta parte, la tercera y la cuarta; igualmente arriba y abajo, alrededor, a todas las partes, a todo y a sí mismo; mora impregnando el mundo entero con la mente imbuida con la ecuanimidad, abundante, excelsa, inconmensurable, sin hostilidad y sin animadversión. Y lo considera y lo comprende así: ‘esta liberación a través de la ecuanimidad está condicionada y producida por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese’. Y si se establece firmemente en eso… alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, con la plena superación de la percepción de las formas, con la desaparición de la percepción del impacto sensorial, con la no-atención de la percepción de la diversidad, consciente de que ‘el espacio es infinito', el monje entra y permanece en la base de la infinitud del espacio. Y lo considera y lo comprende así: ‘este logro de la base de la infinitud del espacio está condicionado y producido por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese’. Y si se establece firmemente en eso… alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, con la plena superación de la base de la infinitud del espacio, consciente de que ‘la conciencia es infinita', el monje entra y permanece en la base de la infinitud de la conciencia. Y lo considera y lo comprende así: ‘este logro de la base de la infinitud de la conciencia está condicionado y producido por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese’. Y si se establece firmemente en eso… alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.

“Además, hombre hogareño, con la plena superación de la base de la infinitud de la conciencia, consciente de que he aquí nada hay', el monje entra y permanece en la base de la nada. Y lo considera y lo comprende así: ‘este logro de la base de la nada está condicionado y producido por la volición. Pero cualquier cosa que está condicionada y producida por la volición, es transitoria y sujeta al cese'. Y si se establece firmemente en eso, alcanza la destrucción de las corrupciones mentales. Pero si no alcanza la destrucción de las corrupciones mentales a causa de aquel deseo por el Dhamma, por aquel deleite en el Dhamma, entonces con la destrucción de los cinco grilletes menores, llegará a ser uno que reaparece espontáneamente para alcanzar allí el Nibbana final, sin retornar nunca más a este mundo.

“Esta es otra cosa particular proclamada por el Bienaventurado quien conoce y ve, es realizado y plenamente iluminado, mediante la cual, si el monje mora diligentemente en ella, ardiente y resuelto, su mente no liberada llega a liberarse, sus corrupciones mentales no destruidas llegan a ser destruidas y alcanza la suprema liberación de la esclavitud que no ha alcanzado antes.”

Cuando esto se dijo, el hombre hogareño Dasama de Atthakanagara le dijo: “Venerable Ananda, como un hombre que, buscando una entrada al tesoro escondido encontró de una vez once entradas al tesoro escondido, así también, mientras estuve buscando una entrada a lo Inmortal, encontré de una vez once entradas a lo Inmortal. Al igual que un hombre que tiene una casa con once puertas y cuando su casa es capturada por el fuego puede huir a salvo a través de cualquiera de esas once puertas, así también yo puedo liberarme a través de cualquiera de esas once puertas a lo Inmortal. Venerable señor, si incluso aquellos miembros de los otros credos buscan ofrecer honorarios a sus maestros, ¿por qué no podría yo hacer una ofrenda al Venerable Ananda?”

Entonces, el hombre hogareño Dasama de Atthakanagara reunió el Sangha de los monjes de Pataliputta y de Vesali, y con sus propias manos les sirvió y les satisfizo con varias clases de buena comida. También ofreció a cada uno de los monjes un par de telas y al Venerable Ananda le regaló el triple hábito, y también mandó construir para el Venerable Ananda una vivienda de valor de quinientos.