Colección de discursos agrupados numéricamente

2.1. Las faltas

Esto he escuchado.

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta del Parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes:

“Monjes”.

“Venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“He aquí, monjes, hay esas dos faltas. Y, ¿cuáles son esas dos? La falta perteneciente a la presente vida y la falta perteneciente a la vida futura.

“Y, ¿cuál es la falta, monjes, perteneciente a la presente vida? He aquí, alguien mira que cuando los reyes arrestan a un ladrón, un criminal, lo sujetan a varias clases de castigos: lo azotan con látigos, golpean con bastones, golpean con palos, le cortan las manos, le cortan los pies, le cortan las manos y los pies, le cortan las orejas, le cortan la nariz, le cortan las orejas y la nariz, le hacen sujeto de la ‘olla de gacha’, de la ‘concha de afeitar pulida’, de la ‘boca de Rahu’, de la ‘corona de fuego’, de la ‘mano ardiente’, de las ‘hojas de hierba’, del ‘vestido de la corteza’, del ‘antílope’, de los ‘ganchos para la carne’, de las ‘monedas’, de la ‘lejía decapada’, de la ‘clavija giratoria’, del ‘jergón enrollado’. Entonces, lo salpican con aceite hervido, lo dejan para ser devorado por los perros, lo empalan vivo en las estacas y cortan su cabeza con la espada.

“Entonces, se le ocurre lo siguiente: ‘Cuando los reyes arrestan a un ladrón, un criminal, lo sujetan a varias clases de castigos por culpa de su malas acciones: lo azotan con látigos… y cortan su cabeza con la espada. Ahora bien, si yo cometiese semejantes malas acciones, y los reyes me arrestasen, podrían someterme a los mismos castigos. Podrían azotarme con látigos… y cortar mi cabeza con la espada’. Temeroso de la falta perteneciente a la presente vida, no saquea las casas de otros. Esto se llama la falta perteneciente a la presente vida.

“Y, ¿cuál es la falta, monjes, perteneciente a la vida futura? He aquí, alguien reflexiona de esta manera: ‘La mala conducta corporal es perjudicial, conlleva resultados penosos en la vida futura; la mala conducta verbal es perjudicial, conlleva resultados penosos en la vida futura; la mala mental es perjudicial, conlleva resultados penosos en la vida futura. Si me involucrase en mala conducta corporal, verbal o mental, entonces con la ruptura de mi cuerpo después de la muerte, renacería en plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno’. Temeroso de la falta perteneciente a la vida futura, abandona la mala conducta corporal y desarrolla una buena conducta corporal, abandona la mala conducta verbal y desarrolla una buena conducta verbal, abandona la mala conducta mental y desarrolla una buena conducta mental; se mantiene a sí mismo en la pureza. Esto se llama la falta perteneciente a la vida futura.

“Estas son, monjes, las dos faltas. Por eso, monjes, deberíais entrenaros a vosotros mismos de esta manera: ‘Estaremos temerosos de la falta perteneciente a la presente vida; estaremos temerosos de la falta perteneciente a la vida futura; vamos a temer cometer las faltas y vamos a ver el peligro en las faltas’. De esta manera, monjes, deberíais entrenaros a vosotros mismos. Es de esperar que alguien que teme cometer las faltas y ve en ellas el peligro, será liberado de todas las faltas”.

2.2. Los esfuerzos

“He aquí, monjes, existen estos dos esfuerzos que son difíciles de lograr en el mundo. Y, ¿cuáles son estos dos? El esfuerzo de los laicos que viven en el hogar por regalar hábitos, comida de la limosna, alojamiento, medicinas y provisiones para la enfermedad; y el esfuerzo de aquellos que han renunciado a la vida hogareña y asumieron el estilo de vida sin hogar, por el renunciamiento a todas las adquisiciones. Estos son, monjes, los dos esfuerzos que son difíciles de lograr en el mundo.

“De esos dos esfuerzos, monjes, el principal es el esfuerzo por renunciar a todas las adquisiciones. Por eso, monjes, deberíais entrenaros a vosotros mismos de esta manera: ‘Vamos a esforzarnos por el renunciamiento a todas las adquisiciones’. Es de esta manera, monjes, que deberíais entrenaros a vosotros mismos”.

2.3. Lo que causa el tormento

“He aquí, monjes, hay dos cosas que causan el tormento. Y, ¿cuáles son esas dos? He aquí, monjes, alguien está empeñado en la mala conducta corporal, pero falla en empeñarse en la buena conducta corporal; está empeñado en la mala conducta verbal, pero falla en empeñarse en la buena conducta verbal; está empeñado en la mala conducta mental, pero falla en empeñarse en buena conducta mental. Entonces, él vive atormentado, [pensando:] ‘Estoy empeñado en la mala conducta corporal’, y vive atormentado, [pensando:] ‘Fallo en empeñarme en la buena conducta corporal’; y vive atormentado, [pensando:] ‘Estoy empeñado en la mala conducta verbal’; y vive atormentado, [pensando:] ‘Fallo en empeñarme en la buena conducta verbal’; y vive atormentado, [pensando:] ‘Estoy empeñado en la mala conducta mental’; y vive atormentado, [pensando:] ‘Fallo en empeñarme en la buena conducta mental’. Estas son, monjes, las dos cosas que causan el tormento”.

2.4. Lo que no causa el tormento

“He aquí, monjes, hay dos cosas que no causan el tormento. Y, ¿cuáles son esas dos? He aquí, monjes, alguien está empeñado en la buena conducta corporal, y evita empeñarse en la mala conducta corporal; está empeñado en la buena conducta verbal, y evita empeñarse en la mala conducta verbal; está empeñado en la buena conducta mental, y evita empeñarse en la mala conducta mental. Entonces, él no vive atormentado, [pensando:] ‘Estoy empeñado en la buena conducta corporal’, y no vive atormentado, [pensando:] ‘Evito empeñarme en la mala conducta corporal’; y no vive atormentado, [pensando:] ‘Estoy empeñado en la buena conducta verbal’; y no vive atormentado, [pensando:] ‘Evito empeñarme en la mala conducta verbal’; y no vive atormentado, [pensando:] ‘Estoy empeñado en la buena conducta mental’; y no vive atormentado, [pensando:] ‘Evito empeñarme en la mala conducta mental’. Estas son, monjes, las dos cosas que no causan el tormento”.

2.5. Lo conocido

“Monjes, conocí dos cualidades a través de la experiencia: el descontento con respecto a las cualidades técnicas y el esfuerzo implacable. De manera implacable me esforcé, [pensando]: ‘Con gusto dejaré la carne y la sangre secarse en mi cuerpo, dejando apenas la piel, los tendones y los huesos, pero si no logro lo que puede ser alcanzado por la firmeza humana, la persistencia humana, el esfuerzo humano, no habrá relajación alguna en mi persistencia’. A partir de esta atención mía, fue logrado el Despertar. A partir de esta atención mía, fue alcanzada la libertad sin par de la esclavitud.

“Ustedes, también, monjes, deberían esforzarse implacablemente a sí mismos, [pensando]: ‘Con gusto dejaremos la carne y la sangre en nuestros cuerpos secarse, dejando apenas la piel, los tendones, y los huesos, pero si no logramos lo que puede ser alcanzado por la firmeza humana, persistencia humana, el esfuerzo humano, no habrá relajación alguna en nuestra persistencia’. Ustedes, también, en un tiempo no muy largo alcanzarán y permanecerán en el objetivo supremo de la vida santa, por el cual los miembros del clan correctamente van de hogar en hogar, conociéndolo y realizándolo ustedes mismos en el aquí y ahora.

“Así ustedes deberían entrenarse a sí mismos: “Nos esforzaremos implacablemente a nosotros mismos, [pensando]: ‘Con gusto dejaremos la carne y la sangre en nuestros cuerpos secarse, dejando apenas la piel, los tendones, y los huesos, pero si no logramos lo que puede ser alcanzado por la firmeza humana, la persistencia humana, el esfuerzo humano, no habrá relajación alguna en nuestra persistencia’. Así es como ustedes deberían entrenarse”.

2.6. Grillete

“He aquí, monjes, hay estas dos cosas. Y, ¿cuáles son esas dos? Contemplación de la gratificación en cosas que pueden encadenar y contemplación del desencantamiento en cosas que pueden encadenar. Alguien que mora contemplando la gratificación en cosas que pueden encadenar no abandona la codicia, el odio y la falsa ilusión. Al no haber abandonado la codicia, el odio y la falsa ilusión, uno no es libre del nacimiento, la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia; uno no es libre de la insatisfacción, declaro yo.

“Alguien que mora contemplando el desencantamiento en cosas que pueden encadenar abandona la codicia, el odio y la falsa ilusión. Al haber abandonado la codicia, el odio y la falsa ilusión, uno es libre del nacimiento, la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, el abatimiento y la angustia; uno es libre de la insatisfacción, declaro yo.

“Estas son, monjes, aquellas dos cosas”.

2.7. Oscuridad

“He aquí, monjes, hay estas dos cualidades oscuras. Y, ¿cuáles son esas dos? La desvergüenza moral y la osadía moral. Estas son, monjes, aquellas dos cualidades oscuras”.

2.8. Luz

“He aquí, monjes, hay estas dos cualidades luminosas. Y, ¿cuáles son esas dos? La vergüenza moral y el temor moral. Estas son, monjes, aquellas dos cualidades luminosas”.

2.9. Conducta

“Monjes, estas dos cualidades luminosas protegen al mundo. Y, ¿cuáles son esas dos? La vergüenza moral y el temor moral. Si estas dos cualidades luminosas no protegieran al mundo, no se vería aquí [restricción alguna hacia] la propia madre, tías, la mujer del maestro de uno ni hacia otra gente respetable. El mundo sería promiscuo como las cabras y las ovejas, como los pollos, cerdos, perros o chacales. Pero puesto que estas dos cualidades luminosas protegen al mundo, se ve aquí [restricción hacia] la propia madre, tías, la mujer del maestro de uno y hacia otra gente respetable”.

2.10. Entrando bajo las Lluvias

“He aquí, monjes, hay estas dos [ocasiones para] entrar bajo las Lluvias. Y, ¿cuáles son esas dos? La temprana y la tardía. Estas son, monjes, las dos [ocasiones para] entrar bajo las Lluvias”.