Colección de discursos agrupados numéricamente

118–129. Capítulo sobre los deseos

“Monjes, es muy difícil abandonar a estos dos deseos. Y, ¿cuáles son esos dos? El deseo por las ganancias y el deseo por la vida. Esos son los dos deseos que es difícil abandonar.”

“Monjes, son inauditas en el mundo estas dos clases de personas. Y, ¿cuáles son esas dos? Una que toma iniciativa para ayudar a otros y la otra que es grata y agradecida. Estas son las dos clases de personas inauditas en el mundo.”

“Monjes, son inauditas en el mundo estas dos clases de personas. Y, ¿cuáles son esas dos? Una que está satisfecha y la otra que proporciona la satisfacción. Estas son las dos clases de personas inauditas en el mundo.”

“Monjes, estas son las dos clases de personas difíciles de satisfacer. Y, ¿cuáles son esas dos? Una que acumula lo que gana y la otra que despilfarra lo que gana. Estas son las dos clases de personas difíciles de satisfacer.”

“Monjes, estas son las dos clases de personas fáciles de satisfacer. Y, ¿cuáles son esas dos? Una que no acumula lo que gana y la otra que no despilfarra lo que gana. Estas son las dos clases de personas fáciles de satisfacer.”

“Monjes, he aquí las dos condiciones para el surgimiento de la codicia. Y, ¿cuáles son esas dos? El signo de la belleza y la inapropiada atención. Estas son las dos condiciones para el surgimiento de la codicia.”

“Monjes, he aquí las dos condiciones para el surgimiento del odio. Y, ¿cuáles son esas dos? El signo de la asquerosidad y la inapropiada atención. Estas son las dos condiciones para el surgimiento del odio.”

“Monjes, he aquí las dos condiciones para el surgimiento del incorrecto punto de vista. Y, ¿cuáles son esas dos? Pronunciamientos sobre otras [personas] y la inapropiada atención. Estas son las dos condiciones para el surgimiento del incorrecto punto de vista.”

“Monjes, he aquí las dos condiciones para el surgimiento del correcto punto de vista. Y, ¿cuáles son esas dos? Pronunciamientos sobre otras [personas] y la apropiada atención. Estas son las dos condiciones para el surgimiento del correcto punto de vista.”

“Monjes, he aquí hay estas dos clases de ofensas. Y, ¿cuáles son esas dos? Ofensa ligera y ofensa grave. Estas son las dos clases de ofensas.”

“Monjes, he aquí hay estas dos clases de ofensas. Y, ¿cuáles son esas dos? Ofensa obscenas y ofensa que no son obscenas. Estas son las dos clases de ofensas.”

“Monjes, he aquí hay estas dos clases de ofensas. Y, ¿cuáles son esas dos? Ofensa remediable y ofensa irremediable. Estas son las dos clases de ofensas.”