Colección de discursos agrupados numéricamente

310–479. Serie repetitiva sobre la codicia

“Monjes, dos cosas han de ser desarrolladas para el conocimiento directo de la codicia. Y, ¿cuáles son esas dos? Tranquilidad y perspicacia. Estas son las dos cosas que han de ser desarrolladas para el conocimiento directo de la codicia.”

[311–319] “Monjes, dos cosas han de ser desarrolladas para la plena comprensión de la codicia… para el abandono de la codicia… para la destrucción de la codicia… para el desvanecimiento de la codicia… para la desaparición de la codicia… para el cese de la codicia… para el renunciamiento a la codicia… para la dimisión de la codicia. Y, ¿cuáles son esas dos? Tranquilidad y perspicacia. Estas son las dos cosas que han de ser desarrolladas para la dimisión de la codicia.”

[320–479] {232–246} “Monjes, dos cosas han de ser desarrolladas para la plena comprensión… para el abandono… para la destrucción… para el desvanecimiento… para la desaparición… para el cese… para el renunciamiento… para la dimisión del odio… (233) …de la falsa ilusión… (234) …de la ira… (235) …de la hostilidad… (236) …de la denigración… (237) …de la insolencia… (238) …de la envidia… (239) …de la avaricia… (240) …del engaño… (241) …de la astucia… (242) …de la obstinación… (243) …de la vehemencia… (244) …de la presunción… (245) …de la arrogancia… (246) …de la embriaguez… de la negligencia. Y, ¿cuáles son esas dos? Tranquilidad y perspicacia. Estas son las dos cosas que han de ser desarrolladas para la dimisión de la negligencia.”