Colección de discursos agrupados numéricamente

52–63. Capítulo sobre las personas

“Monjes, he aquí existen estas dos personas que surgen en el mundo para el bienestar de mucha gente, para la felicidad de mucha gente, para el bien, el bienestar y la felicidad de los devas y seres humanos. Y, ¿cuáles son esas dos? El Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado y el monarca que pone en movimiento la rueda. Estas son las dos personas que surgen en el mundo para el bienestar de mucha gente, para la felicidad de mucha gente, para el bien, el bienestar y la felicidad de los devas y seres humanos.”

“Monjes, he aquí existen estas dos personas que surgen en el mundo que son humanos extraordinarios. Y, ¿cuáles son esas dos? El Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado y el monarca que pone en movimiento la rueda. Estas son las dos personas que surgen en el mundo y que son humanos extraordinarios.”

“Monjes, he aquí existen estas dos personas cuya muerte enluta a mucha gente. Y, ¿cuáles son esas dos? El Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado y el monarca que pone en movimiento la rueda. Estas son las dos personas cuya muerte enluta a mucha gente.”

“Monjes, he aquí existen estas dos personas que son dignas de una estupa. Y, ¿cuáles son esas dos? El Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado y el monarca que pone en movimiento la rueda. Estas son las dos personas que son dignas de una estupa.”

“Monjes, he aquí estos dos son iluminados. Y, ¿quiénes son esos dos? El Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado y el monarca que pone en movimiento la rueda. Estos dos son iluminados.”

“Monjes, he aquí estos no se atemorizan con el estallido de un rayo. Y, ¿quiénes son esos dos? El monje cuyas corrupciones mentales han sido destruidas y el elefante de pura sangre. Estos dos son los que no se atemorizan con el estallido de un rayo.

“Monjes, he aquí estos no se atemorizan con el estallido de un rayo. Y, ¿quiénes son esos dos? El monje cuyas corrupciones mentales han sido destruidas y el caballo de pura sangre. Estos dos son los que no se atemorizan con el estallido de un rayo.”

“Monjes, he aquí estos no se atemorizan con el estallido de un rayo. Y, ¿quiénes son esos dos? El monje cuyas corrupciones mentales han sido destruidas y el león, el rey de las bestias. Estos dos son los que no se atemorizan con el estallido de un rayo.”

“Monjes, por dos razones los faunos no pronuncian palabras humanas. Y, ¿cuáles son esas dos? [Pensando:] ‘No hablemos falsamente’ y ‘No difamemos a otros con algo que sea contrario a los hechos’. Estas son las dos razones, por las cuales los faunos no pronuncian palabras humanas.”

“Monjes, la mujer muere insatisfecha y descontenta de dos cosas. Y, ¿cuáles son esas dos? El intercambio sexual y dar a luz. Estas son las dos cosas, de las cuales la mujer muere insatisfecha y descontenta.”

“Monjes, voy a enseñaros acerca de la residencia entre los malos y acerca de la residencia entre los buenos. Escuchad y prestad atención que voy a hablar.”

“Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

“Y, ¿cómo, monjes, es la residencia entre los malos y cómo viven los malos juntos? He aquí, este pensamiento se le ocurre al monje anciano: ‘un [monje] anciano—o un [monje] del medio o junior- no debería corregirme. Ni yo debería corregir a un [monje] anciano, a un [monje] del medio ni a un junior. Si un [monje] anciano me corrigiese, podría haberlo hecho sin compasión y no compasivamente. Entonces, podría decirle que «no», maltratarlo, y viendo [mi ofensa], hasta no enmendarla. Si un [monje] del medio… un junior me corrigiese, podría haberlo hecho sin compasión y no compasivamente. Entonces, podría decirle que «no», maltratarlo, y viendo [mi ofensa], hasta no enmendarla’.

“Y este pensamiento también se le ocurre al [monje] del medio… al junior: ‘un [monje] anciano—o un [monje] del medio o junior- no debería corregirme. Ni yo debería corregir a un [monje] anciano, a un [monje] del medio ni a un junior. Si un [monje] anciano me corrigiese, podría hacerlo sin compasión y no compasivamente. Entonces, podría decirle que «no», maltratarlo, y viendo [mi ofensa], hasta no enmendarla. Si un [monje] del medio… un junior me corrigiese, podría haberlo hecho sin compasión y no compasivamente. Entonces, podría decirle que «no», maltratarlo, y viendo [mi ofensa], hasta no enmendarla’. Así es, monjes, la residencia entre los malos y así es cómo viven los malos juntos.

“Y, ¿cómo, monjes, es la residencia entre los buenos y cómo viven los buenos juntos? He aquí, este pensamiento se le ocurre al monje anciano: ‘un [monje] anciano—o un [monje] del medio o junior- debería corregirme. Y yo debería corregir a un [monje] anciano, a un [monje] del medio y a un junior. Si un [monje] anciano me corrigiese, podría haberlo hecho compasivamente y no sin compasión. Entonces, podría decirle «bien», no lo maltrataría, y viendo [mi ofensa] la enmendaría. Si un [monje] del medio… un junior me corrigiese, podría hacerlo compasivamente y no sin compasión. Entonces, podría decirle «bien», no lo maltrataría, y viendo [mi ofensa] la enmendaría.’

“Y este pensamiento también se le ocurre al [monje] del medio… al junior: ‘un [monje] anciano—o un [monje] del medio o junior- debería corregirme. Y yo debería corregir a un [monje] anciano, a un [monje] del medio y a un junior. Si un [monje] anciano me corrigiese, podría haberlo hecho compasivamente y no sin compasión. Entonces, podría decirle «bien», no lo maltrataría, y viendo [mi ofensa] la enmendaría. Si un [monje] del medio… un junior me corrigiese, podría hacerlo compasivamente y no sin compasión. Entonces, podría decirle «bien», no lo maltrataría, y viendo [mi ofensa] la enmendaría.’ Así es, monjes, la residencia entre los bueno y así es cómo viven los buenos juntos.”

“Monjes, en consideración a algún asunto disciplinario, cuando el intercambio de palabras entre ambas partes se hace con la resolución interna de la insolencia acerca de los puntos de vista, con resentimiento, amargura y exasperación, lo que se puede esperar es, que este asunto disciplinario conducirá a rencor y animosidad por largo tiempo, y los monjes no vivirán en bienestar.

“Monjes, en consideración a algún asunto disciplinario, cuando el intercambio de palabras entre ambas partes se hace sin la resolución interna de la insolencia acerca de los puntos de vista, sin resentimiento, amargura ni exasperación, lo que se puede esperar es, que este asunto disciplinario no conducirá a rencor ni animosidad por largo tiempo, y los monjes vivirán en bienestar.”