Colección de discursos agrupados numéricamente

3.40. Autoridades

“Monjes, he aquí estas tres autoridades. Y, ¿cuáles son esas tres? Uno mismo como autoridad, el mundo como autoridad y el Dhamma como autoridad.

“Y, ¿cómo es, monjes, uno mismo como autoridad? He aquí, monjes, habiendo ido al bosque, al pie de un árbol o a una choza vacía, el monje reflexiona de esta manera: ‘Yo no renuncié a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar en aras de conseguir el hábito, la comida de las limosnas o alojamiento; tampoco en aras de llegar a ser esto o aquello; más bien [lo hice con este pensamiento]: estoy inmerso en el nacimiento, la vejez y la muerte; también en el dolor, lamento, pena, abatimiento y angustia. Estoy inmerso en la insatisfacción y afligido por la insatisfacción. Tal vez, puede ser discernido algún fin de todo este montón de insatisfacción. Como alguien que renunció a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar, no sería apropiado para mí, buscar los placeres sensuales similares o peores que aquellos que he descartado’. Y entonces reflexiona de esta manera: ‘He de hacer surgir en mí la energía sin flaquear, he de hacer surgir en mí la atención consciente sin confusión; mi cuerpo estará tranquilo sin disturbios; mi mente estará concentrada y unificada’. Habiéndose tomado a sí mismo como su propia autoridad, abandona los perjudiciales estados mentales y desarrolla los beneficiosos estados mentales; abandona lo que es reprochable y desarrolla lo que es irreprochable; se mantiene a sí mismo en la pureza. Esto se llama, monjes, uno mismo como autoridad.

“Y, ¿cómo es, monjes, el mundo como autoridad? He aquí, monjes, habiendo ido al bosque, al pie de un árbol o a una choza vacía, el monje reflexiona de esta manera: ‘Yo no renuncié a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar en aras de conseguir el hábito, la comida de las limosnas o alojamiento; tampoco en aras de llegar a ser esto o aquello; más bien [lo hice con este pensamiento]: estoy inmerso en el nacimiento, la vejez y la muerte; también en el dolor, lamento, pena, abatimiento y angustia. Estoy inmerso en la insatisfacción y afligido por la insatisfacción. Tal vez, puede ser discernido algún fin de todo este montón de insatisfacción. Como alguien que renunció a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar, podría pensar pensamientos sensuales, pensamientos sobre la animadversión, pensamientos sobre el daño. Pero la morada del mundo es vasta. En esta vasta morada del mundo hay ascetas y brahmanes con poderes espirituales y ojo divino que conocen las mentes de los demás. Ellos pueden ver cosas distantes pero no pueden ser vistos aún permaneciendo cerca; conocen las mentes [de otros] con sus propias mentes. Ellos podrían conocerme de esta manera: «Mirad a este hombre de clan: a pesar de que él haya renunciado a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar por fe, todavía está empañado con malos y perjudiciales estados mentales». También hay deidades con poderes espirituales y ojo divino que conocen las mentes de los demás. Ellos pueden ver cosas distantes pero no pueden ser vistos aún permaneciendo cerca; conocen las mentes [de otros] con sus propias mentes. Ellos también podrían conocerme de esta manera: «Mirad a este hombre del clan: a pesar de que él haya renunciado a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar por fe, todavía está empañado con malos y perjudiciales estados mentales»’. Y entonces él reflexiona de esta manera: ‘He de hacer surgir en mí la energía sin flaquear, he de hacer surgir en mí la atención consciente sin confusión; mi cuerpo estará tranquilo sin disturbios; mi mente estará concentrada y unificada’. Habiendo tomado el mundo como su propia autoridad, abandona los perjudiciales estados mentales y desarrolla los beneficiosos estados mentales; abandona lo que es reprochable y desarrolla lo que es irreprochable; se mantiene a sí mismo en la pureza. Esto se llama, monjes, el mundo como autoridad.

“Y, ¿cómo es, monjes, el Dhamma como autoridad? He aquí, monjes, habiendo ido al bosque, al pie de un árbol o a una choza vacía, el monje reflexiona de esta manera: ‘Yo no renuncié a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar en aras de conseguir el hábito, la comida de las limosnas o alojamiento; tampoco en aras de llegar a ser esto o aquello; más bien [lo hice con este pensamiento]: estoy inmerso en el nacimiento, la vejez y la muerte; también en el dolor, lamento, pena, abatimiento y angustia. Estoy inmerso en la insatisfacción y afligido por la insatisfacción. Tal vez, puede ser discernido algún fin de todo este montón de insatisfacción. El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, está directamente visible, inmediato, que invita a uno a mirar y ver, es aplicable y personalmente experimentable por el sabio. He aquí, hay otros monjes compañeros míos que conocen y ven. Como alguien que renunció a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar en este bien expuesto Dhamma y Disciplina, no sería apropiado para mí ser perezoso y negligente’. Y entonces él reflexiona de esta manera: ‘He de hacer surgir en mí la energía sin flaquear, he de hacer surgir en mí la atención consciente sin confusión; mi cuerpo estará tranquilo sin disturbios; mi mente estará concentrada y unificada’. Habiendo tomado el Dhamma como su propia autoridad, abandona los perjudiciales estados mentales y desarrolla los beneficiosos estados mentales; abandona lo que es reprochable y desarrolla lo que es irreprochable; se mantiene a sí mismo en la pureza. Esto se llama, monjes, el Dhamma como autoridad.

“Estas son, monjes, las tres autoridades”.

Para alguien que realiza una mala acción
no existe lugar llamado “oculto”.
El yo dentro de ti sabe, oh persona,
si algo es verdadero o falso.
Realmente, señor, Usted es el testigo
de despreciar su buen yo;
de ocultar a su mal yo
que existe dentro de Usted.
Los devas y el Tathagata miran al tonto
actuando incorrectamente en el mundo.
Por eso, uno debería ir atentamente consciente,
tomándose a uno mismo como autoridad,
siendo alerta y meditando, tomar al mundo como autoridad;
y yendo de acuerdo con el Dhamma,
tomar al Dhamma como autoridad.
Verdaderamente, esforzándose a sí mismo, el sabio nunca declina.
Habiendo vencido al Mara
y superado la muerte,
este esforzado ha terminado con el nacimiento.
Semejante sabio y culto, conocedor del mundo,
con nada se identifica.