Colección de discursos agrupados numéricamente

5.148. La dádiva del hombre recto

“Monjes, he aquí estas cinco dádivas de una persona recta. Y, ¿cuáles son esas cinco? Él ofrece la dádiva por la fe; ofrece la dádiva de manera respetuosa; ofrece la dádiva oportuna; ofrece la dádiva incondicional; ofrece la dádiva sin dañarse a sí mismo ni a otros.

“Porque ofrece su dádiva por la fe, cuando se produce el resultado de esta dádiva, llega a ser rico, con grandes riquezas y propiedades, y llega a ser apuesto, atractivo, agraciado, poseedor de una suprema belleza de complexión. Porque ofrece la dádiva de manera respetuosa, cuando se produce el resultado de esta dádiva llega a ser rico, con grandes riquezas y propiedades, y sus hijos y esposas, esclavos y sirvientes, y los trabajadores son obedientes, prestan atención y aplican sus mentes a la comprensión. Porque ofrece una dádiva oportuna, cuando se produce el resultado de esta dádiva llega a ser rico, con grandes riquezas y propiedades, y abunda en beneficios oportunos. Porque ofrece una dádiva incondicional, cuando se produce el resultado de esta dádiva llega a ser rico, con grandes riquezas y propiedades, y su mente se inclina al disfrute de las cinco clases de placeres sensoriales. Porque ofrece la dádiva sin dañarse a sí mismo ni a otros, cuando se produce el resultado de esta dádiva llega a ser rico, con grandes riquezas y propiedades, y su propiedad no se daña por ninguna causa: sea el fuego, la inundación, los reyes, los ladrones ni los envidiosos herederos. Estas son, monjes, las cinco dádivas de una persona recta”.