Colección de discursos agrupados numéricamente

5.180. Gavesi

En una ocasión, el Bienaventurado estaba recorriendo entre los kosalanos junto con un gran grupo del Sangha de los monjes. Entonces, mientras recorría a lo largo del camino principal, el Bienaventurado vio en cierto lugar una gran arboleda con los árboles sala. Así que salió del caminó principal y entró en la arboleda con los árboles sala, y cuando llegó a un cierto lugar, sonrió.

Entonces se le ocurrió al Venerable Ananda esto: “¿Por qué el Bienaventurado sonríe? Los Tathagatas no sonríen sin una razón”. Acto seguido el Venerable Ananda dijo al Bienaventurado: “Venerable Señor, ¿por qué el Bienaventurado sonrió? Los Tathagatas no sonríen sin una razón”.

“En el pasado, Ananda, en este lugar había un afluente, una ciudad próspera y populosa, un lugar rebosante de gente. El Bienaventurado, el Arahant, el Perfectamente Iluminado Kassapa vivió dependiendo de esta ciudad. El Bienaventurado Kassapa tenía a un hombre laico de nombre Gavesi, quien no tenía una conducta plenamente virtuosa. Y Gavesi enseñaba y guiaba a quinientos seguidores laicos, quienes tampoco tenían una conducta plenamente virtuosa.

“Entonces, Ananda, esto es lo que se le ocurrió a Gavesi: ‘Soy el benefactor, el líder y la guía de estos quinientos seguidores laicos, pero ni yo ni estos quinientos seguidores laicos tenemos una conducta plenamente virtuosa. Así estamos en el mismo nivel y no soy ni un poco mejor. He de superarlos’.

“Acto seguido, Gavesi se acercó a los quinientos seguidores laicos y les dijo: ‘De hoy en adelante debéis considerarme como alguien que tiene una conducta plenamente virtuosa’. Entonces, esto es lo que se les ocurrió a estos quinientos seguidores laicos: ‘El maestro Gavesi es nuestro benefactor, líder y guía. Ahora, el maestro Gavesi será alguien que tiene una conducta plenamente virtuosa. ¿Por qué también nosotros no podemos hacer lo mismo?”.

“Acto seguido, los quinientos seguidores laicos se acercaron a Gavesi y le dijeron: ‘De hoy en adelante debes considerarnos como los que tienen una conducta plenamente virtuosa’.

“Entonces, Ananda, esto es lo que se le ocurrió a Gavesi: ‘Soy el benefactor, el líder y la guía de estos quinientos seguidores laicos, y tanto yo como estos quinientos seguidores laicos tenemos una conducta plenamente virtuosa. Pero así, estamos en el mismo nivel y no soy ni un poco mejor.He desuperarlos’.

“Acto seguido, Gavesi se acercó a los quinientos seguidores laicos y les dijo: ‘De hoy en adelante debéis considerarme como célibe, como alguien que vive aparte y no interactúa sexualmente, como lo practican las personas comunes. Entonces, esto es lo que se les ocurrió a estos quinientos seguidores laicos: ‘El maestro Gavesi es nuestro benefactor, líder y guía. Ahora, el maestro Gavesi será célibe, alguien que vive aparte y no interactúa sexualmente, como lo practican las personas comunes. ¿Por qué también nosotros no podemos hacer lo mismo?”.

“Acto seguido, los quinientos seguidores laicos se acercaron a Gavesi y le dijeron: ‘De hoy en adelante debes considerarnos como célibes, como los que viven aparte y no interactúan sexualmente, como lo practican las personas comunes’.

“Entonces, Ananda, esto es lo que se le ocurrió a Gavesi: ‘Soy el benefactor, el líder y la guía de estos quinientos seguidores laicos, y tanto yo como estos quinientos seguidores laicos tenemos una conducta plenamente virtuosa. Tanto yo como estos quinientos seguidores laicos somos célibes, vivimos aparte y no interactuamos sexualmente, como lo practican las personas comunes. Pero así, estamos en el mismo nivel y no soy ni un poco mejor. He de superarlos’.

“Acto seguido, Gavesi se acercó a los quinientos seguidores laicos y les dijo: ‘De hoy en adelante debéis considerarme como alguien que consume una sola comida al día, se abstiene de la comida nocturna, se abstiene de comer fuera del horario apropiado’. Entonces, esto es lo que se les ocurrió a estos quinientos seguidores laicos: ‘El maestro Gavesi es nuestro benefactor, líder y guía. Ahora, el maestro Gavesi será alguien que consume una sola comida al día, se abstiene de la comida nocturna, se abstiene de comer fuera del horario apropiado. ¿Por qué también nosotros no podemos hacer lo mismo?”.

“Acto seguido, los quinientos seguidores laicos se acercaron a Gavesi y le dijeron: ‘De hoy en adelante debes considerarnos como los que consumen una sola comida al día, se abstienen de la comida nocturna, se abstienen de comer fuera del horario apropiado’.

“Entonces, Ananda, esto es lo que se le ocurrió a Gavesi: ‘Soy el benefactor, el líder y la guía de estos quinientos seguidores laicos, y tanto yo como estos quinientos seguidores laicos tenemos una conducta plenamente virtuosa. Tanto yo como estos quinientos seguidores laicos somos célibes, vivimos aparte y no interactuamos sexualmente, como lo practican las personas comunes. Tanto yo como estos quinientos seguidores laicos consumimos una sola comida al día, nos abstenemos de la comida nocturna, nos abstenemos de comer fuera del horario apropiado. Pero así, estamos en el mismo nivel y no soy ni un poco mejor. He de superarlos’.

“Acto seguido, Gavesi se acercó al Bienaventurado Kassapa, el Arahant, el Perfectamente Iluminado, y le dijo: ‘Venerable Señor, ¿puedo obtener el renunciamiento y la plena ordenación bajo el Bienaventurado?’. Y Gavesi obtuvo el renunciamiento y la plena ordenación bajo el Bienaventurado, el Arahant, el Perfectamente Iluminado Kassapa. No mucho después de su plena ordenación, morando en soledad, retirado, diligente, ardiente y resuelto, el monje Gavesi llevó a cabo por sí mismo, con el conocimiento directo, en esta presente vida, aquella insuperable consumación de la vida espiritual, en aras de la cual, el hombre de familia correctamente renuncia a esta vida hogareña y asume el estilo de vida sin hogar; y habiendo entrado en ella, permanece allí. Y comprende esto: ‘El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que tendría que hacerse ha sido realizado, y he aquí no hay más futuros estados de existencia’. Y el monje Gavesi llegó a ser uno de los arahants.

“Entonces, Ananda, esto es lo que se les ocurrió a estos quinientos seguidores laicos: ‘El maestro Gavesi es nuestro benefactor, líder y guía. Ahora, el maestro Gavesi, habiendo afeitado su cabeza y barba, habiéndose puesto el hábito amarillo, renunció a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar. ¿Por qué también nosotros no podemos hacer lo mismo?”.

“Acto seguido, los quinientos seguidores laicos se acercaron al Bienaventurado Kassapa, el Arahant, el Perfectamente Iluminado, y le dijeron: ‘Venerable Señor, ¿podemos obtener el renunciamiento y la plena ordenación bajo el Bienaventurado?’. Y aquellos quinientos seguidores laicos obtuvieron el renunciamiento y la plena ordenación bajo el Bienaventurado, el Arahant, el Perfectamente Iluminado Kassapa.

“Entonces, Ananda, esto es lo que se le ocurrió a Gavesi: ‘Obtuve a voluntad y sin dificultad ni problema, aquella insuperable dicha de la liberación. Oh, que estos quinientos monjes también puedan obtener a voluntad y sin dificultad ni problema, aquella insuperable dicha de la liberación’. Entonces, Ananda, morando en soledad, retirados, diligentes, ardientes y resueltos, en no mucho tiempo, aquellos quinientos monjes llevaron a cabo por sí mismos, con el conocimiento directo, en esta presente vida, aquella insuperable consumación de la vida espiritual, en aras de la cual, el hombre de familia correctamente renuncia a esta vida hogareña y asume el estilo de vida sin hogar; y habiendo entrado en ella, permanecieron allí. Y comprendieron esto: ‘El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que tendría que hacerse ha sido realizado, y he aquí no hay más futuros estados de existencia’.

“De esta manera, Ananda, aquellos quinientos monjes encabezados por Gavesi, esforzándose de las sucesivas, cada vez más altas y sublimes maneras, descubrieron esta insuperable dicha de la liberación. Por eso, Ananda, debéis entrenaros a vosotros mismos así: ‘Esforcémonos de las sucesivas, cada vez más altas y sublimes maneras, y descubramos la insuperable dicha de la liberación’. Así, Ananda, debéis entrenaros a vosotros mismos”.