Colección de discursos agrupados numéricamente

5.250. [Depositar] la fe en una persona

“Monjes, he aquí estos cinco peligros de depositar la fe en una persona. Y, ¿cuáles son esos cinco? La persona, en la cual otra persona deposita su completa confianza, podría cometer una ofensa y resultar suspendido por el Sangha. Entonces, esto podría ocurrírsele [a la persona que depositó su fe en él]: ‘Esta persona, que es placentera y agradable para mí, ha sido suspendida por el Sangha’. Así, perdería mucha fe en los monjes. Y si pierde la fe en los monjes, tampoco se va a asociar con otros monjes. Al no asociarse con otros monjes, no escuchará el buen Dhamma. Al no escuchar el buen Dhamma, cae del buen Dhamma. Este es el primer peligro de depositar la fe en una persona.

“Además, la persona, en la cual otra persona deposita su completa confianza, podría cometer una ofensa y resultar ser obligado por el Sangha a ocupar el último lugar. Entonces, esto podría ocurrírsele [a la persona que depositó su fe en él]: ‘Esta persona, que es placentera y agradable para mí, ha sido obligada por el Sangha a ocupar el último lugar’. Así, perdería mucha fe en los monjes. Y si pierde la fe en los monjes, tampoco se va a asociar con otros monjes. Al no asociarse con otros monjes, no escuchará el buen Dhamma. Al no escuchar el buen Dhamma, cae del buen Dhamma. Este es el segundo peligro de depositar la fe en una persona.

“Además, la persona, en la cual otra persona deposita su completa confianza, podría apartarse por un tiempo… podría dejar los hábitos… podría fallecer. Entonces esto podría ocurrírsele [a la persona que depositó su fe en él]: ‘Esta persona que es placentera y agradable para mí se apartó por un tiempo… dejó los hábitos… falleció’. Así, perdería mucha fe en los monjes. Y si pierde la fe en los monjes, tampoco se va a asociar con otros monjes. Al no asociarse con otros monjes, no escuchará el buen Dhamma. Al no escuchar el buen Dhamma, cae del buen Dhamma. Este es el quinto peligro de depositar la fe en una persona.

“Estos son, monjes, los cinco peligros de depositar la fe en una persona”.