Colección de discursos agrupados numéricamente

5.28. Los cinco factores [de la concentración]

“Monjes, voy a enseñaros el desarrollo de los cinco factores de la noble y recta concentración. Escuchad y prestad atención que voy a hablar”.

“Sí, Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“¿Y cuál es, monjes, el desarrollo de los cinco factores de la noble y recta concentración? Es el caso, monjes, del monje que, separado de la sensualidad, separado de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana, acompañado con el pensamiento dirigido y sostenido, lleno de arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión. Y todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión. Como un hábil especialista en preparar baños o su aprendiz, se adiestra en verter el polvo del baño dentro de la cuenca del latón, amasándolo una y otra vez con el agua, creando una bola de polvo del baño, saturada, suficientemente húmeda e impregnada por fuera y por dentro, sin que caiga de ella una sola gota, así también el monje, impregna, baña y colma su cuerpo con el arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la reclusión. Éste es, monjes, el desarrollo del primer factor de la noble y recta concentración.

“Además, monjes, apaciguando el pensamiento dirigido y sostenido, logrando la calma mental y la unificación de la mente, el monje entra y permanece en el segundo jhana. Lleno de arrobamiento y placer nacidos de la concentración y libre del pensamiento dirigido y sostenido. Todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este arrobamiento y placer nacidos de la concentración, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la concentración. Como un lago con aguas manantiales, sin afluentes del este ni oeste, del norte ni sur, cuando recibe abundantes lluvias, sus aguas que brotan desde adentro, se mezclan con estas aguas frescas, de manera tal que las mismas impregnan e invaden todo el lago, sin que quede una sola parte no impregnada por las aguas frescas, así también el monje, impregna, baña y colma su cuerpo con el arrobamiento y placer nacidos de la concentración, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por el arrobamiento y placer, nacidos de la concentración. Éste es, monjes, el desarrollo del segundo factor de la noble y recta concentración.

“Además, monjes, al extinguirse el arrobamiento, el monje permanece ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, sensible a la sensación del placer, del cual los Nobles declararon: “feliz es aquel que mora en la ecuanimidad y en la atención consciente” y, de esta manera, entra y permanece en el tercer jhana. Todo su cuerpo está impregnado, bañado y colmado de este placer despojado del arrobamiento. Como una laguna que tiene flores de loto azules, rojas y blancas que han nacido del agua, han crecido en el agua y no hay ni una sola flor que hubo crecido fuera del agua, de modo que todas estas flores de loto azules, rojas y blancas están impregnadas, bañadas y colmadas con las aguas frescas, así también el monje, impregna, baña y colma su cuerpo con el placer despojado del arrobamiento, de manera tal que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por este placer despojado del arrobamiento. Éste es, monjes, el desarrollo del tercer factor de la noble y recta concentración.

“Además, monjes, al abandonar tanto el placer como la pena—con la anterior desaparición de las alegrías y las tristezas- el monje entra y permanece en el cuarto jhana, el cual va más allá de los placeres y las penas, purificado con la ecuanimidad y atención consciente. Impregna su cuerpo con la pureza mental y clara conciencia de manera tal, que no queda lugar alguno en todo su cuerpo, que no fuera impregnado por esta ecuanimidad y clara conciencia. Como si un hombre estuviera sentado cubierto de pie a cabeza con una ropa blanca, de tal manera que no quedara parte alguna de su cuerpo al descubierto, así también, el monje permanece sentado cubriendo completamente su cuerpo con la pureza mental y clara conciencia, no quedando lugar alguno en todo su cuerpo que no fuera cubierto por esta pureza mental y clara conciencia. Éste es, monjes, el desarrollo del cuarto elemento de la noble y recta concentración.

“Además, monjes, el monje tiene bien asido el signo de meditación. Mediante la penetración perspicaz está atento a él, reflexiona sobre él y lo tiene en consideración. Como cuando una persona reflexiona sobre la otra; o una persona que está de pie, observa a otra que está sentada; o una persona que está sentada, observa a otra que está acostada. Así es cómo el monje tiene bien asido el signo de meditación. Mediante la penetración perspicaz está atento a él, reflexiona sobre él y lo tiene en consideración. Éste es, monjes, el desarrollo del quinto elemento de la noble y recta concentración.

“Cuando el monje, monjes, desarrolla así y persigue estos cinco factores de la noble y recta concentración, puede inclinar su mente hacia la realización de cualquiera de los altos conocimientos y llegar a ser el propio testigo de ellos, en todas sus dimensiones.

“Imaginad, monjes, a un gran bote lleno de agua colocado en un sitio y un cuervo que quiere tomar de él el agua. Entonces, si un hombre fuerte inclinara este bote hacia uno u otro lado, ¿podría el agua derramarse?”

“Sí, Venerable Señor”

“De la misma manera, cuando el monje desarrolla y persigue estos cinco factores de la noble y recta concentración, puede inclinar su mente hacia la realización de cualquiera de los altos conocimientos y llegar a ser el propio testigo de ellos, en todas sus dimensiones.

“Imaginad también, monjes, a un depósito rectangular del agua ubicado al nivel de la tierra, rodeado de diques, rebosante del agua de modo tal que un cuervo podría fácilmente tomar de él el agua. Entonces, si un hombre fuerte se pusiera a remover los diques de un lugar a otro, ¿podría el agua derramarse?”

“Sí, Venerable Señor”.

“De la misma manera, cuando el monje desarrolla y persigue los cinco factores de la noble y recta concentración, puede inclinar su mente hacia la realización de cualquiera de los altos conocimientos y llegar a ser el propio testigo de ellos, en todas sus dimensiones.

“Imaginad además, monjes, a un carro de guerra ubicado al nivel de la tierra en la encrucijada de cuatro caminos, con cuatro caballos de pura raza enjaezados, con el látigo listo para ser usado. Siendo así, un hábil conductor de carros, un entrenador de caballos indomados, podría fácilmente montar dicho carro de guerra y—tomando las riendas con su mano izquierda y el látigo con su mano derecha- conducirlo hacia delante o hacia atrás, a cualquier lugar y por cualquiera de los caminos, según su deseo. De la misma manera, monjes, cuando el monje desarrolla y persigue los cinco elementos de la noble y recta concentración, puede inclinar su mente hacia la realización de cualquiera de los altos conocimientos y llegar a ser el propio testigo de ellos, en todas sus dimensiones.

“Si él quiere, puede ejercitar varios poderes sobrenaturales. Siendo uno, convertirse en muchos y siendo muchos, convertirse en uno. Aparecer y desaparecer. Sin impedimento alguno, traspasar las paredes, terraplenes y montañas, como si fueran aire. Zambullirse dentro de la tierra, como si fuera agua. Caminar sobre el agua sin hundirse, como si fuera tierra seca. Sentado con piernas cruzadas, atravesar los aires como si fuera un pájaro en el viento. Con su mano puede tocar y, hasta dar palmadas al sol y la luna, y ser así de imponente y poderoso. Ejercitar la influencia de su cuerpo hasta los mundos del Brama. Puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.

“Y si quiere, puede, con el oído divino, purificado y que supera el de los seres humanos, escuchar a las dos clases de sonidos: los divinos y los humanos, provenientes de lejos o de cerca. Puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.

“Y si quiere, puede, con su propia mente, conocer y distinguir la mente de los otros seres o de otras personas. Conocer la mente afectada por la pasión, como mente apasionada, y la mente sin pasión, como la mente liberada de la pasión. Conocer la mente afectada por la aversión, como la mente con aversión, y la mente sin aversión, como la mente liberada de aversión. Conocer la mente afectada por la falsa ilusión, como mente mal ilusionada, y la mente sin falsa ilusión, como la mente liberada de la falsa ilusión. Discernir la mente restringida como tal y saber cuándo la mente está dispersa. Cuando una mente está expandida, reconocerla como expandida y cuando está estrecha, saber que está estrecha. A una mente destacada, reconocerla como destacada y una mente corriente reconocerla como tal. Saber cuándo la mente está concentrada y cuando no lo es, en ambos casos discernirlo correctamente, como también cuando la mente está liberada y cuando no. Puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.

“Y si quiere, puede conocer las existencias pasadas. Acordarse de sus múltiples vidas pasadas: de un nacimiento, dos nacimientos, tres nacimientos, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil nacimientos, muchos eones de las contracciones cósmicas, muchos eones de las expansiones cósmicas, muchos eones de las contracciones y expansiones cósmicas, recordando: ‘En aquel entonces, tal era mi nombre, mi linaje era éste y provenía de ésta casta; me alimentaba de ésta clase de comida, experimentaba ésta y aquella clase de alegrías y penas, y he vivido ésta cantidad de años. Habiendo terminado mi vida ahí, me he reconectado allá, donde tal era mi nombre… Habiendo terminado mi vida ahí, me he reconectado aquí’. De esta manera, puede acordarse de varias de sus vidas pasadas, con sus condiciones y detalles. Puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.

“Y si quiere, puede ver la muerte y la reconexión de los seres. A través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, puede ver la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino es inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo al kamma de cada uno. Puede conocer, de esta manera: ‘estos seres, que obraron mal con su cuerpo, con su habla o con su mente, los que injuriaban a los nobles, mantenían los incorrectos puntos de vista y asumían acciones resultantes de estos erróneos puntos de vista, al quebrarse su cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el plano de las penurias, de mal destino, en los reinos bajos, en el infierno. Pero aquellos seres, que obraron bien con su cuerpo, con su habla o con su mente, los que no injuriaban a los nobles, mantenían los correctos puntos de vista y asumían acciones resultantes de estos correctos puntos de vista, al quebrarse su cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el buen destino, en el mundo celestial’. De esta manera, a través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, puede ver la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo a su kamma. Puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.

“Y si quiere, puede, poniendo fin a las corrupciones mentales, permanecer libre de las corrupciones mentales, en la libertad de la atención consciente y discernimiento. Habiendo conocido y hecho manifiesto todo esto por mi mismo, aquí y ahora. Puede ser su propio testigo de todo esto, en todas sus dimensiones.”