Colección de discursos agrupados numéricamente

5.51. Obstrucciones

Esto he escuchado. En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda Jeta del Parque Anathapindika, cerca de Savathi. Estando allí, se dirigió a los monjes: “Monjes”.

“Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, he aquí estas cinco obstrucciones, impedimentos que estorban la mente, estados que debilitan la sabiduría. Y, ¿cuáles son esas cinco? El deseo sensorial es una obstrucción, un impedimento que estorba la mente, estado que debilita la sabiduría. La animadversión… la apatía y somnolencia… la inquietud y el remordimiento… la duda es una obstrucción, un impedimento que estorba la mente, estado que debilita la sabiduría. Estas son, monjes, las cinco obstrucciones, los impedimentos que estorban la mente, estados que debilitan la sabiduría.

“Monjes, sin haber abandonado estas cinco obstrucciones, impedimentos que estorban la mente, estados que debilitan la sabiduría, es imposible que un monje—impotente y con endeble sabiduría- pueda conocer su propio bien, el bien de los demás o el bien de ambos; ni que haga la distinción sobrenatural en el conocimiento y la visión dignos de los nobles.

“Imaginad, monjes, a un río fluyendo desde las montañas, yendo lejos, con corriente rápida, arrastrándolo todo a su paso. Y entonces, un hombre abre canales para desviar la corriente del río desde las dos orillas, de manera tal que la corriente en el medio del río se disperse, aminore y se disipe. En este caso, monjes, ese río no iría muy lejos, su corriente no sería rápida ni arrastraría todo a su paso. De la misma manera, monjes, sin haber abandonado estas cinco obstrucciones, impedimentos que estorban la mente, estados que debilitan la sabiduría, es imposible que un monje—impotente y con endeble sabiduría- pueda conocer su propio bien, el bien de los demás o el bien de ambos; ni que haga la distinción sobrenatural en el conocimiento y la visión dignos de los nobles.

“Pero, monjes, habiendo abandonado estas cinco obstrucciones, impedimentos que estorban la mente, estados que debilitan la sabiduría, es posible que un monje con poderosa sabiduría pueda conocer su propio bien, el bien de los demás o el bien de ambos; y que haga la distinción sobrenatural en el conocimiento y la visión dignos de los nobles.

“Imaginad, monjes, a un río fluyendo desde las montañas, yendo lejos, con corriente rápida, arrastrándolo todo a su paso. Y entonces, un hombre cierra los canales que desviaban la corriente del río desde las dos orillas, de manera tal que la corriente en el medio del río ya no se dispersa, aminora ni se disipa. En este caso, monjes, ese río iría muy lejos, su corriente sería rápida y arrastraría todo a su paso. De la misma manera, monjes, habiendo abandonado estas cinco obstrucciones, impedimentos que estorban la mente, estados que debilitan la sabiduría, es posible que un monje con poderosa sabiduría pueda conocer su propio bien, el bien de los demás o el bien de ambos; y que haga la distinción sobrenatural en el conocimiento y la visión dignos de los nobles.”