Colección de discursos agrupados numéricamente

6.30. Insuperables

“Monjes, he aquí estas seis cosas insuperables. Y, ¿cuáles son esas seis? La insuperable visión, el insuperable oír, la insuperable ganancia, el insuperable entrenamiento, el insuperable servicio y el insuperable recordamiento. Estas son las seis cosas insuperables.

“Y, ¿qué es, monjes, la insuperable visión? He aquí, alguien va a ver la joya del elefante, la joya del caballo, la joya de la gema u otras cosas dignas de ver; o si no, va a ver a un asceta o brahmán de incorrecto punto de vista y de mala práctica. Hay una visión así, no lo niego. Pero semejante visión es baja, común, mundana, innoble y no beneficiosa; la misma no conduce al desencantamiento, el desapasionamiento, el cese, la paz, el conocimiento directo, la iluminación ni al Nibbana. Sin embargo, cuando alguien de una fe asentada, de asentada devoción, decidido, lleno de confianza va a ver al Tathagata o al discípulo del Tathagata: esta visión insuperable es para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y abatimiento, para el logro del método, para la realización del Nibbana. Esta es la llamada visión insuperable. Tal es la insuperable visión.

“Y, ¿qué es, monjes, el insuperable oír? He aquí, alguien va a escuchar el sonido de los tambores, el sonido de laúdes, el sonido de las canciones o a escuchar varios sonidos; o si no, va a escuchar el Dhamma de un asceta o brahmán de incorrecto punto de vista y de mala práctica. Hay un oír así, no lo niego. Pero semejante oír es bajo, común, mundano, innoble y no beneficioso; el mismo no conduce al desencantamiento, el desapasionamiento, el cese, la paz, el conocimiento directo, la iluminación ni al Nibbana. Sin embargo, cuando alguien de una fe asentada, de asentada devoción, decidido, lleno de confianza va a escuchar al Tathagata o al discípulo del Tathagata: este oír insuperable es para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y abatimiento, para el logro del método, para la realización del Nibbana. Este es el llamado oír insuperable. Tal es la insuperable visión y el insuperable oír.

“Y, ¿qué es, monjes, la insuperable ganancia? He aquí, alguien gana a los hijos, esposa, ganancias o gana varios bienes; o si no, obtiene fe en un asceta o brahmán de incorrecto punto de vista y de mala práctica. Hay unas ganancias así, no lo niego. Pero semejantes ganancias son bajas, comunes, mundanas, innobles y no beneficiosas; las mismas no conducen al desencantamiento, el desapasionamiento, el cese, la paz, el conocimiento directo, la iluminación ni al Nibbana. Sin embargo, cuando alguien de una fe asentada, de asentada devoción, decidido, lleno de confianza obtiene fe en el Tathagata o en el discípulo del Tathagata: esta insuperable ganancia es para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y abatimiento, para el logro del método, para la realización del Nibbana. Esta es la llamada ganancia insuperable. Tal es la insuperable visión, el insuperable oír y la insuperable ganancia.

“Y, ¿qué es, monjes, el insuperable entrenamiento? He aquí, alguien se entrena en domar a los elefantes, en la equitación, en carros, en el tiro con arco, en la esgrima o se entrena en varios campos; o si no, se entrena bajo un asceta o brahmán de incorrecto punto de vista y de mala práctica. Hay un entrenamiento así, no lo niego. Pero semejante entrenamiento es bajo, común, mundano, innoble y no beneficioso; el mismo no conduce al desencantamiento, el desapasionamiento, el cese, la paz, el conocimiento directo, la iluminación ni al Nibbana. Sin embargo, cuando alguien de una fe asentada, de asentada devoción, decidido, lleno de confianza se entrena en la suprema conducta virtuosa, en la mente suprema y en la suprema sabiduría en el Dhamma y Disciplina proclamado por el Tathagata: este insuperable entrenamiento es para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y abatimiento, para el logro del método, para la realización del Nibbana. Este es el llamado entrenamiento insuperable. Tal es la insuperable visión, el insuperable oír, la insuperable ganancia y el insuperable entrenamiento.

“Y, ¿qué es, monjes, el insuperable servicio? He aquí, alguien sirve a un khattiya, un brahmán, a un hombre hogareño, o sirve a varios; o si no, sirve a un asceta o brahmán de incorrecto punto de vista y de mala práctica. Hay una clase de servicio así, no lo niego. Pero semejante servicio es bajo, común, mundano, innoble y no beneficioso; el mismo no conduce al desencantamiento, el desapasionamiento, el cese, la paz, el conocimiento directo, la iluminación ni al Nibbana. Sin embargo, cuando alguien de una fe asentada, de asentada devoción, decidido, lleno de confianza sirve al Tathagata o al discípulo del Tathagata: este insuperable servicio es para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y abatimiento, para el logro del método, para la realización del Nibbana. Este es el llamado servicio insuperable. Tal es la insuperable visión, el insuperable oír, la insuperable ganancia, el insuperable entrenamiento y el insuperable servicio.

“Y, ¿qué es, monjes, el insuperable recordamiento? He aquí, recuerda haber ganado al hijo, la esposa, las riquezas o a varias clases de ganancias; o si no, recuerda a un asceta o brahmán de incorrecto punto de vista y de mala práctica. Hay una clase de recordamiento así, no lo niego. Pero semejante recordamiento es bajo, común, mundano, innoble y no beneficioso; el mismo no conduce al desencantamiento, el desapasionamiento, el cese, la paz, el conocimiento directo, la iluminación ni al Nibbana. Sin embargo, cuando alguien de una fe asentada, de asentada devoción, decidido, lleno de confianza recuerda al Tathagata: este insuperable recordamiento es para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y abatimiento, para el logro del método, para la realización del Nibbana. Este es el llamado recordamiento insuperable. Tal es el recordamiento insuperable.

“Estas son, monjes, las seis cosas insuperables”.
Habiendo ganado la mejor de las visiones,
O el insuperable oír,
Habiendo adquirido la insuperable ganancia,
Deleitándose en el insuperable entrenamiento,
Atentos en el servicio,
Desarrollan el recordamiento
Conectados con la reclusión
Y la seguridad, se conducen hacia lo inmortal.
Regocijándose en la diligencia,
Prudentes, restringidos por la virtud,
Al tiempo que descubren
Dónde cesa la insatisfacción.