Colección de discursos agrupados numéricamente

7.4. Los poderes en detalle

“Monjes, he aquí estos siete poderes. Y, ¿Cuáles son esos siete? El poder de la fe, el poder de la energía, el poder de la vergüenza moral, el poder del temor moral, el poder de la atención consciente, el poder de la concentración y el poder de la sabiduría. Éstos son los siete poderes.

“Y, ¿cómo es, monjes, el poder de la fe? He aquí, el noble discípulo está dotado de la fe. Pone fe en el Tathagata de esta manera: ‘El Bienaventurado es un Arahant perfectamente Iluminado, realizado en el conocimiento verdadero y la conducta, el Sublime, conocedor del mundo, insuperable entrenador de los que han de ser domados, el Maestro de los devas y los seres humanos, el Iluminado, el Bienaventurado’. Este se llama el poder de la fe.

“Y, ¿cómo es, monjes, el poder de la energía? He aquí, el noble discípulo ha hecho surgir la energía en aras de abandonar los perjudiciales estados mentales y adquirir los estados mentales beneficiosos; es fuerte, firme en su propósito, no descansando de la tarea del cultivo de los beneficiosos estados mentales. Este se llama el poder de la energía.

“Y, ¿cómo es, monjes, el poder de la vergüenza moral? He aquí, el noble discípulo tiene el sentido de la vergüenza moral: se avergüenza de su mala conducta corporal, verbal y mental; está avergonzado al adquirir los malos y perjudiciales estados mentales. Este se llama el poder de la vergüenza moral.

“Y, ¿cómo es, monjes, el poder del temor moral? He aquí, el noble discípulo teme las fechorías; teme la mala conducta corporal, verbal y mental; teme adquirir los malos y perjudiciales estados mentales. Este se llama el poder del temor moral.

“Y, ¿cómo es, monjes, el poder de la atención consciente? He aquí, el noble discípulo está consciente, posee la suprema atención consciente y vigilancia, es alguien que se recuerda y hace memoria de lo que se hizo y se dijo hace mucho tiempo. Este se llama el poder de la atención consciente.

“Y, ¿cómo es, monjes, el poder de la concentración? He aquí, monjes, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, el monje entra y permanece en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido. Al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, entra y permanece en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental, y consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado ni sostenido. Al desaparecer el arrobamiento, permanece ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, experimentando la felicidad en su cuerpo; entonces, entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘Él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’. Al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad. Este se llama el poder de la concentración.

“Y, ¿cómo es, monjes, el poder de la sabiduría? He aquí, el noble discípulo es sabio; posee la sabiduría que discierne el surgimiento y la desaparición, que es noble, penetrante y conduce a la completa destrucción de la insatisfacción. Este se llama el poder de la sabiduría.

“Estos son, monjes, los siete poderes”.

Los versos son idénticos que en el sutta anterior