Colección de discursos agrupados numéricamente

7.52. Gran fruto de las dádivas

Esto he escuchado. En una ocasión el Bienaventurado se encontraba en Campa, en la costa del lago Gaggara. Allí, un gran número de seguidores laicos de Campa fue junto al Venerable Sariputta y, al llegar, lo saludaron respetuosamente y se sentaron a un lado. Una vez que estuvieran sentados allí, se dirigieron al Venerable Sariputta con estas palabras:

“Ha transcurrido un largo tiempo, Venerable Señor, desde que tuvimos la oportunidad de escuchar una plática del Dhamma de la boca del Bienaventurado. Sería bueno que pudiéramos llegar a escuchar otra plática del Dhamma de la boca del Bienaventurado”.

“Entonces, en ese caso, amigos, vayamos juntos otra vez el próximo día del Uposatha y quizá, entonces, podréis escuchar el Dhamma de nuevo de la boca del Bienaventurado”.

“Como usted diga, Venerable Señor”, respondieron los seguidores laicos de Campa al Venerable Sariputta. Luego, se levantaron de sus asientos y, saludándolo respetuosamente, se retiraron de allí, manteniendo al Venerable Sariputta siempre a su derecha.

Entonces, cuando llegó el siguiente día del Uposatha, los fieles laicos de Campa fueron junto al Venerable Sariputta y, al llegar, lo saludaron respetuosamente y se pararon a un lado. Luego, el Venerable Sariputta y los seguidores laicos de Campa, se dirigieron junto al Bienaventurado. Una vez llegados ahí, se postraron delante de él y se sentaron a un lado. Cuando ya estuvieron sentados allí, el Venerable Sariputta se dirigió al Bienaventurado con estas palabras:

“Venerable Señor, ¿podría darse el caso en que una persona, ofreciendo una dádiva de cierto tipo no llevase por eso mucho fruto ni beneficio, mientras que otra persona, ofreciendo el mismo tipo de dádiva, obtuviese mucho fruto y grandes beneficios?”

“Sí, Sariputta, podría darse el caso en que una persona, ofreciendo una dádiva de cierto tipo no llevase, por esto, mucho fruto ni beneficio, mientras que otra persona, ofreciendo el mismo tipo de dádiva, obtuviese mucho fruto y grandes beneficios”.

“Entonces, Venerable Señor, ¿cuál sería la causa, la razón, el por qué del hecho, según el cual una persona, ofreciendo una dádiva de cierto tipo no lleva, por esto, mucho fruto ni beneficio, mientras que otra persona, ofreciendo el mismo tipo de dádiva, obtiene mucho fruto y grandes beneficios?”

“Considera el caso, Sariputta, de una persona que ofrece una dádiva buscando su propio beneficio, con una mente apegada [a los resultados], tratando de acumular algo para sí mismo [con esa idea:] ‘voy a disfrutar de esto después de la muerte'. Entonces, él ofrece su dádiva -comida, bebida, ropa, carro, guirnaldas, perfumes, ungüento, ropa de cama, alojamiento o una lámpara- sea a un asceta o a un brahmán. ¿Qué te parece, Sariputta: podría una persona ofrecer una dádiva como ésta?”

“Sí, Venerable Señor.”

“Entonces, Sariputta, cuando una persona que ofrece una dádiva buscando su propio beneficio, con una mente apegada [a los resultados], tratando de acumular algo para sí mismo, [con esa idea:] ‘voy a disfrutar de esto después de la muerte', al disolverse su cuerpo, después de la muerte, reaparece en la compañía de los Cuatro Grandes Reyes. Pero cuando se agote el poder de esta acción, se agote esta gloria y este dominio, llega a convertirse en ‘aquel que retorna' y vuelve a este mundo.

“Ahora, Sariputta, considera el caso de una persona que ofrece una dádiva no buscando el beneficio propio, con una mente desapegada, no tratando de acumular nada para sí mismo, [con esa idea:] ‘voy a disfrutar de esto después de la muerte'. Y así, ofrece su dádiva -comida, bebida, ropa, carro, guirnaldas, perfumes, ungüento, ropa de cama, alojamiento o una lámpara- sea a un asceta o a un brahmán. ¿Qué te parece, Sariputta: podría una persona ofrecer una dádiva como ésta?”

“Sí, Venerable Señor”.

“Ahora bien, Sariputta, habiendo ofrecido esta dádiva con el pensamiento: ‘hacer dádivas es bueno', al disolverse su cuerpo, después de la muerte, reaparece en el plano de los Treinta y Tres Devas. Pero cuando se agote el poder de esta acción, se agote esta gloria y este dominio, llega a convertirse en ‘aquel que retorna' y vuelve a este mundo.

“O, en lugar de pensar, ‘hacer dádivas es bueno', ofrece esta dádiva con el pensamiento: ‘esto se ha dado en el pasado, se ha hecho en el pasado, por mi padre y abuelo, de modo que no sería justo para mí dejar que esta antigua costumbre familiar se interrumpiera'… Entonces, al disolverse su cuerpo, después de la muerte, él reaparece en el plano de los Devas del Tiempo. Pero cuando se agote el poder de esta acción, se agote esta gloria y este dominio, llega a convertirse en ‘aquel que retorna' y vuelve a este mundo.

“O, en lugar de pensar: ‘esto se ha dado en el pasado, se ha hecho en el pasado, por mi padre y abuelo, de modo que no sería justo para mí dejar que esta antigua costumbre familiar se interrumpiera', ofrece esta dádiva con el pensamiento: ‘yo soy muy acomodado, mientras que ellos no son ricos, de modo que no sería justo que no diera mi ofrenda a los que no son ricos'… Entonces, al disolverse su cuerpo, después de la muerte, reaparece en el plano de los Devas del Contentamiento. Pero cuando se agote el poder de esta acción, se agote esta gloria y este dominio, llega a convertirse en ‘aquel que retorna' y vuelve a este mundo.

“O, en lugar de pensar: ‘yo estoy muy acomodado, mientras que ellos no son ricos, de modo que no sería justo que no diera mi ofrenda a los que no son ricos' ofrece esta dádiva con el pensamiento: ‘así como existieron las grandes dádivas de los sabios del pasado -Atthaka, Vamaka, Vamadeva, Vessamitta, Yamataggi, Angirasa, Bharadvaja, Vasettha, Kassapa, y Bhagu- de la misma manera, sea ésta mi forma de distribuir las dádivas'… Entonces, al disolverse su cuerpo, después de la muerte, reaparece en el plano de los devas que se deleitan en la creación. Pero cuando se agote el poder de esta acción, se agote esta gloria y este dominio, llega a convertirse en ‘aquel que retorna' y vuelve a este mundo.

“O, en lugar de pensar: ‘así como existieron las grandes dádivas de los sabios del pasado -Atthaka, Vamaka, Vamadeva, Vessamitta, Yamataggi, Angirasa, Bharadvaja, Vasettha, Kassapa, y Bhagu- de la misma manera, sea ésta mi forma de distribuir las dádivas', ofrece esta dádiva con el pensamiento: ‘cuando se ofrezca esta dádiva, la mente se volverá serena; surgirán la satisfacción y alegría'… Entonces, al disolverse su cuerpo, después de la muerte, reaparece en el plano de los devas que tienen poder sobre la creación de otros. Pero cuando se agote el poder de esta acción, se agote esta gloria y este dominio, llega a convertirse en ‘aquel que retorna' y vuelve a este mundo.

“O, en lugar de pensar: ‘cuando se ofrezca esta dádiva, la mente se volverá serena; surgirán la satisfacción y alegría', ofrece esta dádiva con el pensamiento: ‘éste es el adorno de la mente, el soporte de la mente'. Entonces, ofrece su dádiva -comida, bebida, ropa, carro, guirnaldas, perfumes, ungüento, ropa de cama, alojamiento o una lámpara- sea a un asceta o a un brahmán. ¿Qué te parece, Sariputta: podría una persona ofrecer una dádiva como esta?”

“Sí, venerable señor”.

“De modo que, habiendo ofrecido su dádiva de esta manera, no busca su propio beneficio, no tiene la mente apegada [a los resultados], no trata de acumular nada para sí mismo, [con la idea:] ‘voy a disfrutar de esto después de la muerte'. Tampoco piensa: ‘hacer dádivas es bueno'. Tampoco piensa: ‘esto se ha dado en el pasado, se ha hecho en el pasado, por mi padre y abuelo, de modo que no sería justo para mí dejar que esta antigua costumbre familiar se interrumpiera'. Tampoco piensa: ‘yo soy muy acomodado, mientras que ellos no son ricos, de modo que no sería justo que no diera mi dádiva a los que no son ricos'. Tampoco piensa: ‘así como existieron las grandes dádivas de los sabios del pasado -Atthaka, Vamaka, Vamadeva, Vessamitta, Yamataggi, Angirasa, Bharadvaja, Vasettha, Kassapa, y Bhagu- de la misma manera, sea ésta mi forma de distribuir las dádivas'. Tampoco piensa: ‘cuando se ofrezca esta dádiva, la mente se volverá serena; surgirán la satisfacción y alegría'.

“Pero con el pensamiento: ‘éste es el adorno de la mente, el soporte de la mente', al disolverse su cuerpo, después de la muerte, reaparece en el plano del séquito de Brahma. Y cuando se agote el poder de esta acción, se agote esta gloria y este dominio, llega a convertirse en ‘aquel que no retorna' y no vuelve más a este mundo.

“Entonces, Sariputta, ésta es la causa, la razón, el por qué del hecho, según el cual una persona, ofreciendo una dádiva de cierto tipo no lleva, por esto, mucho fruto ni beneficio, mientras que otra persona ofreciendo el mismo tipo de dádiva, obtiene mucho fruto y grandes beneficios.”