Colección de discursos agrupados numéricamente

7.57. El general Siha

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando el pabellón con el techo de dos aguas, en el Gran Bosque, cerca de Vesali. Estando allí, se le acercó el general Siha, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“¿Es posible, Venerable Señor, señalar algún fruto directamente visible de dar?”.

“Bueno, Siha, voy a preguntarle algo en relación a esto y me responderá cómo mejor le parezca.

“¿Qué opina, Siha, si hubiese dos personas, una de ellas sin fe, avara, mezquina y abusiva, y otra dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad, a cuál de las dos los arahants mostrarían su compasión primero: a la que está sin fe, avara, mezquina y abusiva o a la que está dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad?”.

“¿Por qué, Venerable Señor, los arahants tendrían que mostrar su compasión primero a una persona sin fe, avara, mezquina y abusiva? Ellos primero mostrarían su compasión a la persona dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad”.

“Y, ¿qué opina, Siha, a cuál persona los arahants se acercarían primero: a la que está sin fe, avara, mezquina y abusiva o la que está dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad?”.

“¿Por qué, Venerable Señor, los arahants tendrían que acercarse primero a una persona sin fe, avara, mezquina y abusiva? Ellos primero se acercarían a la persona dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad”.

“Y, ¿qué opina, Siha, de cuál persona los arahants recibirían la comida de la limosna primero: de la que está sin fe, avara, mezquina y abusiva o de la que está dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad?”.

“¿Por qué, Venerable Señor, los arahants tendrían que recibir la comida de la limosna primero de una persona sin fe, avara, mezquina y abusiva? Ellos primero recibirían la comida de la limosna de la persona dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad”.

“Y, ¿qué opina, Siha, a cuál persona los arahants enseñarían el Dhamma primero: a la que está sin fe, avara, mezquina y abusiva o a la que está dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad?”.

“¿Por qué, Venerable Señor, los arahants tendrían que enseñarle el Dhamma primero a una persona sin fe, avara, mezquina y abusiva? Ellos primero enseñarían el Dhamma a la persona dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad”.

“Y, ¿qué opina, Siha, cuál persona adquiriría una buena reputación: la que está sin fe, avara, mezquina y abusiva o la que está dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad?”.

“¿Por qué, Venerable Señor, una persona sin fe, avara, mezquina y abusiva adquiriría una buena reputación? La persona dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad, adquiriría una buena reputación”.

“Y, ¿qué opina, Siha, cuál persona se acercaría a cualquier asamblea—sea de los khattiyas, los brahmanes, hombres hogareños o ascetas― con confianza e integridad, la que está sin fe, avara, mezquina y abusiva o la que está dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad?”.

“¿Por qué, Venerable Señor, una persona sin fe, avara, mezquina y abusiva se acercaría a cualquier asamblea—sea de los khattiyas, los brahmanes, hombres hogareños o ascetas― con confianza e integridad? La persona dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad, se acercaría a cualquier asamblea—sea de los khattiyas, los brahmanes, hombres hogareños o ascetas― con confianza e integridad”.

“Y, ¿qué opina, Siha, con el quiebre de su cuerpo, después de la muerte, cuál persona renacería en un buen destino, en el mundo celestial: la que está sin fe, avara, mezquina y abusiva o la que está dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad?”.

“¿Por qué, Venerable Señor, una persona sin fe, avara, mezquina y abusiva renacería en un buen destino, en el mundo celestial? La persona dotada de la fe, una dadora generosa que se delita en la caridad renacería en un buen destino, en el mundo celestial.

“Venerable Señor, yo no voy por la fe en el Bienaventurado en referencia a aquellos seis frutos de dar declarados por el Bienaventurado. Yo también los conozco. Por cuanto soy un dador, un dador generoso, los arahants me muestran la compasión primero. Soy un dador, un dador generoso y los arahants se me acercan a mí primero. Soy un dador, un dador generoso y los arahants reciben la comida de la limosna de mi primero. Soy un dador, un dador generoso y los arahants me enseñan el Dhamma a mí primero. Soy un dador, un dador generoso y tengo buena reputación como el dador, defensor y sostén del Sangha. Soy un dador, un dador generoso y cuando me acerco a cualquier asamblea—sea de los khattiyas, los brahmanes, hombres hogareños o ascetas― me acerco allí con confianza e integridad. Por eso, yo no voy por la fe en el Bienaventurado en referencia a aquellos seis frutos de dar declarados por el Bienaventurado. Yo también los conozco. Pero cuando el Bienaventurado me dijo: ‘Siha, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, un dador, un dador generoso renace en buen destino, en el mundo celestial. Este también es un fruto directamente visible del dar’, esto yo no lo conozco, y es ahí donde voy por la fe en el Bienaventurado”.

“¡Así es, Siha, así mismo es! Con el quiebre de su cuerpo, después de la muerte, un dador, un dador generoso renace en buen destino, en el mundo celestial. Este también es un fruto directamente visible de dar”.