Colección de discursos agrupados numéricamente

7.62. El amor benevolente

“Monjes, no tengáis miedo del mérito. Esto es la designación para la felicidad, es decir, el mérito.

“Recuerdo que por mucho tiempo experimenté los deseables, preciosos y agradables resultados del mérito que ha sido hecho por mucho tiempo. Por siete años desarrollé la mente en el amor benevolente. En consecuencia, por siete eones de disolución y evolución del mundo, no retrocedí a este mundo. Mientras el mundo estaba disuelto he ido al [reino de] flujo radiante. Cuando el mundo evolucionaba renací en la vacía mansión del Brahma. Allí yo fui el Brahma, el Gran Brahma, el vencedor, el invencible, el vidente universal, el portador de maestría. Fui el Sakka, el gobernador de los devas, treinta y seis veces. Cientos de veces fui el monarca que gira la Rueda, conquistador, cuyos dominios se extienden a los cuatro límites, uno que alcanzó la estabilidad en su país, que poseyó a las siete joyas. Yo tuve esas siete joyas, es decir: la joya de la rueda, la joya del elefante, la joya del caballo, la joya de la piedra preciosa, la joya de la mujer, la joya del tesorero y la joya del consejero, como la séptima. He tenido miles de hijos que han sido héroes, hombres vigorosos, capaces de destrozar los ejércitos de sus enemigos. Reiné después de haber conquistado esta tierra hasta los límites del océano, y no por fuerza ni armas, sino por el Dhamma.

“Si alguien busca la felicidad, que mire el resultado
del mérito y de las acciones beneficiosas.
Por siete años desarrollé la mente de amor benevolente,
oh monjes, y por siete eones
de disolución y evolución,
no he regresado a este mundo.
“Cuando el mundo estaba disuelto,
he ido al [reino de] flujo radiante.
Cuando el mundo estaba evolucionando
he ido a la vacía [mansión] del Brahma.
“Siete veces fui el Gran Brahma,
el portador de maestría;
treinta y seis veces fui el gobernador de los devas,
ejerciendo el gobierno sobre los devas.
“Fui el monarca que gira la Rueda,
el señor de Jambudipa,
el khattiya de la cabeza ungida,
el soberano entre los seres humanos.
“Sin fuerza ni armas
he conquistado esa tierra.
Goberné con rectitud,
sin la violencia, por medio del Dhamma,
ejerciendo la soberanía a través del Dhamma
sobre esta esfera de la tierra.
“He nacido en el seno de una rica familia,
con abundantes riquezas y propiedades,
dotado de toda clase de placeres sensoriales,
poseedor de las siete joyas.
Eso está bien enseñado por los Budas,
los benefactores del mundo:
esta es la causa de la grandeza por la cual
uno es llamado el señor de la tierra.
“Fui un rey que brilló con el resplandor,
uno con abundantes riquezas y comodidades.
Fui el señor de Jambudipa,
poderoso y glorioso.
¿Quién, incluso de bajo nacimiento,
no pondría confianza en eso cuando lo escuchase?
Por eso, si alguien desea el bien,
aspira la grandeza,
debería profundamente reverenciar el buen Dhamma,
recordando la enseñanza de los Budas”.