Colección de discursos agrupados numéricamente

7.72. La gran masa de fuego

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba recorriendo, en un viaje entre los kosalansa, con un gran Sangha de monjes. Entonces, mientras caminaba por el camino principal, en cierto lugar el Bienaventurado visualizó una gran masa de fuego que se quemaba, ardía y brillaba. Acto seguido, dejó el camino principal y se sentó en un asiento preparado para él al pie de un árbol y se dirigió a los monjes: “Monjes, ¿veis aquella gran masa de fuego que se quema, arde y brilla?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“¿Qué opináis, monjes? ¿Qué es mejor, abrazar aquella gran masa de fuego que se quema, arde y brilla, sentarse o acostarse allí, o abrazar a una chica de suaves manos y pies—sea proveniente de los khattiyas, brahmanes u hombres hogareños―, y sentarse o acostarse con ella?”.

“Sería mejor, Venerable Señor, abrazar a una chica de suaves manos y pies—sea proveniente de los khattiyas, brahmanes u hombres hogareños―, y sentarse o acostarse con ella. Porque sería muy doloroso abrazar aquella gran masa de fuego que se quema, arde y brilla, sentarse o acostarse allí”.

“Os informo, monjes, declaro a vosotros que para un hombre inmoral de mal carácter—alguien de una conducta impura y sospechosa, sigiloso en su actuar, no asceta que reivindica ser asceta, no célibe que reivindica ser célibe, podrido por dentro, corrupto y depravado― sería mucho mejor abrazar aquella gran masa de fuego que se quema, arde y brilla, sentarse o acostarse allí. Y, ¿por qué así? Porque por causa de esto, solo encontraría la muerte o dolores mortales, pero no por eso, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacería en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno. Pero cuando un hombre inmoral… abraza a una chica de suaves manos y pies—sea proveniente de los khattiyas, brahmanes u hombres hogareños―, y se sienta o se acuesta con ella, esto lo conduce a dolor y sufrimiento por mucho tiempo. Con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno.

“¿Qué opináis, monjes? ¿Qué es mejor: ser envuelto por un fuerte hombre con una cuerda de crin dura alrededor de las espinillas, apretado de tal manera que se perforase la propia piel exterior e interior, la carne, los tendones, el hueso y hasta la médula ósea, o aceptar un homenaje de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños?”.

“Sería mejor, Venerable Señor, aceptar un homenaje de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños. Porque sería muy doloroso ser envuelto por un fuerte hombre con una cuerda de crin dura alrededor de las espinillas, apretado de tal manera que se perforase la propia piel exterior e interior, la carne, los tendones, el hueso y hasta la médula ósea”.

“Os informo, monjes, declaro a vosotros que para un hombre inmoral… sería mucho mejor ser envuelto por un fuerte hombre con una cuerda de crin dura alrededor de las espinillas, apretado de tal manera que se perforase la propia piel exterior e interior, la carne, los tendones, el hueso y hasta la médula ósea. Y, ¿por qué así? Porque por causa de esto, solo encontraría la muerte o dolores mortales, pero no por eso, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacería en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno. Pero cuando un hombre inmoral… acepta un homenaje de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños, esto lo conduce a dolor y sufrimiento por mucho tiempo. Con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno.

“¿Qué opináis, monjes? ¿Qué es mejor: ser golpeado por un fuerte hombre en el pecho con una lanza afilada untada con aceite o aceptar reverenciales saludos por parte de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños?”.

“Sería mejor, Venerable Señor, aceptar reverenciales saludos por parte de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños. Porque sería muy doloroso ser golpeado por un fuerte hombre en el pecho con una lanza afilada untada con aceite”.

“Os informo, monjes, declaro a vosotros que para un hombre inmoral… sería mucho mejor ser golpeado por un fuerte hombre en el pecho con una lanza afilada untada con aceite. Y, ¿por qué así? Porque por causa de esto, solo encontraría la muerte o dolores mortales, pero no por eso, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacería en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno. Pero cuando un hombre inmoral… acepta reverenciales saludos por parte de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños, esto lo conduce a dolor y sufrimiento por mucho tiempo. Con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno.

“¿Qué opináis, monjes? ¿Qué es mejor: ser envuelto por un fuerte hombre en una chapa de hierro caliente, ardiente, rojo y resplandeciente en torno al cuerpo, o usar hábitos recibidos de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe?”.

“Sería mejor, Venerable Señor, usar hábitos recibidos de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe. Porque sería muy doloroso ser envuelto por un fuerte hombre en una chapa de hierro caliente, ardiente, rojo y resplandeciente en torno al cuerpo”.

“Os informo, monjes, declaro a vosotros que para un hombre inmoral… sería mucho mejor ser envuelto por un fuerte hombre en una chapa de hierro caliente, ardiente, rojo y resplandeciente en torno al cuerpo. Y, ¿por qué así? Porque por causa de esto, solo encontraría la muerte o dolores mortales, pero no por eso, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacería en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno. Pero cuando un hombre inmoral… usa hábitos recibidos de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe, esto lo conduce a dolor y sufrimiento por mucho tiempo. Con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno.

“¿Qué opináis, monjes? ¿Qué es mejor: ser obligado por un fuerte hombre a mantener abierta la boca con un pico de hierro caliente, rojo y brillante, que quema y tener que tragarse una bola de cobre caliente, ardiente, abrasadora y brillante, que quema los labios, la boca, la lengua, la garganta y el estómago, que incluso sale por abajo llevándose consigo las entrañas, o consumir la comida de las limosnas recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe?”.

“Sería mejor, Venerable Señor, consumir la comida de las limosnas recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe. Porque sería muy doloroso ser obligado por un fuerte hombre a mantener abierta la boca con un pico de hierro caliente, rojo y brillante, que quema y tener que tragarse una bola de cobre caliente, ardiente, abrasadora y brillante, que quema los labios, la boca, la lengua, la garganta y el estómago, que incluso sale por abajo llevándose consigo las entrañas”.

“Os informo, monjes, declaro a vosotros que para un hombre inmoral… sería mucho mejor ser obligado por un fuerte hombre a mantener abierta la boca con un pico de hierro caliente, rojo y brillante, que quema y tener que tragarse una bola de cobre caliente, ardiente, abrasadora y brillante, que quema los labios, la boca, la lengua, la garganta y el estómago, que incluso sale de abajo llevándose consigo las entrañas. Y, ¿por qué así? Porque por causa de esto, solo encontraría la muerte o dolores mortales, pero no por eso, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacería en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno. Pero cuando un hombre inmoral… consume la comida de las limosnas recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe, esto lo conduce a dolor y sufrimiento por mucho tiempo. Con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno.

“¿Qué opináis, monjes? ¿Qué es mejor: ser sujetado por un fuerte hombre de la cabeza o de los hombros y ser sentado o acostado a la fuerza en una cama de hierro caliente o una silla ardiente, abrasadora y brillante, o usar la cama o silla recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe?”.

“Sería mejor, Venerable Señor, usar la cama o silla recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe. Porque sería muy doloroso ser sujetado por un fuerte hombre de la cabeza o de los hombros y ser sentado o acostado a la fuerza en una cama de hierro caliente o una silla ardiente, abrasadora y brillante”.

“Os informo, monjes, declaro a vosotros que para un hombre inmoral… sería mucho mejor ser sujetado por un fuerte hombre de la cabeza o de los hombros y ser sentado o acostado a la fuerza en una cama de hierro caliente o una silla ardiente, abrasadora y brillante. Y, ¿por qué así? Porque por causa de esto, solo encontraría la muerte o dolores mortales, pero no por eso, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacería en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno. Pero cuando un hombre inmoral… usa la cama o silla recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe, esto lo conduce a dolor y sufrimiento por mucho tiempo. Con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno.

“¿Qué opináis, monjes? ¿Qué es mejor: ser sujetado por un fuerte hombre cabeza abajo y ser arrojado en un caldero de cobre caliente al rojo vivo, ardiente y brillante, y elevarse por encima de la espuma del remolino hirviente, y hundirse de vuelta, o usar la vivienda recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe?”.

“Sería mejor, Venerable Señor, usar la vivienda recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe. Porque sería muy doloroso ser sujetado por un fuerte hombre cabeza abajo y ser arrojado en un caldero de cobre caliente al rojo vivo, ardiente y brillante, y elevarse por encima de la espuma del remolino hirviente, y hundirse de vuelta”.

“Os informo, monjes, declaro a vosotros que para un hombre inmoral… sería mucho mejor ser sujetado por un fuerte hombre cabeza abajo y ser arrojado en un caldero de cobre caliente al rojo vivo, ardiente y brillante, y elevarse por encima de la espuma del remolino hirviente, y hundirse de vuelta. Y, ¿por qué así? Porque por causa de esto, solo encontraría la muerte o dolores mortales, pero no por eso, con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renacería en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, en el infierno. Pero cuando un hombre inmoral… usa la vivienda recibida de los influyentes khattiyas, brahmanes u hombres hogareños por razón de la fe, esto lo conduce a dolor y sufrimiento por mucho tiempo. Con el quiebre del cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno.

“Por eso, monjes, deberíais entrenaros vosotros mismos así: ‘Cuando usamos los hábitos, las viviendas, las medicinas y las provisiones para la enfermedad, estos servicios que nos proveen serán de gran fruto y beneficio para ellos, y nuestra salida [del hogar] no será en vano sino fructifera y fértil’. De esta manera debéis entrenaros a vosotros mismos. Considerando que vuestro propio bien es suficiente para esforzarse en conseguir la meta final con diligencia. Considerando que el bien de otros es suficiente para esforzarse en conseguir la meta final con diligencia. Considerando que ambos: vuestro propio bien y el bien de otros es suficiente para esforzarse en conseguir la meta final con diligencia”.

Esto es lo que el Bienaventurado dijo. Y mientras esta exposición se efectuaba, sesenta monjes vomitaron sangre caliente. Sesenta monjes abandonaron el entrenamiento y retornaron al estilo de vida más bajo, diciendo: “Esto es difícil de hacer, Venerable Señor, muy difícil de hacer”. Y las mentes de [otros] sesenta monjes fueron liberadas de la contaminación a través del no-apego.