Colección de discursos agrupados numéricamente

8.76. Segundo discurso sobre los logros

“Monjes, he aquí estos ocho logros. Y, ¿cuáles son esos ocho? El logro de la iniciativa, el logro de la protección, la buena amistad, la vida balanceada, el logro de la fe, el logro de la conducta virtuosa, el logro de la generosidad y el logro de la sabiduría. Estos son los ocho logros.

“Y, ¿qué es, monjes, el logro de la iniciativa? He aquí, cualquiera que sea la forma, por medio de la cual el miembro del clan se ganase la vida—fuese el cultivo, el comercio, la cría de ganado, el tiro al arco, los servicios gubernamentales o algún otro oficio—, se muestra hábil y diligente, posee el sentido de juicio en cuanto a esto, en aras de llevar a cabo todo eso apropiadamente. Esto se llama, monjes, el logro de la iniciativa.

“Y, ¿qué es, monjes, el logro de la protección? He aquí, el miembro del clan establece la protección y resguardo sobre las riquezas que ha adquirido por medio de la iniciativa y energía, sobre lo que acumuló mediante el esfuerzo de sus hombros, lo que ganó con el sudor de su frente, riquezas honestas, honestamente ganadas, pensando: ‘¿Cómo puedo defenderme de que los reyes y los ladrones los tomen, de que el fuego los queme, el agua ahogue o que los desagradables herederos los tomen?’. Esto se llama, monjes, el logro de la protección.

“Y, ¿qué es, monjes, el logro de la buena amistad? He aquí, en cualquier pueblo o ciudad donde viva el miembro del clan, se asocia con los hombres hogareños o sus hijos—sean éstos jóvenes, pero maduros en la virtud, o ancianos y maduros en la virtud— que son realizados en la fe, virtuosos en la conducta, generosos y sabios; conversa con ellos y dialoga. Y puesto que ellos son realizados en la fe, emula sus acciones por respeto a su realización en la conducta virtuosa; puesto que ellos son realizados en la generosidad, emula sus acciones por respeto a su realización en la generosidad; puesto que ellos son realizados en la sabiduría, emula sus acciones por respeto a su realización en la sabiduría. Esto se llama, monjes, el logro de la buena amistad.

“Y, ¿qué es, monjes, el logro de la vida balanceada? He aquí, el miembro del clan conoce sus ingresos y gastos, y tiene una vida balanceada, no demasiado extravagante ni demasiado frugal, [consciente de eso:] ‘de esta manera, mis gastos no van a exceder mis ingresos sino todo lo contrario’. Al igual que un tasador o su aprendiz, sosteniendo una balanza, sabe: ‘Por tanto sube y por tanto baja’, así también el miembro del clan conoce sus ingresos y gastos, y tiene una vida balanceada, no demasiado extravagante ni demasiado frugal, [consciente de eso:] ‘de esta manera, mis gastos no van a exceder mis ingresos sino todo lo contrario’.

“Si un miembro del clan, teniendo pocos ingresos, viviera lujosamente, los otros dirían de él: ‘Este miembro del clan consume sus riquezas como si comiera higos’. Pero si otro miembro del clan, teniendo muchos ingresos, viviera muy económicamente, los otros dirían de él: ‘Este miembro del clan va a morir de hambre’. Pero el miembro del clan, será llamado uno de vida balanceada, cuando conozca sus ingresos y gastos, y tenga una vida balanceada, no demasiado extravagante ni demasiado frugal, [consciente de eso:] ‘de esta manera, mis gastos no van a exceder mis ingresos sino todo lo contrario’.

“Y, ¿qué es, monjes, el logro de la fe? He aquí, el miembro del clan posee la fe. Pone su fe en la iluminación del Tathagata así: ‘El Bienaventurado es un Arahant perfectamente iluminado, consumado en el conocimiento verdadero y la conducta, afortunado, conocedor del mundo, insuperable preparador de personas que han de ser amansadas, maestro de los devas y los seres humanos, un Iluminado, un Bendito’. Esto se llama, monjes, el logro de la fe.

“Y, ¿qué es, monjes, el logro de la conducta virtuosa? He aquí, el miembro del clan se abstiene de destruir la vida, de tomar lo que no le ha sido dado, de inapropiada conducta sexual, de la mentira y de licores, vinos y otras bebidas embriagantes, que son la base de la negligencia. Esto se llama, monjes, el logro de la conducta virtuosa.

“Y, ¿qué es, monjes, el logro de la generosidad? He aquí, el miembro del clan mora en el hogar libre de la mancha de la avaricia, libremente generoso, con la mano abierta, deleitándose en el renunciamiento, en dar y compartir, y devoto a la caridad. Esto se llama, monjes, el logro de la generosidad.

“Y, ¿qué es, monjes, el logro de la sabiduría? He aquí, el miembro del clan es sabio; poseedor de la sabiduría que discierne el surgimiento y el desvanecimiento [de los fenómenos], la cual es penetrante y conducente a la completa destrucción de la insatisfacción. Esto se llama, monjes, el logro de la sabiduría.

“Estos son, monjes, los ocho logros”.

Siguen los versos idénticos con el AN 8.75