Colección de discursos agrupados numéricamente

9.26. Pilar de piedra

Esto he escuchado:

En una ocasión el Venerable Sariputta y el Venerable Candikaputta estaban morando en la arboleda de los bambúes, en el santuario de las ardillas, cerca de Rajagaha. Estando allí, el Venerable Candikaputta se dirigió a los monjes: “Amigos monjes”.

“Amigo”, respondieron aquellos monjes y el Venerable Candikaputta continuó: “Amigos, Devadatta enseña el Dhamma a los monjes de esta manera: ‘Amigos, cuando la mente del monje está consolidada por la mente, es oportuno para él declarar: «Yo comprendo esto: destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se hizo y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia»’”.

Entonces el Venerable Sariputta dijo al Venerable Candikaputta: “Amigo Candikaputta, no es de esta manera que Devadatta enseña el Dhamma a los monjes. Más bien Devadatta enseña a los monjes así: ‘Amigos, cuando la mente del monje está bien consolidada por la mente, es oportuno para él declarar: «Yo comprendo esto: destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se hizo y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia»’”.

Y por segunda vez… por tercera vez el Venerable Candikaputta se dirigió a los monjes: “Amigos monjes”.

“Amigo”, respondieron aquellos monjes y el Venerable Candikaputta continuó: “Amigos, Devadatta enseña el Dhamma a los monjes de esta manera: ‘Amigos, cuando la mente del monje está consolidada por la mente, es oportuno para él declarar: «Yo comprendo esto: destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se hizo y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia»’”.

Y por segunda vez… por tercera vez el Venerable Sariputta dijo al Venerable Candikaputta: “Amigo Candikaputta, no es de esta manera que Devadatta enseña el Dhamma a los monjes. Más bien Dvadatta enseña a los monjes así: ‘Amigos, cuando la mente del monje está bien consolidada por la mente, es oportuno para él declarar: «Yo comprendo esto: destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se hizo y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia»’”.

“Y, ¿cómo, amigo, es la mente del monje bien consolidada por la mente? Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente está sin avidez’. Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente está sin odio’. Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente está sin falsa ilusión’. Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente no está sujeta a la avidez’. Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente no está sujeta al odio’. Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente no está sujeta a la falsa ilusión’. Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente no está sujeta al retorno a la existencia en la esfera de los sentidos’. Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente no está sujeta al retorno a la existencia en la esfera de la forma’. Su mente está bien consolidada por la mente [cuando conoce]: ‘Mi mente no está sujeta al retorno a la existencia en la esfera sin forma’.

“Amigo, cuando un monje es así perfectamente liberado en la mente, incluso si las poderosas formas cognoscibles a través del ojo entran en el rango del ojo, ellas no obsesionan su mente; su mente no se ve afectada para nada. Permanece firme, logrando la imperturbabilidad y observando su desvanecimiento. Incluso si los poderosos sonidos cognoscibles a través del oído entran en el rango del oído… Incluso si los poderosos olores cognoscibles a través de la nariz entran en el rango de la nariz… Incluso si los poderosos sabores cognoscibles a través de la lengua entran en el rango de la lengua… Incluso si los poderosos objetos táctiles cognoscibles a través del cuerpo entran en el rango del cuerpo… Incluso si los poderosos fenómenos mentales cognoscibles a través de la mente entran en el rango de la mente, ellos no obsesionan su mente; su mente no se ve afectada para nada. Permanece firme, logrando la imperturbabilidad y observando su desvanecimiento.

“Imagina, amigo, un pilar de piedra de ocho metros de altura, cuatro metros de los cuales estuviese debajo de la tierra y cuatro metros por encima. Si una violenta tormenta llegara del este, no lo removería ni lo haría caer, tambalear ni temblar. Si una violenta tormenta llegara del oeste… del norte… del sur, no lo removería ni lo haría caer, tambalear ni temblar. Y, ¿por qué así? Porque el pilar de piedra está puesto segura y profundamente en el suelo. De la misma manera, amigo, cuando un monje es así perfectamente liberado en la mente, incluso si las poderosas formas cognoscibles a través del ojo entran en el rango del ojo, ellas no obsesionan su mente; su mente no se ve afectada para nada. Permanece firme, logrando la imperturbabilidad y observando su desvanecimiento. Incluso si los poderosos sonidos cognoscibles a través del oído entran en el rango del oído… Incluso si los poderosos olores cognoscibles a través de la nariz entran en el rango de la nariz… Incluso si los poderosos sabores cognoscibles a través de la lengua entran en el rango de la lengua… Incluso si los poderosos objetos táctiles cognoscibles a través del cuerpo entran en el rango del cuerpo… Incluso si los poderosos fenómenos mentales cognoscibles a través de la mente entran en el rango de la mente, ellos no obsesionan su mente; su mente no se ve afectada para nada. Permanece firme, logrando la imperturbabilidad y observando su desvanecimiento”.