Colección de discursos agrupados numéricamente

9.32. Moradas progresivas

“Monjes, he aquí estas nueve progresivas moradas. Y, ¿cuáles son esas nueve? He aquí, monjes, recluido de los placeres sensuales, apartado de los perjudiciales estados, el monje entra y permanece en el primer jhana, el cual consiste en arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, acompañados por el pensamiento aplicado y sostenido. Con la superación del pensamiento aplicado y sostenido, entra y permanece en el segundo jhana, que se caracteriza por la placidez interna y unificación mental, y consiste en el arrobamiento y placer nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido. Con la desaparición del arrobamiento, permanece ecuánime y—atentamente consciente y comprendiendo claramente— experimenta placer con el cuerpo; él entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declararon ‘él mora ecuánime, atento y felizmente’. Con el abandono del placer y la pena, y con la previa desaparición del gozo y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, caracterizado por la purificación y atención consciente a través de la ecuanimidad.

“Con la completa superación de las percepciones de las formas, con la desaparición de las percepciones del impacto sensorial, con la no-atención a las percepciones de la diversidad, [percibiendo] ‘el espacio es infinito’, el monje entra y permanece en la base de la infinitud del espacio. Con la completa superación de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo] ‘la conciencia es infinita’, el monje entra y permanece en la base de la infinitud de la conciencia. Con la completa superación de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo] ‘he aquí nada hay’, el monje entra y permanece en la base de la nada. Con la completa superación de la base de la nada, entra y permanece en la base de la ni-percepción-ni-no-percepción. Con la completa superación de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, entra y permanece en el cese de la percepción y sensación.

“Éstas son, monjes, las nueve progresivas moradas”.