Colección de discursos agrupados numéricamente

9.36. Jhana

“Monjes, yo declaro que la destrucción de las corrupciones mentales ocurre en dependencia del primer jhana. También declaro, monjes, que la destrucción de las corrupciones mentales depende del segundo jhana… del tercer jhana… del cuarto jhana… de la base de la infinitud del espacio… de la base de la infinitud de la conciencia… de la base de la nada…. de la base de la ni-percepción-ni-no percepción… del cese de la percepción y sensación.

“Monjes, cuando se ha dicho: ‘la destrucción de las corrupciones mentales ocurre en dependencia del primer jhana’, ¿en referencia a qué se ha dicho esto? Es el caso del monje que, apartado de la sensualidad, apartado de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana: el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañados del pensamiento aplicado y sostenido. Él considera a cualquier fenómeno que ahí ocurra y sea conectado con la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia, como transitorio, insatisfactorio, penoso, canceroso, angustiante, como una saeta, una aflicción, algo ajeno, desintegrado, vacío y carente del ser. Entonces, aparta su mente de estos fenómenos e inclina su mente hacia lo propiamente inmortal así: ‘ésta es la paz, esto es lo excelso: la desactivación de todas las actividades mentales, el renunciamiento de todas las adquisiciones, el fin de la avidez, el desapasionamiento, el cese, el Nibbana.’ Si es firme en eso, alcanza la destrucción de las corrupciones mentales. Pero si acaso no alcanzara la destrucción de las corrupciones mentales por aquel deseo por el Dhamma, por aquel deleite en el Dhamma, entonces con la posterior destrucción de los cinco grilletes menores , llegaría a ser uno del nacimiento espontáneo para alcanzar allí el nibbana final sin retornar jamás a este mundo.

“Monjes, imaginad a un arquero o un aprendiz del arquero que practicase disparos a un hombre de paja o arcilla; de esta manera, después de un tiempo, sería capaz de disparar de larga distancia, asestar acertadamente sus disparos en rápida sucesión y perforar una gran masa. De la misma manera, monjes, éste es el caso del monje que, apartado de la sensualidad… entra y permanece en el primer jhana.. Él considera a cualquier fenómeno que ahí ocurra y sea conectado con la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia, como transitorio… llegaría a ser uno del nacimiento espontáneo para alcanzar allí el nibbana final sin retornar jamás a este mundo.

“Monjes, cuando se ha dicho: ‘la destrucción de las corrupciones mentales ocurre en dependencia del primer jhana’, esto se ha dicho en referencia a eso.

“Monjes, cuando se ha dicho: ‘la destrucción de las corrupciones mentales ocurre también en dependencia del segundo jhana… del tercer jhana… del cuarto jhana’…

“Monjes, cuando se ha dicho: ‘la destrucción de las corrupciones mentales ocurre en dependencia del cuarto jhana’, esto se ha dicho en referencia a eso.

“Monjes, cuando se ha dicho: ‘la destrucción de las corrupciones mentales ocurre también en dependencia de la base de la infinitud del espacio’, ¿en referencia a qué se ha dicho esto? Este el caso del monje que, con la completa superación de la percepción de las formas, con la desaparición de la percepción de la afección sensorial, con la no-atención a la percepción de la diversidad, [percibiendo] ‘el espacio es infinito’, entra y permanece en la base de la infinitud del espacio. Él considera a cualquier fenómeno que ahí ocurra y sea conectado con la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia, como transitorio, insatisfactorio, penoso, canceroso, angustiante, como una saeta, una aflicción, algo ajeno, desintegrado, vacío y carente del ser. Entonces, aparta su mente de estos fenómenos e inclina su mente hacia lo propiamente inmortal así: ‘ésta es la paz, esto es lo excelso: la desactivación de todas las actividades mentales, el renunciamiento de todas las adquisiciones, el fin de la avidez, el desapasionamiento, el cese, el Nibbana.’ Si es firme en eso, alcanza la destrucción de las corrupciones mentales. Pero si acaso no alcanzara la destrucción de las corrupciones mentales por aquel deseo por el Dhamma, por aquel deleite en el Dhamma, entonces con la posterior destrucción de los cinco grilletes menores, llegaría a ser uno del nacimiento espontáneo para alcanzar allí el nibbana final sin retornar jamás a este mundo.

“Monjes, imaginad a un arquero o un aprendiz del arquero que practicase disparos a un hombre de paja o arcilla; de esta manera, después de un tiempo, sería capaz de disparar de larga distancia, asestar acertadamente sus disparos en rápida sucesión y perforar una gran masa. De la misma manera, monjes, éste es el caso del monje que, con la completa superación de la percepción de las formas… entra y permanece en la base de la infinitud del espacio. Él considera a cualquier fenómeno que ahí ocurra y sea conectado con la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia, como transitorio… Pero si acaso no alcanzara la destrucción de las corrupciones mentales… llegaría a ser uno del nacimiento espontáneo para alcanzar allí el nibbana final sin retornar jamás a este mundo.

“Monjes, cuando se ha dicho: ‘la destrucción de las corrupciones mentales ocurre también en dependencia de la base de la infinitud del espacio’, esto se ha dicho en referencia a eso.

“Monjes, cuando se ha dicho: ‘la destrucción de las corrupciones mentales ocurre también en dependencia de la base de la infinitud de conciencia… de la base de nada… ’, ¿en referencia a qué se ha dicho esto? Este el caso del monje que, con la completa superación de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo] ‘he aquí nada hay’, entra y permanece en la base de la nada. Él considera a cualquier fenómeno que ahí ocurra y sea conectado con la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia, como transitorio… Pero si acaso no alcanzara la destrucción de las corrupciones mentales… llegaría a ser uno del nacimiento espontáneo para alcanzar allí el nibbana final sin retornar jamás a este mundo.

“Monjes, imaginad a un arquero o un aprendiz del arquero que practicase disparos a un hombre de paja o arcilla; de esta manera, después de un tiempo, sería capaz de disparar de larga distancia, asestar acertadamente sus disparos en rápida sucesión y perforar una gran masa. De la misma manera, monjes, éste es el caso del monje que, con la completa superación de la percepción de las formas… entra y permanece en la base de la nada. Él considera a cualquier fenómeno que ahí ocurra y sea conectado con la forma, la sensación, la percepción, las actividades volitivas y la conciencia, como transitorio… Pero si acaso no alcanzara la destrucción de las corrupciones mentales… llegaría a ser uno del nacimiento espontáneo para alcanzar allí el nibbana final sin retornar jamás a este mundo.

“Monjes, cuando se ha dicho: ‘la destrucción de las corrupciones mentales ocurre también en dependencia de la base de la nada’, esto se ha dicho en referencia a eso.

“Así, monjes, hasta donde llegan los logros acompañados por la percepción, llega la penetración del conocimiento final. Pero en cuanto a estas dos bases—la base de la ni-percepción-ni-no percepción y el cese de la percepción y sensación- yo declaro que esto debe ser correctamente dado a conocer a los meditadores hábiles en alcanzar a los logros, hábiles en emerger de los logros, después de que hayan alcanzado los logros y hayan emergido de ellos.”