Colección de discursos agrupados numéricamente

9.37. Ananda

En una ocasión el Venerable Ananda estaba morando en el Parque Ghosita, cerca de Kosambi. Estando allí, el Venerable Ananda se dirigió a los monjes: “amigos monjes”.

“Amigo”, respondieron aquellos monjes y el Venerable Ananda continuó:

“Es asombroso, amigos, que el Bienaventurado, el Arahant Perfectamente Iluminado, que sabe y ve, haya descubierto la salida hacia el logro en medio del confinamiento, para la purificación de los seres, para la superación del dolor y el lamento, para la desaparición de la pena y abatimiento, para el logro del método, para la realización del Nibbana. El ojo en sí mismo, al igual que estas formas, serán realmente presentes, y sin embargo uno no va a experimentar aquella base. El oído en sí mismo, al igual que estos sonidos, serán realmente presentes, y sin embargo uno no va a experimentar aquella base. La nariz en sí misma, al igual que estos olores, serán realmente presentes, y sin embargo uno no va a experimentar aquella base. La lengua en sí misma, al igual que estos sabores, serán realmente presentes, y sin embargo uno no va a experimentar aquella base. El cuerpo en sí mismo, al igual que estos objetos táctiles, serán realmente presentes, y sin embargo uno no va a experimentar aquella base”.

Cuando se dijo esto, el Venerable Udayi dijo al Venerable Ananda: “Pero, amigo Ananda, ¿es cuando uno es realmente perceptor o cuando uno no es perceptor que no experimenta aquella base?”.

“Amigo, es cuando uno es realmente perceptor que no experimenta esta base y no cuando uno no es perceptor”.

“Pero amigo, ¿de qué uno es perceptor cuando no experimenta aquella base?”.

“He aquí, amigo, con la superación total de las percepciones de las formas, con la desaparición de la afectación sensorial, con la desatención a la percepción de la diversidad, [percibiendo que] «el espacio es infinito», entra y permanece en la base de la infinitud del espacio. Cuando uno es perceptor así, no experimenta aquella base.

“Además, amigo, con la superación total de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo que] «la conciencia es infinita», entra y permanece en la base de la infinitud de la conciencia. Cuando uno es perceptor así, no experimenta aquella base.

“Además, amigo, con la superación total de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo que] «he aquí no hay nada», entra y permanece en la base de la nada. Cuando uno es perceptor así, no experimenta aquella base.

“Una vez, amigo, estaba morando en el parque de los venados, en la arboleda de Anjana, cerca de Saketa. Entonces, la monja Jatilagahiya se acercó a mí, me rindió homenaje, se paró a un lado y me dijo: ‘Venerable Ananda, la concentración que no se inclina hacia adelante ni se inclina hacia atrás, la que no se mantuvo dentro ni se verificó por la fuerza capaz de suprimir [las impurezas]—cuando se libera, es estable; al ser estable, uno está satisfecho y al estar satisfecho, uno no está agitado; Venerable Ananda, ¿qué es lo que dijo el Bienaventurado acerca del fruto que tiene esta concentración?’.

“Cuando ella me lo preguntó, le respondí esto: ‘hermana, la concentración que no se inclina hacia adelante ni se inclina hacia atrás, la que no se mantuvo dentro ni se verificó por la fuerza capaz de suprimir [las impurezas]—cuando se libera, es estable; al ser estable, uno está satisfecho y al estar satisfecho, uno no está agitado; el Bienaventurado, hermana, dijo que el fruto que tiene esta concentración es el conocimiento final’. Cuando uno es perceptor así, no experimenta aquella base”.