Colección de discursos agrupados numéricamente

9.38. Los nihilistas

Entonces dos brahmanes nihilistas se acercaron al Bienaventurado e intercambiaron con él cordiales saludos. Cuando concluyeron los cordiales saludos y charla de cortesía, se sentaron a un lado y le dijeron:

“Maestro Gotama, Purana Kassapa reclama ser alguien que sabe todo, ve todo y posee un conocimiento y la visión que abarcan todo: ‘Sea que camine, esté de pie, durmiendo o despierto, el conocimiento y la visión están presentes para mi constante y continuamente’. Él dice así: ‘Con el conocimiento infinito, permanezco conociendo y viendo que el mundo es infinito’. Sin embargo, Nigantha Nataputta también reclama ser alguien que sabe todo, ve todo y posee un conocimiento y la visión que abarcan todo: ‘Sea que camine, esté de pie, durmiendo o despierto, el conocimiento y la visión están presentes para mi constante y continuamente’. Él dice así: ‘Con el conocimiento infinito, permanezco conociendo y viendo que el mundo es finito’. Cuando estos dos demandantes del conocimiento hacen reclamos que son mutuamente contradictorios, ¿quién de ellos habla verdadera y quién falsamente?”.

“Basta, brahmanes, dejad esto de: ‘Cuando estos dos demandantes del conocimiento hacen reclamos que son mutuamente contradictorios, ¿quién de ellos habla verdadera y quién falsamente?’. Yo os enseñaré el Dhamma. Escuchad y prestad atención que voy a hablar.

“Imaginad, brahmanes, a cuatro hombres parados en los cuatro puntos cardinales, poseedores del movimiento supremo, suprema velocidad y zancada. Su velocidad, como la de una flecha de luz fácilmente disparada por un arquero firmemente inclinado, entrenado, hábil y experimentado, que cruza la sombra de un árbol de palmyra. Su zancada, como para poder alcanzar el océano oeste del océano este. Si entonces la persona parada en el punto cardinal del oeste dijese: ‘Voy a llegar al fin del mundo viajando’; tiendo un espacio vital de cien años, viviendo cien años, viajando cien años sin pausa, excepto para comer, tomar, masticar y saborear, defecar y orinar, y disipar la fatiga con el sueño; aún así, moriría por el camino sin haber alcanzado el fin del mundo. Y si la persona parada en el punto cardinal del este… la persona parada en el punto cardinal del norte… la persona parada en el punto cardinal del sur dijese: ‘Voy a llegar al fin del mundo viajando’; tiendo un espacio vital de cien años, viviendo cien años, viajando cien años sin pausa, excepto para comer, tomar, masticar y saborear, defecar y orinar, y disipar la fatiga con el sueño; aún así, moriría por el camino sin haber alcanzado el fin del mundo. Y, ¿por qué así? Yo declaro, brahmanes, que mediante esta clase de recorrido uno no puede conocer ni saber sobre el fin del mundo ni llegar allí. Y a pesar de eso, brahmanes, declaro que sin haber alcanzado el fin del mundo, no se puede poner fin a la insatisfacción.

“Estos cinco objetos del placer sensual, brahmanes, son llamados ‘el mundo’ en la disciplina de los Nobles. Y, ¿cuáles son esos cinco? Formas cognoscibles por el ojo que son deseables, codiciadas, agradables, placenteras, conectadas con el placer sensual, tentadoras; sonidos cognoscibles por el oído… olores cognoscibles por la naríz… sabores cognoscibles por la lengua… objetos táctiles cognoscibles por el cuerpo que son deseables, codiciados, agradables, placenteros, conectados con el placer sensual, tentadores. Estos cinco objetos del placer sensual, brahmanes, son llamados ‘el mundo’ en la disciplina de los Nobles.

“He aquí, brahmanes, recluido de los placeres sensuales, apartado de los perjudiciales estados, el monje entra y permanece en el primer jhana, el cual consiste en arrobamiento y placer nacidos de la reclusión, acompañados por el pensamiento aplicado y sostenido. Este se llama el monje que, habiendo alcanzado el fin del mundo, mora en el fin del mundo. Otros dicen de él: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’. Y yo también digo esto: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’.

“Además, brahmanes, con la superación del pensamiento aplicado y sostenido, entra y permanece en el segundo jhana, que se caracteriza por la placidez interna y unificación mental, y consiste en el arrobamiento y placer nacidos de la concentración, sin el pensamiento aplicado y sostenido. Este se llama el monje que, habiendo alcanzado el fin del mundo, mora en el fin del mundo. Otros dicen de él: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’. Y yo también digo esto: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’.

“Además, brahmanes, con la desaparición del arrobamiento, permanece ecuánime y—atentamente consciente y comprendiendo claramente— experimenta placer con el cuerpo; él entra y permanece en el tercer jhana, del cual los nobles declararon ‘él mora ecuánime, atento y felizmente’. Este se llama el monje que, habiendo alcanzado el fin del mundo, mora en el fin del mundo. Otros dicen de él: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’. Y yo también digo esto: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’.

“Además, brahmanes, con el abandono del placer y la pena, y con la previa desaparición del gozo y el abatimiento, entra y permanece en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, caracterizado por la purificación y atención consciente a través de la ecuanimidad. Este se llama el monje que, habiendo alcanzado el fin del mundo, mora en el fin del mundo. Otros dicen de él: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’. Y yo también digo esto: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’.

Además, brahmanes, con la completa superación de las percepciones de las formas, con la desaparición de las percepciones del impacto sensorial, con la no-atención a las percepciones de la diversidad, [percibiendo] «el espacio es infinito», el monje entra y permanece en la base de la infinitud del espacio. Este se llama el monje que, habiendo alcanzado el fin del mundo, mora en el fin del mundo. Otros dicen de él: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’. Y yo también digo esto: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’.

“Además, brahmanes, con la completa superación de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo] «la conciencia es infinita», el monje entra y permanece en la base de la infinitud de la conciencia. Este se llama el monje que, habiendo alcanzado el fin del mundo, mora en el fin del mundo. Otros dicen de él: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’. Y yo también digo esto: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’.

“Además, brahmanes, con la completa superación de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo] «he aquí nada hay», el monje entra y permanece en la base de la nada. Este se llama el monje que, habiendo alcanzado el fin del mundo, mora en el fin del mundo. Otros dicen de él: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’. Y yo también digo esto: ‘Él también está incluido en el mundo; él también todavía no está liberado del mundo’.

“Además, brahmanes, con la completa superación de la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, el monje entra y permanece en el cese de percepción y sensación, y habiendo visto con sabiduría, sus corrupciones son totalmente destruidas. Este se llama el monje que, habiendo alcanzado el fin del mundo, mora en el fin del mundo, alguien que ha trascendido la atadura del mundo”.