Colección de discursos agrupados numéricamente

9.40. El elefante

“Monjes, cuando el elefante que mora en el bosque se dirige al lugar donde se alimenta, y los otros elefantes—machos, hembras, jóvenes y bebés— le preceden y rompen las puntas de la hierba, el elefante es repelido, humillado y disgustado con eso. Cuando el elefante que mora en el bosque se dirige al lugar donde se alimenta, y los otros elefantes—machos, hembras, jóvenes y bebés— comen doblando y retorciendo las ramas, el elefante es repelido, humillado y disgustado con eso. Cuando el elefante que mora en el bosque entra al estanque del agua, y los otros elefantes—machos, hembras, jóvenes y bebés— le preceden y remueven el agua con sus trompas, el elefante es repelido, humillado y disgustado con eso. Cuando el elefante que mora en el bosque emerge del estanque del agua, y las elefantas hembras pasan rozando su cuerpo, el elefante es repelido, humillado y disgustado con eso.

“En aquella ocasión, al elefante que mora en el bosque se le ocurrió el siguiente pensamiento: ‘Actualmente moro cercado por los otros elefantes: machos, hembras, jóvenes y bebés. Como la hierba con las puntas rotas y ellos, comiendo, doblan y retuercen las ramas. Tomo agua fangosa y cuando salgo del estanque del agua, las elefantas hembras pasan rozando mi cuerpo. Voy a morar solo, retirado de la manada’.

“Y un tiempo después se fue a vivir solo, retirado de la manada. Entonces, comió la hierba sin las puntas rotas, y ellos ya no doblaban ni retorcían las ramas al comer; tomó agua clara y cuando salía del estanque del agua, las elefantas hembras ya no pasaban rozando su cuerpo.

“En aquella ocasión, al elefante que mora en el bosque se le ocurrió el siguiente pensamiento: ‘Antes moraba cercado por los otros elefantes… y cuando salía del estanque del agua, las elefantas hembras pasan rozando mi cuerpo. Voy a morar solo, retirado de la manada. Pero ahora vivo solo, retirado de la manada. Como la hierba sin las puntas rotas, y ellos ya no doblan y retuercen las ramas al comer; tomo agua clara y cuando salgo del estanque del agua, las elefantas hembras ya no pasan rozando mi cuerpo’. Habiendo roto un haz de ramas con su trompa, habiendo frotado su cuerpo con ellas, complacido alivió su picazón.

“Así también, monjes, cuando el monje mora cercado por los monjes y monjas, seguidores laicos y seguidoras laicas, reyes y ministros reales, maestros de los otros credos y sus discípulos, en esa ocasión, se le ocurre el siguiente pensamiento: ‘Actualmente moro cercado por los monjes y monjas, seguidores laicos y seguidoras laicas, reyes y ministros reales, maestros de los otros credos y sus discípulos. Voy a morar solo, retirado de la compañía’.

“Entonces, recurre a un alojamiento aislado: al bosque, al pie de un árbol, a la montaña, al barranco, a la cueva de la montaña, al cementerio, a la espesura de la jungla, al espacio abierto o al montículo de paja. Al haberse ido al bosque, al pie de un árbol o a una choza vacía, se sienta, cruzando las piernas plegadas, enderezando su cuerpo y estableciendo su atención consciente enfrente de él. Y habiendo abandonado el anhelo por el mundo, mora con la mente libre de anhelo; purifica su mente del anhelo. Habiendo abandonado la animadversión y el odio, mora con la mente libre de la animadversión y el odio, compasivo por el bienestar de todos los seres vivos; purifica su mente de la animadversión y el odio. Habiendo abandonado la apatía y somnolencia, mora con la mente libre de apatía y somnolencia, percibiendo la luz, con la atención consciente y clara comprensión; purifica su mente de la apatía y somnolencia. Habiendo abandonado la inquietud y el remordimiento, mora sin agitación, con la mente internamente pacífica; purifica su mente de la inquietud y el remordimiento. Habiendo abandonado la duda, mora trascendiendo la duda, sin perplejidad acerca de los beneficiosos estados mentales; purifica su mente de la duda.

“Habiendo abandonado así estos cinco impedimentos, obstáculos de la mente, cosas que debilitan la sabiduría, recluido de los placeres sensoriales, recluido de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana… Complacido, alivia su picazón. Al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, entra y permanece en el segundo jhana… el tercer jhana… el cuarto jhana… Complacido, alivia su picazón.

“Trascendiendo totalmente la percepción de las formas, con la desaparición de la percepción de la resistencia, no atendiendo a la diversidad y pensando ‘el espacio es infinito’, el monje entra y permanece en la base de la infinitud del espacio. Complacido, alivia su picazón.

“Trascendiendo totalmente la base de la infinitud del espacio, pensando ‘la conciencia es infinita’, el monje entra y permanece en la base de la infinitud de la conciencia… Trascendiendo totalmente la base de la infinitud de la conciencia, pensando ‘he aquí nada hay’, el monje entra y permanece en la base de la nada… Trascendiendo totalmente la base de la nada, el monje entra y permanece en la base de la ni-percepción-ni-no-percepción… Trascendiendo totalmente la base de la ni-percepción-ni-no-percepción, el monje entra y permanece en el cese de la percepción y sensación, y habiéndolo visto con sabiduría, sus corrupciones mentales quedan totalmente destruidas. Complacido, alivia su picazón”.