Colección de discursos agrupados numéricamente

9.41. Tapussa

Esto he escuchado. En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los mallanos cerca de su ciudad de nombre Uruvelakappa. Entonces, por la mañana temprano el Bienaventurado se vistió y, llevando su cuenco y el hábito exterior, se fue a Uruvelakappa a pedir limosnas. Al retornar de su habitual ronda de mendigar la comida, después de comer, dijo al Venerable Ananda: “Quédate aquí, Ananda, mientras que yo voy al Gran Bosque para establecer allí mi morada diurna.”

“Sí, Venerable Señor”, respondió el Venerable Ananda.

Entonces, el Bienaventurado entró al Gran Bosque y se sentó debajo de un árbol para morar ahí durante el día.

En esta ocasión, el hombre hogareño de nombre Tapussa se acercó al Venerable Ananda y, al llegar, lo saludó respetuosamente y se sentó a un lado. Una vez sentado, dijo al Venerable Ananda: “Venerable Ananda, nosotros los hombres hogareños nos complacemos en la sensualidad, nos deleitamos en la sensualidad, gozamos de la sensualidad y disfrutamos de la sensualidad. Para nosotros—que nos complacemos en la sensualidad, nos deleitamos en la sensualidad, gozamos de la sensualidad y disfrutamos de la sensualidad- el renunciamiento nos parece como un total desprendimiento. He oído que en este Dhamma y Disciplina, el corazón, inclusive de los monjes jóvenes, se inclina hacia el renunciamiento y crece por eso en confidencia, calma y firmeza, viendo en eso la paz. Y es justamente aquí, Venerable Señor, donde este Dhamma y Disciplina de los monjes es muy opuesto a [las costumbres de] la gran masa de la gente: en el tema del renunciamiento.”

“Éste realmente es un tema de conversación, hombre hogareño. Vayamos a ver al Bienaventurado. Acerquémonos a él y, al llegar, expongámosle este tema. De modo que él nos lo explique y así lo mantendremos en la mente”.

“Muy bien, Venerable Señor”, respondió el hombre hogareño Tapussa al Venerable Ananda.

Entonces, el Venerable Ananda y el hombre hogareño Tapussa se acercaron al Bienaventurado y, al llegar, le rindieron homenaje y se sentaron a un lado. Una vez sentados allí, el Venerable Ananda dijo al Bienaventurado: “Venerable Señor, he aquí que el hombre hogareño Tapussa me dijo esto: ‘Venerable Ananda, nosotros los hombres hogareños nos complacemos en la sensualidad, nos deleitamos en la sensualidad, gozamos de la sensualidad y disfrutamos de la sensualidad. Para nosotros—que nos complacemos en la sensualidad, nos deleitamos en la sensualidad, gozamos de la sensualidad y disfrutamos de la sensualidad- el renunciamiento nos parece como un total desprendimiento. He oído que en este Dhamma y Disciplina, el corazón, inclusive de los monjes jóvenes, se inclina hacia el renunciamiento y crece por eso en confidencia, calma y firmeza, viendo en eso la paz. Y es justamente aquí, Venerable Señor, dónde este Dhamma y Disciplina de los monjes es opuesto a [las costumbres de] la gran masa de la gente: en el renunciamiento.’”

“Esto es así, Ananda, esto es realmente así. Hasta yo mismo, antes de mi Despertar, cuando aún era un no iluminado plenamente Bodhisatta, pensaba: ‘El renunciamiento es bueno. La reclusión es buena.’ Pero mi corazón no se inclinaba hacia el renunciamiento y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Entonces, se me ocurrió este pensamiento: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina hacia el renunciamiento y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja de los placeres sensuales; no había seguido la pista [de este tema]. No entendí la gratificación del renunciamiento ni me he familiarizado con él. Es por eso que mi corazón no se inclina hacia el renunciamiento y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, Ananda, se me ocurrió este pensamiento: ‘Si, habiendo visto la desventaja de los placeres sensuales, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación del renunciamiento, me familiarizara con él, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia el renunciamiento y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja de los placeres sensuales, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación del renunciamiento, me familiaricé con él. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia el renunciamiento y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vio en eso la paz. Entonces, separado de los placeres sensuales, separado de los perjudiciales estados mentales, entré y permanecí en el primer jhana: el arrobamiento y la felicidad nacidos de la reclusión, acompañados por el pensamiento aplicado y sostenido.

“Al permanecer ahí, mi atención estaba obstruida aún con las percepciones ligadas a la sensualidad. Esto provocó una aflicción en mí. Así como el dolor o la aflicción surgen a veces en una persona saludable, así surgía en mí la aflicción, cuando mi atención se veía obstruida con las percepciones ligadas a la sensualidad.

“Entonces, Ananda, se me ocurrió este pensamiento: ‘Sería bueno que, con la desaparición del pensamiento aplicado y sostenido, entrara y permaneciera en el segundo jhana: el arrobamiento y la felicidad nacidos de la concentración, la unificación mental y la tranquilidad interior, libre del pensamiento aplicado y sostenido.’ Pero mi corazón no se inclinaba a estar sin el pensamiento aplicado y sostenido y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Y pensé: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina a estar sin el pensamiento aplicado y sostenido, y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja del pensamiento aplicado y sostenido; no había seguido la pista de este tema. No he entendido la gratificación de la ausencia del pensamiento aplicado y sostenido ni me he familiarizado con esto. Es por eso que mi corazón no se inclina a estar sin el pensamiento aplicado y sostenido y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, se me ocurrió este pensamiento: ‘Si, habiendo visto la desventaja del pensamiento aplicado y sostenido, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación de la ausencia del pensamiento aplicado y sostenido, me familiarizara con él, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia la ausencia del pensamiento aplicado y sostenido y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja del pensamiento aplicado y sostenido, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación de la ausencia del pensamiento aplicado y sostenido, me familiaricé con ello. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia la ausencia del pensamiento aplicado y sostenido y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vio en eso la paz. Entonces, con la desaparición del pensamiento aplicado y sostenido, entré y permanecí en el segundo jhana: el arrobamiento y la felicidad nacidos de la concentración, unificación mental y tranquilidad interior, libre del pensamiento aplicado y sostenido.

“Al permanecer ahí, mi atención estaba obstruida aún con las percepciones ligadas al pensamiento aplicado. Esto provocó una aflicción en mí. Así como el dolor o la aflicción surgen a veces en una persona saludable, así surgía en mí la aflicción, cuando mi atención se veía obstruida con las percepciones ligadas al pensamiento aplicado.

“Entonces, Ananda, se me ocurrió este pensamiento: ‘Sería bueno que, con la desaparición del arrobamiento, morara con la desapasionada ecuanimidad, atentamente consciente y con clara comprensión, experimentando corporalmente la felicidad, y así entrara y permaneciera en el tercer jhana, del cual los Nobles declararon: «Ecuánime y atentamente consciente, permanece feliz en una morada apacible».’ Pero mi corazón no se inclinaba a estar sin el arrobamiento y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Y pensé: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina a estar sin el arrobamiento y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja del arrobamiento; no había seguido la pista de este tema. No he entendido la gratificación de la ausencia del arrobamiento ni me he familiarizado con esto. Es por eso que mi corazón no se inclina a estar sin el arrobamiento y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, se me ocurrió este pensamiento: ‘Si, habiendo visto la desventaja del arrobamiento, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación de la ausencia del arrobamiento, me familiarizara con esto, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia la ausencia del arrobamiento y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja del arrobamiento, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación de la ausencia del arrobamiento, me familiaricé con ello. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia la ausencia del arrobamiento y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vio en eso la paz. Entonces, con la desaparición del arrobamiento, moré con la desapasionada ecuanimidad, atentamente consciente y con clara comprensión, experimentando corporalmente la felicidad, y así entré y permanecí en el tercer jhana, del cual los Nobles declararon: ‘Ecuánime y atentamente consciente, permanece feliz en una morada apacible’.

“Al permanecer ahí, mi atención estaba obstruida aún con las percepciones ligadas al arrobamiento. Esto provocó una aflicción en mí. Así como el dolor o la aflicción surgen a veces en una persona saludable, así surgía en mí la aflicción, cuando mi atención se veía obstruida con las percepciones ligadas al arrobamiento.

“Entonces, Ananda, se me ocurrió este pensamiento: ‘Sería bueno que, con el abandono, tanto de la felicidad como del dolor, y con la previa desaparición de lo placentero y lo displicente, entrara y permaneciera en el cuarto jhana: en la morada apacible de la ecuanimidad y atención consciente purificadas, sin felicidad ni dolor’. Pero mi corazón no se inclinaba a estar sin la felicidad y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Y pensé: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina a estar sin la felicidad y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja de la felicidad; no había seguido la pista de este tema. No he entendido la gratificación de la ausencia de la felicidad ni me he familiarizado con esto. Es por eso que mi corazón no se inclina a estar sin la felicidad y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, se me ocurrió este pensamiento: ‘Si, habiendo visto la desventaja de la felicidad, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación de la ausencia de la felicidad, me familiarizara con esto, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia la ausencia de la felicidad y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja de la felicidad, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación de la ausencia de la felicidad, me familiaricé con ello. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia la ausencia de la felicidad y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vi en eso la paz. Entonces, con el abandono, tanto de la felicidad como del dolor, y con la previa desaparición de lo placentero y lo displicente, entré y permanecí en el cuarto jhana: en la morada apacible de la ecuanimidad y atención consciente purificadas, sin felicidad ni dolor.

“Al permanecer ahí, mi atención estaba obstruida aún con las percepciones ligadas a la felicidad [conectada con] ecuanimidad. Esto provocó una aflicción en mí. Así como el dolor o la aflicción surgen a veces en una persona saludable, así surgía en mí la aflicción, cuando mi atención se veía obstruida con las percepciones ligadas a la felicidad [conectada con] ecuanimidad.

“Entonces, Ananda, se me ocurrió este pensamiento: ‘Sería bueno que, trascendiendo totalmente la percepción de las formas, con la desaparición de la percepción de la resistencia, no atendiendo a la diversidad y pensando «el espacio es infinito», entrara y permaneciera en la base de la infinitud del espacio.’ Pero mi corazón no se inclinaba hacia la base de la infinitud del espacio y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Y, pensé: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina hacia la base de la infinitud del espacio y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja de las formas; no había seguido la pista de este tema. No he entendido la gratificación de la base de la infinitud del espacio ni me he familiarizado con ella. Es por eso que mi corazón no se inclina hacia la base de la infinitud del espacio y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, se me ocurrió este pensamiento: ‘Si, habiendo visto la desventaja de las formas, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación de la base de la infinitud del espacio, me familiarizara con ella, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia la base de la infinitud del espacio y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja de las formas, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación la base de la infinitud del espacio, me familiaricé con ella. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia la base de la infinitud del espacio y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vio en eso la paz. Entonces, trascendiendo totalmente la percepción de las formas, con la desaparición de la percepción de la resistencia, no atendiendo a la diversidad y pensando «el espacio es infinito», entré y permanecí en la base de la infinitud del espacio.

“Al permanecer ahí, mi atención estaba obstruida aún con las percepciones ligadas a las formas. Esto provocó una aflicción en mí. Así como el dolor o la aflicción surgen a veces en una persona saludable, así surgía en mí la aflicción, cuando mi atención se veía obstruida con las percepciones ligadas a las formas.

“Entonces, Ananda, se me ocurrió este pensamiento: ‘Sería bueno que, trascendiendo totalmente la base de la infinitud del espacio, pensando: «la conciencia es infinita», entrara y permaneciera en la base de la infinitud de la conciencia.’ Pero mi corazón no se inclinaba hacia la base de la infinitud de la conciencia y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Y pensé: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina hacia la base de la infinitud de la conciencia y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja de la base del infinitud del espacio; no había seguido la pista de este tema. No he entendido la gratificación de la base de la infinitud de la conciencia ni me he familiarizado con ella. Es por eso que mi corazón no se inclina hacia la base de la infinitud de la conciencia y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, se me ocurrió este pensamiento: ‘Si, habiendo visto la desventaja de la base de la infinitud del espacio, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación de la base de la infinitud de la conciencia, me familiarizara con ella, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia la base de la infinitud de la conciencia y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja de la base de la infinitud del espacio, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación la base de la infinitud de la conciencia, me familiaricé con ella. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia la base de la infinitud de la conciencia y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vio en eso la paz. Entonces, trascendiendo totalmente la base de la infinitud del espacio, pensando: «la conciencia es infinita», entré y permanecí en la base de la infinitud de la conciencia.

“Al permanecer ahí, mi atención estaba obstruida aún con las percepciones ligadas a la base de la infinitud del espacio. Esto provocó una aflicción en mí. Así como el dolor o la aflicción surgen a veces en una persona saludable, así surgía en mí la aflicción, cuando mi atención se veía obstruida con las percepciones ligadas a la base de la infinitud del espacio.

“Entonces, Ananda, surgió en mi este pensamiento: ‘Sería bueno que, trascendiendo totalmente la base de la infinitud de la conciencia, pensando: «he aquí nada hay», entrara y permaneciera en la base de la nada.’ Pero mi corazón no se inclinaba hacia la base de la nada y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Y pensé: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina hacia la base de la nada y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja de la base de la infinitud de la conciencia; no había seguido la pista de este tema. No he entendido la gratificación de la base de la nada ni me he familiarizado con ella. Es por eso que mi corazón no se inclina hacia la base de la nada y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, este pensamiento se me ha ocurrido: ‘Si, habiendo visto la desventaja de la base de la infinitud de la conciencia, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación de la base de la nada, me familiarizara con ella, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia la base de la nada y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja de la base de la infinitud de la conciencia, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación la base de la nada, me familiaricé con ella. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia la base de la nada y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vio en eso la paz. Entonces, trascendiendo totalmente la base de la infinitud de la conciencia, pensando: «he aquí nada hay», entré y permanecí en la base de la nada.

“Al permanecer ahí, mi atención estaba obstruida aún con las percepciones ligadas a la base de la infinitud de la conciencia. Esto provocó una aflicción en mí. Así como el dolor o la aflicción surgen a veces en una persona saludable, así surgía en mí la aflicción, cuando mi atención se veía obstruida con las percepciones ligadas a la base de la infinitud de la conciencia.

“Entonces, Ananda, se me ocurrió este pensamiento: ‘Sería bueno que, trascendiendo totalmente la base de la nada, entrara y permaneciera en la base de la ni-percepción-ni-no percepción.’ Pero mi corazón no se inclinaba hacia la base de la ni-percepción-ni-no percepción y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Y yo pensé: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina hacia la base de la ni-percepción-ni-no percepción y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja de la base de la nada; no había seguido la pista de este tema. No he entendido la gratificación de la base de la ni-percepción-ni-no percepción ni me he familiarizado con ella. Es por eso que mi corazón no se inclina hacia la base de la ni-percepción-ni-no percepción y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, se me ocurrió este pensamiento: ‘Si, habiendo visto la desventaja de la base de la nada, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación de la base de la ni-percepción-ni-no percepción, me familiarizara con ella, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia la base de la ni-percepción-ni-no percepción y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja de la base de la nada, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación la base de la ni-percepción-ni-no percepción, me familiaricé con ella. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia la base de la ni-percepción-ni-no percepción y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vio en eso la paz. Entonces, trascendiendo totalmente la base de la nada, entré y permanecí en la base de la ni-percepción-ni-no percepción.

“Al permanecer ahí, mi atención estaba obstruida aún con las percepciones ligadas a la base de la nada. Esto provocó una aflicción en mí. Así como el dolor o la aflicción surgen a veces en una persona saludable, así surgía en mí la aflicción, cuando mi atención se veía obstruida con las percepciones ligadas a la base de la nada.

“Entonces, Ananda, se me ocurrió este pensamiento: ‘Sería bueno que, trascendiendo totalmente la base de la ni-percepción-ni-no percepción, entrara y permaneciera en el cese de la percepción y sensación.’ Pero mi corazón no se inclinaba hacia el cese de la percepción y sensación y, por eso, no crecía en confidencia, calma y firmeza, ni veía en eso la paz. Y pensé: ‘¿Cuál es la causa, cuál es la razón, por la cual mi corazón no se inclina hacia el cese de la percepción y sensación y, por eso, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz?’ Y se me ocurrió esto: ‘Yo no había visto la desventaja de la base de la ni-percepción-ni-no percepción; no había seguido la pista de este tema. No he entendido la gratificación del cese de la percepción y sensación ni me he familiarizado con él. Es por eso que mi corazón no se inclina hacia el cese de la percepción y sensación y, en consecuencia, no crece en confidencia, calma y firmeza, ni ve en eso la paz.’

“Entonces, se me ocurrió este pensamiento: ‘Si, habiendo visto la desventaja de la base de la ni-percepción-ni-no percepción, siguiera la pista de este tema y si, habiendo entendido la gratificación de la base del cese de la percepción y sensación, me familiarizara con él, entonces sería posible que mi corazón se inclinara hacia la base del cese de la percepción y sensación y, en consecuencia, creciera en confidencia, calma y firmeza, y viera en eso la paz.’

“Así que, más tarde, habiendo visto la desventaja de la base de la ni-percepción-ni-no percepción, seguí la pista de este tema y, habiendo entendido la gratificación la base del cese de la percepción y sensación, me familiaricé con él. En consecuencia, mi corazón se inclinó hacia el cese de la percepción y sensación y, por eso, creció en confidencia, calma y firmeza, y vio en eso la paz. Entonces, trascendiendo totalmente la base de la ni-percepción-ni-no percepción, entré y permanecí en el cese de la percepción y sensación. Y he visto con discernimiento, que las corrupciones mentales llegaron a su destrucción total.

“Ananda, mientras aún no llegaba a alcanzar estos nueve logros ni llegaba a emerger de ellos paso a paso, hacia delante y hacia atrás, no pude pretender estar plenamente iluminado ni poseer este despertar perfecto, incomparable en este mundo con sus devas, Maras y Bramas, con sus ascetas y brahmanes, con los devas y seres humanos. Pero tan pronto, Ananda, que alcancé estos nueve logros y llegué a emerger de ellos paso a paso, declaré estar plenamente iluminado y poseer este despertar perfecto, incomparable en este mundo con sus devas, Maras y Bramas, con sus ascetas y sacerdotes, con los devas y seres humanos. Entonces, este conocimiento y esta visión surgieron en mi: ‘Mi libertad es inquebrantable. Éste es el último nacimiento. De ahora en más, no hay futuras existencias.”