Esto fue dicho

Capítulo 1

22. Discurso sobre el amor benevolente

“Monjes, no tengáis miedo de las obras meritorias. Este es el otro nombre de la felicidad, de lo placentero, lo encantador, lo querido y deleitoso, es decir, ‘las obras meritorias’. Yo mismo, monjes, estoy consciente de haber disfrutado personalmente de los frutos de las obras meritorias hechas por largo tiempo, fruto que es placentero, encantador, querido y deleitoso. Habiendo desarrollado la mente en el amor benevolente por siete años, luego por siete eones de contracción y expansión [del universo], nunca más retorné a este mundo. Cuando el eón se contraía estaba en compañía de los devas de gran radiación y, cuando se expandía, estaba en el vacío palacio del Brahma.

“He aquí, monjes, fui el Brahma, el Gran Brahma, el Conquistador, el Inconquistable, el que todo lo ve y todo lo controla. Treinta y seis veces, monjes, fui el Sakka, el señor de los devas. Incontables veces, monjes, fui el rey que gira la rueda, victorioso sobre los cuatro puntos cardinales, el que garantiza seguridad en su reino y posee los siete tesoros. Y sin hablar del tiempo, en el cual solamente fui el gobernador de distrito.

“Entonces este pensamiento se me ha ocurrido: ‘¿Fruto de qué obra es esto? ¿Qué acción está madurando, por la cual soy tan poderoso y majestuoso?’. Luego se me ocurrió este pensamiento: ‘Es el fruto de tres clases de obras, están madurando estas tres acciones por las cuales soy tan poderoso y majestuoso: el dar, el auto-dominio y la restricción’”.

Este es el significado de lo que el Bienaventurado dijo. Es así como se lo ha dicho.

Que el hombre se entrene a sí mismo en las acciones meritorias
Que a la larga culminan con la felicidad.
Que haga donativos en la vida calmada,
Y crezca su corazón en el amor benevolente.
Haciendo esas tres cosas crecerá terminando en la dicha,
El sabio ciertamente no volverá a surgir
En un mundo feliz no hay aflicción.

Este también fue el significado hablado por el Bienaventurado y así lo he escuchado.