Esto fue dicho

Capítulo 3

76. Discurso sobre los fundamentos de la felicidad

Esto fue dicho por el Bienaventurado, fue dicho por el Arahant, así lo he oído:

“Aspirando a estas tres formas de dicha, una persona sabia debería guardar su virtud. ¿Cuáles tres? [Pensando,] ‘que las alabanzas vengan a mí’, una persona sabia debería guardar su virtud. [Pensando,] ‘que la salud venga a mí’, una persona sabia debería guardar su virtud. [Pensando,] ‘cuando el cuerpo se separa, después de la muerte, que reaparezca yo en un buen destino, en el cielo’, una persona sabia debería guardar su virtud. Aspirando a estas tres formas de dicha, una persona sabia debería guardar su virtud”.

Inteligente,
deberías guardar tu virtud,
aspirando a las tres formas de dicha:
alabanzas;
la obtención de salud;
y, después de la muerte, regocijándote
en el cielo.
Incluso si no haces mal,
pero sigues a uno que sí lo hace,
eres sospechoso del mal.
Tu mala reputación crece.
La clase de persona a la que tú haces tu amigo,
la clase de persona que sigues,
esa es la clase de persona que te volverás,
por tu forma de vivir junto
a esa clase de persona.
Aquel con quien te asocias,
aquel que asocia,
aquel que es tocado,
aquel que toca a otro,
como un arco manchado de veneno,
contamina a todo el carcaj.
Así, temiendo la contaminación, el iluminado
no debería tener como camaradas
a gente malvada.
Un hombre que envuelve pescado podrido
en una brizna de hierba kusa
hace que la hierba hieda:
así sucede
si sigues a los necios.
Pero un hombre que envuelve incienso en polvo
en la hoja de un árbol
hace la hoja fragante:
así sucede
si sigues a los iluminados.
Así,
Sabiendo tu propio resultado
como el que envuelve las hojas,
no deberías seguir
a aquellos que no son buenos.
El sabio debería asociarse
con aquellos que lo son.
Aquellos que no son buenos
te conducirán al infierno.
El bueno te ayuda a alcanzar
un buen destino.