Colección de discursos agrupados temáticamente

Patipada Sutta

12.3. Dos caminos

En Savatthi.

“Monjes, voy a enseñaros acerca del camino equivocado y el camino correcto. Escuchad y prestad atención que voy a hablar”.

“Sí, venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado dijo:

“Y ¿qué es, monjes, el camino equivocado? Con la ignorancia como condición, las formaciones mentales [llegan a ser]. Con las formaciones mentales como condición, la conciencia [llega a ser]. Con la conciencia como condición, el nombre-y-forma [llega a ser]. Con el nombre-y-forma como condición, la séxtuple base de los sentidos [llega a ser]. Con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto. Con el contacto como condición, la sensación. Con la sensación como condición, la avidez. Con la avidez como condición, el apego. Con el apego como condición, la existencia. Con la existencia como condición, el nacimiento. Con el nacimiento como condición, la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza [llegan a ser]. Tal es el origen de todo este montón de insatisfacción. Esto se llama, monjes, el camino equivocado.

“Y ¿qué es, monjes, el camino recto? Con la total desaparición y el cese de la ignorancia, llega el cese de las formaciones mentales. Con el cese de las formaciones mentales, llega el cese de la conciencia. Con el cese de la conciencia, llega el cese del nombre-y-forma. Con el cese del nombre-y-forma, llega el cese de la séxtuple base de los sentidos. Con el cese de la séxtuple base de los sentidos, llega el cese del contacto. Con el cese del contacto, llega el cese de la sensación. Con el cese de la sensación, llega el cese de la avidez. Con el cese de la avidez, llega el cese del apego. Con cese del apego, llega el cese de la existencia. Con el cese de la existencia, llega el cese del nacimiento. Con el cese del nacimiento, también cesa la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Tal es el cese de todo este montón de insatisfacción. Esto se llama, monjes, el camino recto”.