Colección de discursos agrupados temáticamente

Parivimamsa Sutta

12.51. Investigación cabal

Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda Jeta, del parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes de esta manera: “Monjes”. “Sí, Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, cuando el monje está haciendo una investigación cabal, ¿de qué manera debería investigar cabalmente con el propósito de alcanzar el fin absoluto y completo de la insatisfacción?”.

“Venerable Señor, nuestras enseñanzas están arraigadas en el Bienaventurado, guiadas por el Bienaventurado, apoyadas en el Bienaventurado. Sería bueno que el Bienaventurado explicara el significado de esta enunciación. Habiendo escuchado eso de él mismo, los monjes lo van a recordar”.

“Entonces, escuchad y prestad atención, monjes, que voy a hablar”.

“Sí, Venerable Señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“He aquí, monjes, cuando el monje hace una investigación cabal, el monje investiga cabalmente esto: ‘Muchas diferentes clases de insatisfacción que han surgido en el mundo, [están encabezadas por] la vejez-y-muerte: ¿Cuál es la fuente de esta insatisfacción? ¿Cuál es su origen? ¿De qué ha nacido y se ha producido? ¿Cuándo existe qué cosa, la vejez-y-muerte llega a ser? ¿Cuándo deja de existir qué cosa, la vejez-y-muerte no llega a ser?’.

“Y cuando lo investiga cabalmente entiende eso: ‘Las muchas diferentes clases de insatisfacción que han surgido en el mundo [están encabezadas por] la vejez-y-muerte: el nacimiento es la fuente de esa insatisfacción, el nacimiento es su origen; es del nacimiento que ha nacido y se ha producido. Cuándo existe el nacimiento, la vejez-y-muerte llega a ser. Cuándo no hay nacimiento, la vejez-y-muerte no llega a ser’.

“Y él entiende la vejez-y-muerte, su origen, su cese y el sendero que conduce a aquello que está en conformidad con el cese. Y él practica aquel sendero y se conduce de acuerdo con él. Este es llamado ‘monje que está practicando con el propósito de alcanzar la destrucción absoluta y completa de la insatisfacción, el cese de la vejez-y-muerte’.

“Además, monjes, cuando el monje hace una investigación cabal, el monje investiga cabalmente esto: ‘¿Cuál es la fuente de este nacimiento? ¿Cuál es su origen? ¿De qué ha nacido y se ha producido? ¿Cuándo existe qué cosa, el nacimiento llega a ser? ¿Cuándo deja de existir qué cosa, nacimiento no llega a ser?… ¿Cuál es la fuente de esta existencia?… ¿Cuál es la fuente de este apego?… ¿Cuál es la fuente de esta avidez?… ¿Cuál es la fuente de esta sensación?… ¿Cuál es la fuente de este contacto?… ¿Cuál es la fuente de esta séxtuple base de los sentidos?… ¿Cuál es la fuente de este nombre-y-forma?… ¿Cuál es la fuente de esta conciencia?… ¿Cuál es la fuente de estas formaciones mentales? ¿Cuál es su origen? ¿De qué han nacido y se han producido? ¿Cuándo existe qué cosa, las formaciones mentales llegan a ser? ¿Cuándo deja de existir qué cosa, las formaciones mentales no llegan a ser?’.

“Y cuando lo investiga cabalmente entiende esto: ‘La ignorancia es la fuente de estas formaciones mentales, la ignorancia es su origen; es de la ignorancia que han nacido y se han producido. Cuándo existe la ignorancia, las formaciones mentales llegan a ser. Cuándo no hay ignorancia, las formaciones mentales no llegan a ser’.

“Y él entiende las formaciones mentales, su origen, su cese y el sendero que conduce a aquello que está en conformidad con el cese. Y él practica aquel sendero y se conduce de acuerdo con él. Este es llamado ‘monje que está practicando con el propósito de alcanzar la destrucción absoluta y completa de la insatisfacción, el cese de las formaciones mentales’.

“Monjes, cuando la persona inmersa en la ignorancia genera formaciones mentales meritorias, la conciencia va hacia lo meritorio; si ella genera formaciones mentales demeritorias, la conciencia va hacia lo demeritorio; si ella genera formaciones mentales imperturbables, la conciencia va hacia lo imperturbable. Pero cuando el monje abandonó la ignorancia y cuando surgió en él el verdadero conocimiento, entonces, con la desaparición de la ignorancia y con el surgimiento del verdadero conocimiento él ya no genera formaciones mentales meritorias, formaciones mentales demeritorias ni formaciones mentales imperturbables. Y siendo que él no genera ni forma las formaciones mentales, no se apega a nada en el mundo. Al no apegarse, no vive agitado. Al no estar agitado, personalmente alcanza el Nibbana. Entonces, entiendo esto: ‘Destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que se tuvo que hacer ha sido realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia’.

“Cuando siente una sensación placentera comprende así: ‘Esto es transitorio'; comprende: ‘Esto no es para llevar a cabo'; comprende: ‘Esto no es para deleitarse’. Cuando siente una sensación dolorosa comprende así: ‘Esto es transitorio'; comprende: ‘Esto no es para llevar a cabo'; comprende: ‘Esto no es para deleitarse’. Cuando siente una sensación ni-placentera-ni-dolorosa comprende así: ‘Esto es transitorio'; comprende: ‘Esto no es para llevar a cabo'; comprende: ‘Esto no es para deleitarse’.

“Cuando siente la sensación placentera, la siente como desprendida; cuando siente la sensación dolorosa, la siente como desprendida; cuando siente la sensación ni-placentera-ni-dolorosa, la siente como desprendida.

“Cuando siente la sensación que acaba con su cuerpo, comprende: ‘Siento la sensación que acaba con mi cuerpo’. Cuando siente la sensación que acaba con su vida, comprende: ‘Siento la sensación que acaba con mi vida’. Y comprende así: ‘Con la ruptura del cuerpo, seguida por la extenuación de la vida, todo lo que es sentido, no habiendo en ello deleite alguno, se convertirá en frescura precisamente aquí; estos meros residuos corporales serán abandonados’.

“Imaginad, monjes, a un hombre que saca un bote de arcilla caliente del horno del alfarero y lo coloca en el suelo plano. Su calor, entonces, podría ser disipado precisamente allí y sus cascos podrían ser abandonados. De la misma manera, cuando él siente la sensación que acaba con su cuerpo, comprende: ‘Siento la sensación que acaba con mi cuerpo’. Cuando siente la sensación que acaba con su vida, comprende: ‘Siento la sensación que acaba con mi vida’. Y comprende así: ‘Con la ruptura del cuerpo, seguida por la extenuación de la vida, todo lo que es sentido, no habiendo en ello deleite alguno, se convertirá en frescura precisamente aquí; estos meros residuos corporales serán abandonados’.

“¿Qué opináis, monjes, puede un monje cuyas contaminaciones han sido destruidas generar formaciones mentales meritorias, formaciones mentales demeritorias o formaciones mentales imperturbables?”.

“No, Venerable Señor”.

“Cuando ya no hay por completo formaciones mentales algunas, con el cese de las formaciones mentales ¿se puede discernir la conciencia?”.

“No, Venerable Señor”.

“Cuando ya no hay por completo conciencia alguna, con el cese de la conciencia ¿se puede discernir el nombre-y-forma?”.

“No, Venerable Señor”.

“Cuando ya no hay por completo nombre-y-forma alguno… no hay por completo séxtuple base de los sentidos… no hay por completo contacto… no hay por completo sensación… no hay por completo avidez… no hay por completo apego… no hay por completo existencia… no hay por completo nacimiento alguno, con el cese del nacimiento ¿se puede discernir la vejez-y-muerte?”.

“No, Venerable Señor”.

“¡Bien, muy bien, monjes! Esto es exactamente así y no de otra manera. Depositad vuestra fe en mí, acerca de eso, monjes, resolved esto así. Sed libres de la perplejidad y la duda. Precisamente éste es el fin de la insatisfacción”.