Colección de discursos agrupados temáticamente

Nagara Sutta

12.65. La ciudad

En Savatthi. “Monjes, antes de mi iluminación, mientras que todavía era un boddhisatta no plenamente iluminado, esto se me había ocurrido: ‘ay de mí, este mundo había caído en la desgracia en tanto nace, envejece y muere, desaparece y reaparece, y aún así no comprende el escape de esa insatisfacción [encabezada] por la vejez-y-muerte. ¿Dónde, entonces, puede ser descubierto algún escape de esa insatisfacción [encabezada] por la vejez-y-muerte?’

“Entonces, monjes, esto se me ocurrió: ‘¿Cuándo existe qué cosa, la vejez-y-muerte llega a ser? ¿Por medio de qué cosa, la vejez-y-muerte está condicionada?’ Entonces, monjes, a través de una cuidadosa atención, tuvo lugar en mí una penetración a través de la sabiduría: cuando existe el nacimiento, la vejez-y-muerte llega a ser; la vejez-y-muerte está condicionada por medio del nacimiento.

“Entonces, monjes, esto se me ocurrió: ‘¿Cuándo existe qué cosa, el nacimiento llega a ser?… ¿Cuándo existe qué cosa, la existencia llega a ser?… ¿Cuándo existe qué cosa, el apego llega a ser?… ¿Cuándo existe qué cosa, la avidez llega a ser?… ¿Cuándo existe qué cosa, la sensación llega a ser?… ¿Cuándo existe qué cosa, el contacto llega a ser?… ¿Cuándo existe qué cosa, la séxtuple base de los sentidos llega a ser?… ¿Cuándo existe qué cosa, el nombre-y-forma llega a ser? Entonces, monjes, a través de una cuidadosa atención, tuvo lugar en mí una penetración a través de la sabiduría: cuando existe la conciencia, el nombre-y-forma llega a ser; el nombre-y-forma está condicionado por medio de la conciencia.

“Entonces, monjes, esto se me ocurrió: ‘¿Cuándo existe qué cosa, la conciencia llega a ser? ¿Por medio de qué cosa, la conciencia está condicionada?’ Entonces, monjes, a través de una cuidadosa atención, tuvo lugar en mí una penetración a través de la sabiduría: cuando existe el nombre-y-forma, la conciencia llega a ser; la conciencia está condicionada por medio del nombre y forma.

“Entonces, monjes, esto se me ocurrió: ‘esta conciencia vuelve atrás; la misma no va más allá del nombre-y-forma. Es en este sentido que uno nace, envejece, muere y renace, es decir, cuando existe la conciencia con el nombre-y-forma como su condición, y el nombre-y-forma con la conciencia como su condición. Con el nombre-y-forma como condición, la séxtuple base de los sentidos. Con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto. Con el contacto como condición, la sensación. Con la sensación como condición, la avidez. Con la avidez como condición, el apego. Con el apego como condición, la existencia. Con la existencia como condición, el nacimiento. Con el nacimiento como condición, la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Tal es el origen de todo este montón de la insatisfacción.

“‘Origen, origen’, de esta manera, monjes, en consideración a las cosas nunca antes escuchadas, surgió en mí la visión, el conocimiento, la sabiduría, el conocimiento verdadero y la luz.

“Entonces, monjes, esto se me ocurrió: ‘¿Cuándo no existe qué cosa, la vejez-y-muerte no llega a ser? ¿Con el cese de qué cosa, cesa la vejez-y-muerte?’ Entonces, monjes, a través de una cuidadosa atención, tuvo lugar en mí una penetración a través de la sabiduría: cuando no existe el nacimiento, la vejez-y-muerte no llega a ser; con el cese del nacimiento cesa la vejez-y-muerte.

“Entonces, monjes, esto se me ocurrió: ‘¿Cuándo no existe qué cosa, el nacimiento no llega a ser?… ¿Cuándo no existe qué cosa, la existencia no llega a ser?… ¿Cuándo no existe qué cosa, el apego no llega a ser?… ¿Cuándo no existe qué cosa, la avidez no llega a ser?… ¿Cuándo no existe qué cosa, la sensación no llega a ser?… ¿Cuándo no existe qué cosa, el contacto no llega a ser?… ‘¿Cuándo no existe qué cosa, la séxtuple base de los sentidos no llega a ser?… ¿Cuándo no existe qué cosa, el nombre-y-forma no llega a ser? ¿Con el cese de qué cosa, cesa el nombre-y-forma?’ Entonces, monjes, a través de una cuidadosa atención, tuvo lugar en mí una penetración a través de la sabiduría: cuando no existe la conciencia, el nombre-y-forma no llega a ser; con el cese de la conciencia cesa el nombre-y-forma.’

“Entonces, monjes, esto se me ocurrió: ‘¿Cuándo no existe qué cosa, la conciencia no llega a ser? ¿Con el cese de qué cosa, cesa la conciencia?’ Entonces, monjes, a través de una cuidadosa atención, tuvo lugar en mí una penetración a través de la sabiduría: cuando no existe la conciencia, el nombre-y-forma no llega a ser; con el cese de conciencia, cesa el nombre-y-forma.’

“Entonces, monjes, esto se me ocurrió: ‘he descubierto este sendero de la iluminación, es decir, con el cese del nombre-y-forma, cesa la conciencia; con el cese de la conciencia, cesa el nombre-y-forma, cesa la séxtuple base de los sentidos. Con el cese de la séxtuple base de los sentidos, cesa el contacto. Con el cese del contacto, cesa la sensación. Con el cese de la sensación, cesa la avidez. Con el cese de la avidez, cesa el apego. Con cese del apego, cesa la existencia. Con el cese de la existencia, cesa el nacimiento. Con el cese del nacimiento, cesa la vejez y la muerte, el dolor, el lamento, la pena, la angustia y la desesperanza. Tal es el cese de todo este montón de insatisfacción.

“‘Cese, cese’, de esta manera, monjes, en consideración a las cosas nunca antes escuchadas, surgió en mí la visión, el conocimiento, la sabiduría, el conocimiento verdadero y la luz.

“Imaginad, monjes, a un hombre que caminando por el bosque descubre un antiguo sendero, un camino ancestral que ha sido transitado por la gente en el pasado. Y al seguir este camino, llega a ver una antigua ciudad, la capital ancestral habitada por la gente en el pasado, con parques, arboledas, lagos y terraplenes: un lugar deleitoso. Entonces, el hombre informa de eso al rey o al ministro real: “señor, hoy mientras estuve caminando por el bosque descubrí un antiguo sendero, un camino ancestral que ha sido transitado por la gente en el pasado. Y al seguir este camino, llegué a ver una antigua ciudad, la capital ancestral habitada por la gente en el pasado, con parques, arboledas, lagos y terraplenes: un lugar deleitoso. Renueve esa ciudad, señor”. Entonces, el rey o el ministro real renueva esa ciudad y en poco tiempo la misma se convierte en una ciudad exitosa y próspera, muy populosa, llena de gente, dinámica en crecimiento y expansión.

“De la misma manera, monjes, he visto yo el antiguo sendero, el camino ancestral transitado por los Perfectamente Iluminados en el pasado. Y, ¿cuál es, monjes, este antiguo sendero, el camino ancestral? Este es el Noble Óctuple Sendero, es decir, el recto punto de vista, la recta intención, la recta forma de hablar, la recta acción, el recto modo de vida, el recto esfuerzo, la recta atención consciente y la recta concentración. Y yo he seguido ese sendero y al hacerlo tuve el conocimiento directo de la vejez-y-muerte, su origen, su cese y el camino que conduce a su cese. Tuve el conocimiento directo del nacimiento… de la existencia… del apego… de la avidez… de la sensación… del contacto… de la séxtuple base de los sentidos… del nombre-y-forma… de la conciencia… de las formaciones mentales, su origen, su cese y el camino que conduce a su cese. Habiéndolo conocido directamente, lo expliqué a los monjes, monjas, seguidores laicos y seguidoras laicas. Entonces, esta vida santa, monjes, llegó a ser exitosa y próspera, extendida, popular, divulgada y bien proclamada entre los devas y los seres humanos”.