Colección de discursos agrupados temáticamente

Susimaparibbajaka Sutta

12.70. El asceta errante Susima

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los bambúes de Rajagaha donde las ardillas van en busca de la comida.

(i)

En esa época el Bienaventurado era honrado, respetado, estimado, venerado y reverenciado; obtenía los hábitos, la comida de las limosnas, el alojamiento y los requisitos medicinales. De la misma manera, el Sangha de los monjes era honrado, respetado, estimado, venerado y reverenciado; los monjes también obtenían los hábitos, la comida de las limosnas, el alojamiento y los requisitos medicinales. Pero los ascetas errantes de los otros credos no eran honrados, respetados, estimados, venerados ni reverenciados; no obtenían los hábitos, la comida de las limosnas, el alojamiento ni los requisitos medicinales.

En esta ocasión, el asceta errante Susima residía en Rajagaha junto con un gran grupo de ascetas errantes. Entonces, sus compañeros le dijeron al asceta errante Susima: “Ve, amigo Susima, y lleva la vida santa bajo el asceta Gotama. Perfecciónate en su Dhamma y ensénanosla. Luego nosotros nos perfeccionaremos en su Dhamma y lo enseñaremos a los laicos. De esta manera, nosotros también seremos honrados, respetados, estimados, venerados y reverenciados; obtendremos los hábitos, la comida de las limosnas, el alojamiento y los requisitos medicinales.”

“Está bien, amigos”, respondió el asceta errante Susima. Acto seguido se acercó al Venerable Ananda e intercambió con él cordiales saludos. Cuando esas amables y corteses palabras de bienvenida habían concluido, se sentó a un lado y le dijo: “amigo Ananda, deseo llevar la vida santa en ese Dhamma-y-Disciplina”.

Entonces el Venerable Ananda tomó al asceta errante Susima y lo llevó en presencia del Bienaventurado. Acto seguido, rindió homenaje al Bienaventurado, se sentó a un lado y le dijo: “venerable señor, este asceta errante Susima dice que desea llevar la vida santa en ese Dhamma-y-Disciplina.”

“Pues bien, Ananda, tómale el renunciamiento, entonces.” Y entonces, el asceta errante Susima recibió el renunciamiento y la plena ordenación bajo el Bienaventurado.

(ii)

En esa ocasión, un número de monjes había declarado [haber obtenido] el conocimiento final en presencia del Bienaventurado, diciendo: “Y nosotros entendemos esto: destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que estaba por hacer se había realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia”. Y cuando el Venerable Susima escuchó sobre eso, se acercó a aquellos monjes, intercambió con ellos cordiales saludos, se sentó a un lado y les dijo: “¿es cierto eso, venerables señores, habéis declarado el conocimiento final en presencia del Bienaventurado, diciendo: ‘Y nosotros entendemos esto: destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que estaba por hacer se había realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia’?”

“Sí, amigo”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, venerables señores, ejercéis varias clases de poderes espirituales, tales como: habiendo sido uno, llegáis a ser varios; habiendo sido varios, llegáis a ser uno; aparecéis y desaparecéis; cruzáis sin obstáculo una pared, un terraplén, una montaña como si fuera cruzar el espacio; os zambullís y salís de la tierra como si fuera agua; camináis sobre el agua sin hundirse como si fuera tierra; os sentáis con las piernas cruzadas y viajáis por el espacio como las aves; con vuestras manos tocáis y acariciáis la luna y el sol, poderosa y potentemente; ejercitáis la maestría con vuestros cuerpos hasta el mundo del Brahma?”

“No, amigo”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, venerables señores, con el elemento del oído divino, el cual es purificado y sobrepasa el humano, ¿escucháis a ambas clases de sonidos, los divinos y los humanos, aquellos que están lejos y los que están cerca?”

“No, amigo”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, venerables señores, con vuestra propia mente, ¿conocéis y distinguís la mente de los otros seres o de otras personas? ¿Conocéis la mente afectada por la pasión, como mente apasionada, y la mente sin pasión, como la mente liberada de la pasión; conocéis la mente afectada por la aversión, como la mente con aversión, y la mente sin aversión, como la mente liberada de aversión; conocéis la mente afectada por la falsa ilusión, como mente mal ilusionada, y la mente sin falsa ilusión, como la mente liberada de la falsa ilusión; discernís la mente restringida como tal y sabéis cuándo la mente está dispersa; cuando una mente está expandida, la reconocéis como expandida y cuando está estrecha, sabéis que está estrecha; a una mente destacada, la reconocéis como destacada y una mente corriente reconocéis como tal; sabéis cuándo la mente está concentrada y cuándo no lo es, en ambos casos lo discernís correctamente, como también cuando la mente está liberada y cuando no?”

“No, amigo”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, venerables señores, ¿os acordáis de vuestras múltiples vidas pasadas: de un nacimiento, dos nacimientos, tres nacimientos, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil nacimientos, muchos eones de las contracciones cósmicas, muchos eones de las expansiones cósmicas, muchos eones de las contracciones y expansiones cósmicas, recordando: ‘en aquel entonces, mi nombre era así, mi linaje era éste y provenía de ésta casta; me alimentaba de ésta clase de comida, experimentaba ésta y aquella clase de alegrías y penas y he vivido ésta cantidad de años; habiendo terminado mi vida ahí, me he reconectado allá, donde mi nombre era… habiendo terminado mi vida ahí, me he reconectado aquí’; de esta manera, os acordáis de varias de vuestras vidas pasadas, con sus condiciones y detalles?”

“No, amigo”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, venerables señores, a través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, ¿veis la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino es inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo al kamma de cada uno; conocéis de esta manera: ‘estos seres, que obraron mal con su cuerpo, con su habla o con su mente, los que injuriaban a los nobles, mantenían los incorrectos puntos de vista y asumían acciones resultantes de estos erróneos puntos de vista, al quebrarse su cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el plano de las penurias, de mal destino, en los reinos bajos, en el infierno; pero aquellos seres, que obraron bien con su cuerpo, con su habla o con su mente, los que no injuriaban a los nobles, mantenían los correctos puntos de vista y asumían acciones resultantes de estos correctos puntos de vista, al quebrarse su cuerpo, después de la muerte, han reaparecido en el buen destino, en el mundo celestial’; de esta manera, a través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, veis la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo a su kamma?”

“No, amigo”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, venerables señores, ¿moráis en aquellas pacíficas liberaciones que trascienden la forma, en los logros informes, habiéndolos tocado con el cuerpo?”

“No, amigo”.

“Amigos, ¿cómo es posible eso que los venerables señores me den esas respuestas sobre no haber alcanzado esos estados?”

“Nosotros somos liberados a través de la sabiduría, amigo Susima”.

“No logro entender en detalles, amigos, el significado de lo que se ha dicho en breve por los venerables señores. Sería bueno que los venerables señores me lo explicaran de tal manera que yo pueda entender en detalles lo que se ha dicho en breve.”

“Sea que lo entiendas o no, amigo Susima, nosotros somos liberados a través de la sabiduría”.

(iii)

Entonces, el Venerable Susima se levantó de su asiento y se acercó al Bienaventurado. Habiéndose acercado, rindió homenaje al Bienaventurado, se sentó a un lado y reportó al Bienaventurado el contenido entero de la conversación que tuvo con aquellos monjes. [Y el Bienaventurado dijo:]

“Primero, Susima, llega el conocimiento sobre la estabilidad del Dhamma, después el conocimiento del Nibbana.”

“No logro entender en detalles, venerable señor, el significado de lo que ha dicho el Bienaventurado en breve. Sería bueno que el Bienaventurado me lo explicara de tal manera que yo pueda entender en detalles lo que se ha dicho en breve.”

“Sea que lo entiendas o no, Susima, primero llega el conocimiento sobre la estabilidad del Dhamma, después el conocimiento del Nibbana.

“¿Qué te parece, Susima, es la forma permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, lo que es insatisfacción y sujeto al cambio, ¿puede ser considerado así: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser?’”—“No, venerable señor”.

“¿Es la sensación permanente o transitoria?”… ¿Es la percepción permanente o transitoria?”… ¿Son las formaciones mentales permanentes o transitorias?”… ¿Es la conciencia permanente o transitoria?”…—“Transitoria, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, lo que es insatisfacción y sujeto al cambio, ¿puede ser considerado así: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser?’”—“No, venerable señor”.

“Por eso, Susima, cualquier clase de forma, sea del pasado, del futuro o del presente, interna o externa, rústica o sutil, inferior o superior, lejana o cercana, cada forma debería ser vista tal como realmente es con la correcta sabiduría de esa manera: ‘eso no es mío, eso no soy yo, eso no es mi ser’.

“Cualquier clase de sensación… Cualquier clase de percepción… Cualquier clase de formaciones mentales… Cualquier clase de conciencia, sea del pasado, del futuro o del presente, interna o externa, rústica o sutil, inferior o superior, lejana o cercana, cada conciencia debería ser vista tal como realmente es con la correcta sabiduría de esa manera: ‘eso no es mío, eso no soy yo, eso no es mi ser’.

“Viendo de esa manera, Susima, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia las formaciones mentales, repugnancia hacia la conciencia. Experimentando la repugnancia, llega a ser desapasionado. A través del desapasionamiento [su mente] llega a liberarse. Cuando es liberado, llega este conocimiento: ‘esa es la liberación’. Y él comprende esto: ‘el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que estaba por hacerse ha sido realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia.’

“¿Ves, Susima, esto: ‘con el nacimiento como condición, la vejez-y-muerte [llega a ser]’?”

“Sí, venerable señor”.

“¿Ves, Susima, esto: ‘con la existencia como condición, el nacimiento’?… ‘con el apego como condición, la existencia’?… ‘con la avidez como condición, el apego’?… ‘con la sensación como condición, la avidez’?… ‘con el contacto como condición, la sensación’?… ‘con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto’?… ‘con el nombre-y-forma como condición, la séxtuple base de los sentidos’?… ‘con la conciencia como condición, el nombre-y-forma’?… ‘con las formaciones mentales como condición, la conciencia’?… ‘con la ignorancia como condición, las formaciones mentales’?”

“Sí, venerable señor”.

“¿Ves, Susima, esto: ‘con el cese del nacimiento, cesa la vejez-y-muerte’?”

“Sí, venerable señor”.

“¿Ves, Susima, esto: ‘con el cese de la existencia, cesa el nacimiento’?… ‘con el cese del apego, cesa la existencia’?… ‘con el cese de la avidez, cesa el apego’?… ‘con el cese de la sensación, cesa la avidez’?… ‘con el cese del contacto, cesa la sensación’?… ‘con el cese de la séxtuple base de los sentidos, cesa el contacto’?… ‘con el cese del nombre-y-forma, cesa la séxtuple base de los sentidos’?… ‘con el cese de la conciencia, cesa el nombre-y-forma’?… ‘con el cese de las formaciones mentales, cesa la conciencia’?… ‘con el cese de la ignorancia, cesan las formaciones mentales’?”

“Sí, venerable señor”.

“Conociendo y viendo de esa manera, Susima, ejerces varias clases de poderes espirituales, tales como: habiendo sido uno, llegáis a ser varios… ejercitas la maestría con tu cuerpo hasta el mundo del Brahma?”

“No, venerable señor”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, Susima, con el elemento del oído divino, el cual es purificado y sobrepasa el humano, ¿escuchas a ambas clases de sonidos, los divinos y los humanos, aquellos que están lejos y los que están cerca?”

“No, venerable señor”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, Susima, con tu propia mente, ¿conoces y distingues la mente de los otros seres o de otras personas? ¿Conocéis la mente afectada por la pasión… sabes cuándo la mente está concentrada y cuándo no lo es, en ambos casos lo disciernes correctamente, como también cuando la mente está liberada y cuando no?”

“No, venerable señor”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, Susima, ¿te acuerdas de tus múltiples vidas pasadas: de un nacimiento, dos nacimientos… te acuerdas de varias de tus vidas pasadas, con sus condiciones y detalles?”

“No, venerable”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, Susima, a través del ojo divino, purificado y que sobrepasa el humano, ¿ves la muerte de los seres y su reaparición, discerniendo si su destino es inferior o superior, hermoso u horrible, afortunado o desafortunado, de acuerdo al kamma de cada uno…?”

“No, venerable señor”.

“Entonces, conociendo y viendo de esa manera, Susima, ¿moras en aquellas pacíficas liberaciones que trascienden la forma, en los logros informes, habiéndolos tocado con el cuerpo?”

“No, venerable señor”.

“Ahora bien, Susima, ¿cuál sería la respuesta al hecho de no haber logrado aquellos estados?”

(iv)

Entonces, el Venerable Susima se postró a sí mismo a los pies del Bienaventurado y le dijo: “Venerable señor, he cometido una transgresión, he sido tan tonto, tan confundido, tan inepto que he hecho el renunciamiento como un ladrón del Dhamma, del Dhamma tan bien expuesto en el Dhamma-y-Disciplina como este. Venerable señor, que el Bienaventurado me perdone por esa transgresión mía, por el bien de la futura restricción”.

“Ciertamente, Susima, has cometido una transgresión, has sido tan tonto, tan confundido, tan inepto que has hecho el renunciamiento como un ladrón del Dhamma, del Dhamma tan bien expuesto en el Dhamma-y-Disciplina como este. Imagina, Susima, a un criminal, un bandido arrestado y llevado en la presencia del rey, del cual se dijo: ‘señor, ese hombre es un bandido y criminal. Impóngale el castigo que desee’. Entonces, si el rey dijese: ‘venid, hombres, atad las manos de ese hombre atrás con una fuerte cuerda, afeitad su cabeza, y llevadlo de calle en calle, de parque en parque, tocando el tambor; finalmente, conducidlo a la puerta del sur y en el sur de la ciudad, cortadle la cabeza’, ¿qué opinas, Susima, experimentaría aquel hombre pena y dolor por eso?”

“Sí, venerable señor”.

“Si bien es cierto, Susima, que aquel hombre experimentaría pena y dolor por eso, hacer el renunciamiento como un ladrón del Dhamma, del Dhamma tan bien expuesto en el Dhamma-y-Disciplina como este, trae resultados mucho más penosos y mucho más amargos; además, en el futuro, conduce a los mundos bajos. Pero, siendo que hayas reconocido tu transgresión como tal y la hayas enmendado de acuerdo al Dhamma, nosotros te perdonamos eso. Esto se convierte en mayor crecimiento de esa Noble Disciplina de uno: cuando uno reconoce su transgresión como tal y la enmienda de acuerdo al Dhamma y se compromete restringirse en el futuro”.