Colección de discursos agrupados temáticamente

Anathapindika Sutta

2.20. Anathapindika

Estando a un lado, el joven deva Anathapindika recitó estos versos en la presencia del Bienaventurado:

El recurso de la Orden de los visionarios,
Morada de el Rey del Dhamma,
El lugar que me llena de alegría.

“Acción, conocimiento y rectitud,
La virtud, una vida excelente:
Gracias a esto los mortales se purifican,
Y no mediante el clan o las riquezas.

“Por eso una persona sabia,
En consideración a su propio bien,
Debe examinar el Dhamma cuidadosamente,
Así se purifica a sí mismo.

“Sariputta realmente está dotado de una gran sabiduría,
Con la virtud y la paz interior.
Incluso un monje que se ha ido más allá,
A lo sumo, solamente podría igualarle”.

Esto es lo que dijo el joven deva Anathapindika. Habiendo dicho eso, rindió homenaje al Bienaventurado y, cuidando que el Bienaventurado quedase siempre a su mano derecha, despareció de allí.

Entonces, cuando pasó la noche, el Bienaventurado se dirigió a los monjes de esta manera: “Monjes, ayer, cuando la noche ya estaba avanzada, un cierto deva… se acercó a mí… y recitó estos versos en mi presencia:

[Se repiten los versos de Anathapindika]…

Esto es lo que dijo el joven deva. Habiendo dicho eso, me rindió homenaje y, cuidando que quedase siempre a su mano derecha, despareció de allí”.

Cuando se dijo esto, el Venerable Ananda dijo al Bienaventurado: “Venerable Señor, este joven deva, ciertamente habrá sido Anathapindika. El hombre hogareño Anathapindika ha tenido una plena confianza en el Venerable Sariputta”.

“¡Bien, muy bien, Ananda! Has hecho una correcta inferencia con tu razonamiento. Aquel joven deva, Ananda, fue Anathapindika”.