Colección de discursos agrupados temáticamente

Nanattsavakahiya Sutta

2.30. Varios discípulos de otros credos

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los bambúes, en el santuario de las ardillas, cerca de Rajagaha. Entonces, cuando la noche estaba avanzada, un grupo de jóvenes devas, discípulos de varios maestros de otros credos—Asama y Sahali, Ninka y Akotaka, Vetambari y Manavagamiya—, de extraordinaria belleza, iluminando toda la arboleda de los bambúes, se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se quedó a un lado. Acto seguido, estando a un lado, el joven deva Asama pronunció este verso en presencia del Bienaventurado, refiriéndose a Purana Kassapa:

En la paliza y la extorsión,
Kassapa no reconoce el mal,
Tampoco ve mérito alguno para sí mismo.
Realmente, enseñó lo que es digno de confianza:
Ese maestro merece la estima”.

Entonces el joven deva Sahali pronunció este verso en presencia del Bienaventurado, refiriéndose a Makkhali Gosala:

“Mediante la austeridad y escrupulosidad,
Alcanza la auto-restricción.
Ha abandonado las charlas contenciosas con la gente,
Refrenándose de la falsedad, habla la verdad.
Alguien semejante no hace el mal”.

Entonces el joven deva Ninka pronunció este verso en presencia del Bienaventurado, refiriéndose a Nigantha Nataputta:

Bien restringido por los cuatro controles,
Que explica lo que es ver y escuchar:
Ciertamente no puede ser un pecador”.

Entonces el joven deva Akotaka pronunció este verso en presencia del Bienaventurado, refiriéndose a varios maestros de otros credos:

“Pakudhaka Katiyana y el Nigantha,
Junto con Makkhali y Purana:
Maestros de las compañías, alcanzaron la estatura ascética:
Ciertamente ellos no están lejos de los hombres superiores”.

Entonces el joven deva Vetambari replicó al joven deva Akotaka en verso:

Permanece siendo bestia, no compañero del león.
De la misma manera, siendo maestro de un grupo,
Un asceta desnudo, hablador de falsedades,
Provocando suspicacias con su conducta,
No se parece a los hombre superiores”.

Entonces Mara, el Malvado, tomó posesión del joven deva Vetambari y recitó este verso en la presencia del Bienaventurado:

“Aquellos que se involucran en la austeridad y escrupulosidad,
Y aquellos que se han establecido en la forma,
Deleitándose en el mundo de los devas,
Realmente esos mortales instruyen rectamente
En consideración al otro mundo”.

Entonces el Bienaventurado, habiendo comprendido: ‘Este es Mara, el Malvado’, replicó a Mara, el Malvado en verso:

“Cualquier forma que existe aquí o más allá,
Y aquellos de luminosa belleza en el cielo,
Todos aquellos, realmente, merecen tu alabanza, Namuci ,
Como una carnada arrojada para capturar a los peces”.

Entonces el joven deva Manavagamiya recitó estos versos en presencia del Bienaventurado, refiriéndose al Bienaventurado:

Entre las colinas de Ragajaha;
Seta, la mejor de las montañas cubiertas de nieve,
El sol, el mejor astro que recorre el cielo.

“El océano es el mejor cuerpo de agua,
La luna la mejor luz nocturna,
Pero en el mundo, junto con sus devas,
El Buda es declarado el supremo”.