Colección de discursos agrupados temáticamente

Haliddakani Sutta

22.3. Discurso con Haliddakani

Esto he escuchado:

En una ocasión el Venerable Mahakaccana estaba morando entre la gente de Avanti en el Monte Papata del Kuraraghara. Entonces, el hombre hogareño Haliddakani se acercó al Venerable Mahakaccana, le rindió homenaje, se sentó a un lado y le dijo:

“Venerable señor, esto ha sido dicho por el Bienaventurado en ‘Las preguntas de Magandiya” del ‘Atthakavagga’ :

‘Habiendo dejado el hogar para recorrer sin morada fija,
En el pueblo, el sabio no intima con nadie;
Libre de los placeres sensuales, sin expectativas,
No se involucra en las disputas de la gente.’

Ahora bien, venerable señor, ¿podría ser comprendido en detalle el significado de eso, que ha sido pronunciado por el Bienaventurado en resumen?”

“El elemento de la forma, hombre hogareño, es el hogar de la conciencia; alguien cuya conciencia está encadenada por la codicia por el elemento de la forma es llamado uno que recorre en el hogar. El elemento de la sensación es el hogar de la conciencia… El elemento de la percepción es el hogar de la conciencia… El elemento de las formaciones mentales es el hogar de la conciencia; alguien cuya conciencia está encadenada por la codicia por el elemento de las formaciones mentales es llamado uno que recorre en el hogar. Es de esa forma que uno recorre en el hogar.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno recorre sin el hogar? El deseo, la codicia, el deleite y la avidez, el involucramiento y el apego, los puntos de vista mentales, las adherencias y las tendencias subyacentes en consideración al elemento de la forma: todos ellos han sido abandonados por el Tathagata, cortados de raíces, hechos como el tronco de la palmera, borrados de tal manera que no están más sujetos a futuros surgimientos. Por eso el Tathagata es llamado uno que recorre sin el hogar. El deseo, la codicia, el deleite y la avidez, el involucramiento y el apego, los puntos de vista mentales, las adherencias y las tendencias subyacentes en consideración al elemento de la sensación… elemento de la percepción… elemento de las formaciones mentales… elemento de la conciencia: todos ellos han sido abandonados por el Tathagata, cortados de raíces, hechos como el tronco de la palmera, borrados de tal manera que no están más sujetos a futuros surgimientos. Por eso el Tathagata es llamado uno que recorre sin el hogar.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno recorre en la morada? A través de la difusión y el confinamiento en la morada [consistente en] el signo de las formas, uno es llamado alguien que recorre en la morada. A través de la difusión y el confinamiento en la morada [consistente en] el signo de los sonidos… signo de los olores… signo de los sabores… signo de los objetos táctiles… signo de los fenómenos mentales uno es llamado alguien que recorre en la morada.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno recorre sin el hogar? La difusión y el confinamiento en la morada [consistente en] el signo de las formas: estos han sido abandonados por el Tathagata, cortados de raíces, hechos como el tronco de la palmera, borrados de tal manera que no están más sujetos a futuros surgimientos. Por eso el Tathagata es llamado uno que recorre sin la morada. La difusión y el confinamiento en la morada [consistente en] el signo de los sonidos… signo de los olores… signo de los sabores… signo de los objetos táctiles… signo de los fenómenos mentales: estos han sido abandonados por el Tathagata, cortados de raíces, hechos como el tronco de la palmera, borrados de tal manera que no están más sujetos a futuros surgimientos. Por eso el Tathagata es llamado uno que recorre sin la morada.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno intima en el pueblo? He aquí, hombre hogareño, alguien vive asociándose con la gente laica. Se regocija con ellos y se apena con ellos, está feliz cuando ellos están felices y está triste cuando ellos están tristes, y se involucra personalmente en sus asuntos y tareas. Es de esa manera cómo uno intima en el pueblo.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno no intima con nadie en el pueblo? He aquí, hombre hogareño, el monje no vive asociándose con la gente laica. No se regocija con ellos ni se apena con ellos, no está feliz cuando ellos están felices ni está triste cuando ellos están tristes, y no se involucra personalmente en sus asuntos y tareas. Es de esa manera cómo uno no intima con nadie en el pueblo.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno no es libre de los placeres sensuales? He aquí, hombre hogareño, uno no evita la codicia, el deseo, la afección, la sed, la pasión y la avidez en relación a los placeres sensuales. Es de esa manera cómo uno no es libre de los placeres sensuales.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno es libre de los placeres sensuales? He aquí, hombre hogareño, uno evita la codicia, el deseo, la afección, la sed, la pasión y la avidez en relación a los placeres sensuales. Es de esa manera cómo uno es libre de los placeres sensuales.

“Y, cómo, hombre hogareño, uno se entretiene con las expectativas? He aquí, hombre hogareño, alguien que piensa así: ‘!Ojalá tenga esa forma en el futuro¡ !Ojalá tenga esa sensación en el futuro¡ !Ojalá tenga esa percepción en el futuro¡ !Ojalá tenga esas formaciones mentales en el futuro¡ !Ojalá tenga esa conciencia en el futuro¡’ Es de esa manera cómo uno se entretiene con las expectativas.

“Y, cómo es, hombre hogareño, uno sin las expectativas? He aquí, hombre hogareño, alguien que no piensa así: ‘¡Ojalá tenga esa forma en el futuro! ¡Ojalá tenga esa sensación en el futuro! ¡Ojalá tenga esa percepción en el futuro! ¡Ojalá tenga esas formaciones mentales en el futuro! ¡Ojalá tenga esa conciencia en el futuro!’ Es de esa manera cómo uno es sin las expectativas.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno se involucra en las disputas de la gente? He aquí, hombre hogareño, alguien que se involucra en charlas como esas: ‘tú no entiendes ese Dhamma-y-Disciplina. Yo entiendo ese Dhamma-y-Disciplina. ¡Qué vas a entender ese Dhamma-y-Disciplina! Tú estás practicado erróneamente, yo estoy practicando correctamente. Lo que debería ser expuesto antes, tú lo dices después; lo que debería ser dicho después, tú lo expones antes. Yo soy consistente, tú eres inconsistente. Lo que tú tomas para pensar por largo tiempo, debería ser desechado. Tu tesis ya ha sido refutada. Ve a esconder tu tesis porque has sido derrotado o desenrédate si quieres’. Es de esa manera cómo uno se involucra en las disputas de la gente.

“Y, ¿cómo, hombre hogareño, uno no se involucra en las disputas de la gente? He aquí, hombre hogareño, alguien que no se involucra en charlas como esas: ‘tú no entiendes ese Dhamma-y-Disciplina… desenrédate si quieres’. Es de esa manera cómo uno no se involucra en las disputas de la gente.

“Hombre hogareño, cuando el Bienaventurado dijo en ‘Las preguntas de Magandiya” del ‘Atthakavagga’:

‘Habiendo dejado el hogar para recorrer sin morada fija,
En el pueblo el sabio no intima con nadie;
Libre de los placeres sensuales, sin expectativas,
No se involucra en las disputas de la gente.’

De esta manera se puede comprender en detalle el significado de eso, que ha sido pronunciado por el Bienaventurado en resumen”.