Colección de discursos agrupados temáticamente

Samadhi Sutta

22.5. Concentración

Esto he escuchado. En Savatthi… En esaa ocasión, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras:

“Monjes, desarrollad la concentración. El monje que es concentrado entiende las cosas tal como realmente son.

“Y ¿qué es, monjes, lo que él entiende tal como realmente es? El origen y la desaparición de la forma; el origen y la desaparición de la sensación; el origen y la desaparición de la percepción; el origen y la desaparición de las formaciones mentales; el origen y la desaparición de la conciencia.

“Y ¿cuál es, monjes, el origen de la forma? ¿Cuál es el origen de la sensación? ¿Cuál es el origen de la percepción? ¿Cuál es el origen de las formaciones mentales? ¿Cuál es el origen de la conciencia?

“He aquí, monjes, uno mira el deleite, da la bienvenida y se apropia. Y ¿en qué cosa uno mira el deleite, a qué le da la bienvenida y de qué se apropia? Uno mira el deleite en la forma, le da la bienvenida y se apropia de ella. Como consecuencia de esto, surge el deleite en la forma. Deleite en la forma es el apego. Con el apego de uno como condición, la existencia [llega a ser]; con la existencia como condición, el nacimiento; con el nacimiento como condición, el envejecimiento y la muerte, el pesar, la lamentación, la pena, el displacer y la desesperanza. Este es el origen de todo ese montón de insatisfacción

“Además, monjes, uno mira el deleite en la sensación… en la percepción… en las formaciones mentales… en la conciencia, le da la bienvenida y se apropia de ella. Como consecuencia de esto, surge el deleite en la conciencia. Deleite en la conciencia es el apego. Con el apego de uno como condición, la existencia [llega a ser]; con la existencia como condición, el nacimiento; con el nacimiento como condición, el envejecimiento y la muerte, el pesar, la lamentación, la pena, el displacer y desesperanza. Este es el origen de todo ese montón de insatisfacción.

“Éste es, monjes, el origen de la forma; éste es el origen de la sensación; éste es el origen de la percepción; éste es el origen de las formaciones mentales; éste es el origen de la conciencia.

“Y ¿qué es, monjes, la desaparición de la forma? ¿Qué es la desaparición de la sensación? ¿Qué es la desaparición de la percepción? ¿Qué es la desaparición de las formaciones mentales? ¿Qué es la desaparición de la conciencia?

“He aquí, monjes, uno no mira el deleite, uno no da la bienvenida y uno no se apropia. Y ¿en qué cosa uno no mira el deleite, a qué no le da la bienvenida y de qué no se apropia? Uno no mira el deleite en la forma, no le da la bienvenida ni se apropia de ella. Como consecuencia de esto, cesa el deleite en la forma. Con el cese del deleite en la forma, llega el cese del apego. Con el cese del apego, cesa la existencia; con el cese de la existencia, cesa el nacimiento; con el cese del nacimiento, cesa el envejecimiento y la muerte, el pesar, la lamentación, la pena, el displacer y la desesperanza. Este es el cese de todo ese montón de insatisfacción.

“Además, monjes, uno no mira el deleite en la sensación… en la percepción… en las formaciones mentales… en la conciencia, no le da la bienvenida ni se apropia de ella. Como consecuencia de esto, cesa el deleite en la conciencia. Con el cese del deleite en la conciencia, llega el cese del apego. Con el cese del apego, cesa la existencia; con el cese de la existencia, cesa el nacimiento; con el cese del el nacimiento, cesa el envejecimiento y la muerte, el pesar, la lamentación, la pena, el displacer y desesperanza. Este es el cese de todo ese montón de insatisfacción.

“Ésta es, monjes, la desaparición de la forma; ésta es la desaparición de la sensación; ésta es la desaparición de la percepción; ésta es la desaparición de las formaciones mentales; ésta es la desaparición de la conciencia”.