Colección de discursos agrupados temáticamente

Anattalakkhana Sutta

22.59. Las características del no-ser

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en el Parque de los Venados de Isipatana cerca de Baranasi. Estando allí, el Bienaventurado se dirigió al grupo de los cinco : “Monjes”.—“Sí, venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado dijo:

“Monjes, la forma es el no-ser. Porque, monjes, si la forma fuera el ser, no conduciría a la aflicción y sería posible conseguir eso de la forma: ‘que la forma sea de esa manera o que la forma sea de otra manera’. Pero como la forma es el no-ser, conduce a la aflicción y no es posible conseguir eso de la forma: ‘que la forma sea de esa manera o que la forma sea de otra manera’.

“La sensación es el no-ser. Porque, monjes, si la sensación fuera el ser, no conduciría a la aflicción y sería posible conseguir eso de la sensación: ‘que la sensación sea de esa manera o que la sensación sea de otra manera’. Pero como la sensación es el no-ser, conduce a la aflicción y no es posible conseguir eso de la sensación: ‘que la sensación sea de esa manera o que la sensación sea de otra manera’.

“La percepción es el no-ser. Porque, monjes, si la percepción fuera el ser, no conduciría a la aflicción y sería posible conseguir eso de la percepción: ‘que la percepción sea de esa manera o que la percepción sea de otra manera’. Pero como la percepción es el no-ser, conduce a la aflicción y no es posible conseguir eso de la percepción: ‘que la percepción sea de esa manera o que la percepción sea de otra manera’.

“Las formaciones mentales son el no-ser. Porque, monjes, si las formaciones mentales fueran el ser, no conducirían a la aflicción y sería posible conseguir eso de las formaciones mentales: ‘que las formaciones mentales sean de esa manera o que las formaciones mentales sean de otra manera’. Pero como las formaciones mentales son el no-ser, conducen a la aflicción y no es posible conseguir eso de las formaciones mentales: ‘que las formaciones mentales sean de esa manera o que las formaciones mentales sean de otra manera’.

“La conciencia es el no-ser. Porque, monjes, si la conciencia fuera el ser, no conduciría a la aflicción y sería posible conseguir eso de la conciencia: ‘que la conciencia sea de esa manera o que la conciencia sea de otra manera’. Pero como la conciencia es el no-ser, conduce a la aflicción y no es posible conseguir eso de la conciencia: ‘que la conciencia sea de esa manera o que la conciencia sea de otra manera’.

“¿Qué opináis, monjes, es la forma permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿puede ser considerado de esa manera: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.

“¿Es la sensación permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿puede ser considerado de esa manera: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.

“¿Es la percepción permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿puede ser considerado de esa manera: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.

“¿Son las formaciones mentales permanentes o transitorias?”—“Transitorias, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿puede ser considerado de esa manera: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.

“¿Es la conciencia permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y, lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿puede ser considerado de esa manera: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.

“Por eso, monjes, cualquier clase de forma, sea del pasado, futuro o presente, interna o externa, vulgar o sutil, inferior o superior, lejana o cercana, toda forma debería ser vista tal como realmente es con la correcta sabiduría así: ‘eso no es mío, eso no soy yo, eso no es mi ser’.

“Cualquier clase de sensación, sea del pasado, futuro o presente, interna o externa, vulgar o sutil, inferior o superior, lejana o cercana, toda sensación debería ser vista tal como realmente es con la correcta sabiduría así: ‘eso no es mío, eso no soy yo, eso no es mi ser’.

“Cualquier clase de percepción, sea del pasado, futuro o presente, interna o externa, vulgar o sutil, inferior o superior, lejana o cercana, toda percepción debería ser vista tal como realmente es con la correcta sabiduría así: ‘eso no es mío, eso no soy yo, eso no es mi ser’.

“Cualquier clase de formaciones mentales, sea del pasado, futuro o presente, interna o externa, vulgar o sutil, inferior o superior, lejana o cercana, toda formación mental debería ser vista tal como realmente es con la correcta sabiduría así: ‘eso no es mío, eso no soy yo, eso no es mi ser’.

“Cualquier clase de conciencia, sea del pasado, futuro o presente, interna o externa, vulgar o sutil, inferior o superior, lejana o cercana, toda conciencia debería ser vista tal como realmente es con la correcta sabiduría así: ‘eso no es mío, eso no soy yo, eso no es mi ser’.

“Viendo de esta manera, monjes, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia la percepción, repugnancia hacia las formaciones mentales y repugnancia hacia la conciencia. Experimentando repugnancia, llega a estar desapasionado. Mediante el desapasionamiento [su mente] es liberada. Cuando se libera, llega este conocimiento: ‘esta es la liberación’, y comprende eso: ‘destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se ha realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia’”.

Esto es lo que dije el Bienaventurado y aquellos monjes fueron satisfechos y se deleitaron en las palabras del Bienaventurado. Y mientras se pronunciaba ese discurso las mentes de los monjes del grupo de los cinco fueron liberadas mediante el no apego.