Colección de discursos agrupados temáticamente

Ananda Sutta

22.83. Discurso con Ananda

“Venerable señor, no lo estoy soportando, no me encuentro mejor. Unas fuertes sensaciones dolorosas están incrementándose en mi y no disminuyendo, y el hecho de que estén incrementando y no disminuyendo, puede ser discernido.”

“Entonces, monje, espero que no estés turbado por remordimiento y arrepentimiento”.

“En efecto, venerable señor, justamente tengo muchos remordimientos y arrepentimiento”.

“Espero, monje, que no tengas nada que reprocharte a ti mismo en cuanto a la virtud.”

“No tengo nada que reprocharme a mí mismo en cuanto a la virtud, venerable señor”.

“Entonces, si no tienes nada que reprocharte a ti mismo en cuanto a la virtud, ¿por qué estés turbado por remordimiento y arrepentimiento?”

“Yo entiendo, venerable señor, que no es con el propósito de purificar la virtud que el Dhamma ha sido enseñando por el Bienaventurado.”

“Monje, si entiendes que el Dhamma no ha sido enseñando por mí con el propósito de purificar la virtud, entonces, ¿con qué propósito, entiendes tú, que ha sido enseñando el Dhamma por mí?”

“Venerable señor, entiendo que el Dhamma ha sido enseñando por el Bienaventurado con el propósito de hacer desvanecer la avidez.”

“¡Bien, bien monje! Eso está bien que tu entiendas que Dhamma ha sido enseñando por mí con el propósito de hacer desvanecer la avidez. El Dhamma ha sido enseñando por mí con el propósito de hacer desvanecer la avidez.

“¿Qué opinas, monje, es la forma permanente o impermanente?'—'Impermanente, venerable señor’… ‘¿Es la sensación permanente o impermanente?'—'Impermanente, venerable señor’… ‘¿Es la percepción permanente o impermanente?'—'Impermanente, venerable señor’… ‘¿Son las formaciones mentales permanentes o impermanentes?'—'Impermanentes, venerable señor’… ‘¿Son los estados mentales permanentes o impermanentes?'—'Impermanentes, venerable señor’. ‘Lo que es impermanente, ¿es sufrimiento o felicidad?'—'Sufrimiento, venerable señor.'—'Lo es impermanente, sufrimiento y sujeto a cambios podría ser considerado de esta manera: «esto es mío, este soy yo y este es mi ser»?'—'No, venerable señor’.

“Por eso, monje, percibiendo esto, el instruido noble discípulo sabio experimenta repugnancia por la forma, repugnancia por la sensación, repugnancia por la percepción, repugnancia por las formaciones mentales y repugnancia por los estados de conciencia. Y habiendo experimentado repugnancia, llega a ser desapasionado. Mediante el desapasionamiento, se libera, y una vez liberado, llega a este conocimiento: ‘esta es la liberación’. Y él entiende así: ‘destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que estaba por hacer se hizo, he aquí no hay nada más que realizar’”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado. Y aquel monje ha sido elevado y se deleitó en las palabras del Bienaventurado. Y mientras este discurso estaba siendo pronunciado, a aquel monje se le quitó el polvo y surgió en él una inmaculada visión del Dhamma: “todo lo que es sujeto al surgimiento es sujeto al cese”.