Colección de discursos agrupados temáticamente

Tissa Sutta

22.84. Discurso con Tissa

En Savatthi. En aquella ocasión el Venerable Tissa, el primo paterno del Bienaventurado, informo a un cierto número de monjes: “amigos, mi cuerpo parece como si estuviera drogado, he llegado a estar desorientado y las enseñanzas ya no son claras para mí. La pereza y la apatía persisten obsesionando mi mente. Estoy llevando la vida santa de manera insatisfactoria y he tenido dudas acerca de las enseñanzas.”

Entonces aquellos monjes se acercaron al Bienaventurado, le rindieron homenaje, se sentaron a un lado y le reportaron ese asunto. Acto seguido, el Bienaventurado se dirigió a cierto monje de esta manera: “ven, monje, dile al monje Tissa de mi parte que el Maestro le llama”.

“Sí, venerable señor”, respondió aquel monje y fue junto al Venerable Tassa y le dijo: “El maestro te llama, amigo Tissa.”

“Sí, amigo”, respondió el Venerable Tissa y se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Y el Bienaventurado le dijo: “¿es cierto eso, Tissa, que hayas informado a un cierto número de monjes: ‘amigos, mi cuerpo parece como si estuviera drogado… he tenido dudas acerca de las enseñanzas’?”

“Sí, venerable señor”.

“¿Qué opinas, Tissa, cuando alguien no evita la codicia por la forma, no evita el deseo, la afección, la sed, la pasión y la avidez por ella, entonces con la alteración y el cambio de aquella forma, el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza surgen en él?”

“Sí, venerable señor”.

“Bien, Tissa, así pasa, Tissa, con alguien que no evita la codicia por la forma. Cuando alguien no evita la codicia por la sensación… por la percepción… por las formaciones mentales… por la conciencia, no evita el deseo, la afección, la sed, la pasión y la avidez por ella, entonces con la alteración y el cambio de aquella conciencia, el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza surgen en él?”

“Sí, venerable señor”.

“Bien, Tissa, así pasa, Tissa, con alguien que no evita la codicia por la conciencia. Y cuando alguien evita la codicia por la forma, evita el deseo, la afección, la sed, la pasión y la avidez por ella, entonces con la alteración y el cambio de aquella forma, el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza surgen en él?”

“No, venerable señor.”

“Bien, Tissa, así pasa, Tissa, con alguien que evita la codicia por la forma. Cuando alguien evita la codicia por la sensación… por la percepción… por las formaciones mentales… por la conciencia, evita el deseo, la afección, la sed, la pasión y la avidez por ella, entonces con la alteración y el cambio de aquella conciencia, el dolor, el lamento, la pena, el displacer y la desesperanza surgen en él?”

“No, venerable señor.”

“Bien, Tissa, así pasa, Tissa, con alguien que evita la codicia por la conciencia.

“¿Qué piensas, Tissa, es la forma permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”. -—“¿Es la sensación… la percepción… las formaciones mentales… la conciencia permanente o transitoria?”—“Transitoria, venerable señor”.

“Y lo que es transitorio, ¿es insatisfacción o felicidad?”—“Insatisfacción, venerable señor”.—“Y lo que es transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿está en condición de ser considerado así: ‘eso es mío, eso soy yo, eso es mi ser’?”—“No, venerable señor”.

“Viendo de esa manera, monjes, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia las formaciones mentales, repugnancia hacia la conciencia. Experimentando repugnancia, llega a ser desapasionado. A través del desapasionamiento [su mente] llega a liberarse. Cuando es liberado, llega este conocimiento: ‘esa es la liberación’. Y él comprende esto: ‘el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer ha sido realizado y he aquí no hay más futuros estados de existencia.’

“Imagina, Tissa, a dos hombres: uno no hábil en el sendero y otro hábil en el sendero. Y él no hábil en el sendero pregunta a aquel hábil acerca del sendero, a lo cual éste le responde: ‘ven, buen hombre, este es el sendero. Camina por él un corto tramo hasta que veas una bifurcación en medio del camino. Evita doblar a la izquierda sino que más bien toma el lado derecho. Ve un poco y verás un espeso matorral. Ve un poco más y verás una inmensa ciénaga pantanosa. Ve un poco más y verás un precipicio. Ve un poco más y verás una deleitosa extensión de terreno plano.’

“He hecho este símil, Tissa, con el fin de transmitir un mensaje. Este es su significado: ‘el hombre no hábil en el sendero’ es la designación de un mundano. ‘El hombre hábil en el sendero’ es la designación del Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado. ‘El camino bifurcado’ es la designación de la duda. ‘El lado izquierdo [del camino]’ es la designación del equivocado óctuple sendero, esto es, el incorrecto punto de vista, la incorrecta intención, la incorrecta forma de hablar, la incorrecta acción, la incorrecta forma de vida, el incorrecto esfuerzo, la incorrecta atención consciente y la incorrecta concentración. ‘El lado derecho [del camino]’ es la designación del Noble Óctuple Sendero, esto es, el recto punto de vista, la recta intención, la recta forma de hablar, la recta acción, la recta forma de vida, el recto esfuerzo, la recta atención consciente y la recta concentración. ‘El denso matorral’ es la designación de la ignorancia. ‘La inmensa ciénaga pantanosa’ es la designación de los placeres sensuales. ‘El precipicio’ es la designación de la desesperación debido a la ira. ‘La deleitosa extensión de terreno plano’ es la designación del Nibbana’.

“¡Regocíjate, Tissa! ¡Regocíjate, Tissa! Estoy aquí para exhortar, estoy aquí para asistir, estoy aquí para instruir”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado y el Venerable Tissa fue satisfecho y se deleitó en las palabras del Bienaventurado.