Colección de discursos agrupados temáticamente

Anuradha Sutta

22.86. Discurso con Anuradha

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en el Gran Bosque, cerca de Vesali, en la sala con el techo de dos aguas. Al mismo tiempo, el Venerable Anuradha estaba morando en la choza del bosque no muy lejos del Bienaventurado. Entonces, un grupo de ascetas mendicantes de los otros credos se acercó junto al Venerable Anuradha e intercambió con él cordiales saludos. Cuando habían concluido estas amables palabras de bienvenida, los ascetas mendicantes de los otros credos se sentaron a un lado y dijeron:

“Amigo Anuradha, cuando el Tathagata está describiendo al Tathagata -como la persona más alta, la persona suprema, que alcanza el supremo logro- lo describe en términos de estos cuatro casos: ‘el Tathagata existe después de la muerte', ‘el Tathagata no existe después de la muerte', ‘el Tathagata tanto existe como no existe después de la muerte' o ‘el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte.’”

Cuando esto fue dicho, el Venerable Anuradha dijo a estos ascetas mendicantes: “Amigos, cuando el Tathagata está describiendo al Tathagata -como la persona más alta, la persona suprema, que alcanza el supremo logro- lo describe fuera de los términos de estos cuatro casos: ‘el Tathagata existe después de la muerte', ‘el Tathagata no existe después de la muerte', ‘el Tathagata tanto existe como no existe después de la muerte' o ‘el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte.’”

Cuando esto fue dicho, aquellos ascetas mendicantes dijeron al Venerable Anuradha: “Este monje tiene que ser recientemente ordenado, un renunciante de no mucho tiempo; o, si es un anciano, tiene que ser un incompetente tonto”.

Acto seguido, habiendo denigrado al Venerable Anuradha con términos “recientemente ordenado” y “tonto”, se levantaron de sus asientos y se fueron.

No mucho después de que aquellos ascetas mendicantes se hayan ido, al Venerable Anuradha se le ocurrió esto: “si aquellos ascetas mendicantes de los otros credos llegasen a cuestionarme otra vez en el futuro, ¿cómo debería responderles para que mi sentencia estuviera conforme con lo declarado por el Bienaventurado y no fuera una mala interpretación contraria a los hechos? Y, ¿cómo debería explicarlo de acuerdo al Dhamma de manera tal que ninguna consecuencia razonable de mis aseveraciones diera base para una crítica?”.

Entonces, el Venerable Anuradha se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se sentó a un lado y reportó al Bienaventurado todo lo ocurrido, preguntándole: “si aquellos ascetas mendicantes de otros credos llegasen a cuestionarme otra vez en el futuro, ¿cómo debería responderles… de manera tal que ninguna consecuencia razonable de mis aseveraciones diera base para una crítica?”.

“¿Qué opinas, Anuradha, es la forma permanente o transitoria?"—"Transitoria, venerable señor”.—"Y aquello que transitorio, ¿es placentero o insatisfactorio?"—"Insatisfactorio, venerable señor”.—"Y aquello que transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿se puede considerar así: ‘esto es mío, este soy yo, este es mi ser’?"—"No, venerable señor”.

“Y ¿qué opinas, Anuradha, es la sensación… la percepción… las formaciones mentales… la conciencia permanente o transitoria?"—"Transitoria, venerable señor”.—"Y aquello que transitorio, ¿es placentero o insatisfactorio?"—"Insatisfactorio, venerable señor”.—"Y aquello que transitorio, insatisfactorio y sujeto a cambio, ¿se puede considerar así: ‘esto es mío, este soy yo, este es mi ser’?"—"No, venerable señor”.

“Viendo las cosas de esta manera, Anuradha, el instruido noble discípulo experimenta repugnancia hacia la forma, repugnancia hacia la sensación, repugnancia hacia la percepción, repugnancia hacia las formaciones mentales y repugnancia hacia la conciencia. Experimentando repugnancia, llega a ser desapasionado. A través del desapasionamiento, su mente llega a liberarse. Cuando está liberado, llega el siguiente conocimiento: ‘ésta es la liberación’. Y entiende así: ‘el nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que había que hacer se ha realizado, y he aquí no hay más futuros estados de existencia.'

“¿Qué opinas, Anuradha, consideras la forma como el Tathagata?"—"No, venerable señor"—¿Consideras la sensación… la percepción… las formaciones mentales… la conciencia como el Tathagata?"—"No, venerable señor”.

“¿Qué opinas, Anuradha, consideras al Tathagata en la forma?"—"No, venerable señor"—¿Consideras al Tathagata aparte de la forma?"—"No, venerable señor"—"¿Consideras al Tathagata en la sensación? ¿Aparte de la sensación? ¿En la percepción? ¿Aparte de la percepción? ¿En las formaciones mentales? ¿Aparte fuera de las formaciones mentales? ¿En la conciencia? ¿Aparte fuera de la conciencia?"—"No, venerable señor”.

“¿Qué opinas, Anuradha, consideras la forma, la sensación, la percepción, las formaciones mentales y la conciencia [en su conjunto] como el Tathagata?"—"No, venerable señor”.

“¿Qué opinas, Anuradha, consideras al Tathagata como a alguien sin la forma, sin la sensación, sin la percepción, sin las formaciones mentales y sin la conciencia?"—"No, venerable señor”.

“Entonces, Anuradha, siendo que no eres capaz de aprehender al Tathagata real y verdaderamente en esta vida presente, ¿es oportuno para ti declarar: ‘amigos, cuando el Tathagata está describiendo al Tathagata -como la persona más alta, la persona suprema, que alcanza el supremo logro- lo describe fuera de los términos de estos cuatro casos: «el Tathagata existe después de la muerte», «el Tathagata no existe después de la muerte», «el Tathagata tanto existe como no existe después de la muerte» o «el Tathagata ni existe ni no existe después de la muerte»’?”

“No, venerable señor”.

“¡Bien, muy bien, Anuradha! Antes, Anuradha, y ahora también, simplemente doy a conocer la insatisfacción y el cese de la insatisfacción”.