Colección de discursos agrupados temáticamente

Bharadvaja Sutta

35.127. Discurso con Bharadvaja

{127} En una ocasión, el Venerable Pindola Bharadvaja estaba morando en el Parque de Ghosita cerca de Kosambi. Entonces, el rey Udena se acercó al Venerable Pindola BHaradvaja e intercambió con él cordiales saludos. Cuando concluyeron sus amables y corteses palabras de bienvenida, se sentó a un lado y dijo al Venerable Pindola Bharadvaja:

“Maestro Bharadvaja, ¿cuál es la causa y la razón, por la cual estos monjes jóvenes, chicos de cabellos negros, envueltos en la dicha de la juventud, en la flor de la vida, quienes no han flirteado aún con los placeres sensuales, llevan una vida completamente santa y pura y se mantienen en ella continuamente?”

“Gran rey, esto ha sido dicho por el Bienaventurado quien conoce y ve, el Arahant, el plenamente Despierto: ‘Venid, monjes, hacia las mujeres suficientemente mayores que podrían ser vuestras madres, haceos la idea de que con vuestras madres; hacia aquellas que tienen la edad de vuestras hermanas, haceos la idea de que con vuestras hermanas y hacia las mujeres lo suficientemente jóvenes que podrían ser vuestras hijas, haceos la idea de que con vuestras hijas. Ésta es la causa y la razón, gran rey, por la cual estos monjes jóvenes, chicos de cabellos negros, envueltos en la dicha de la juventud, en la flor de la vida, quienes no han flirteado aún con los placeres sensuales, llevan una vida completamente santa y pura y se mantienen en ella continuamente.”

“La mente es caprichosa, maestro Bharadvaja. A veces, el estado de lujuria surge hacia las mujeres suficientemente mayores que podrían ser nuestras madres; otras veces, el estado de lujuria surge hacia aquellas que tienen la edad de nuestras hermanas; y a veces, el estado de lujuria surge hacia las mujeres lo suficientemente jóvenes que podrían ser nuestras hijas. ¿Hay aquí alguna otra causa y la razón, por la cual estos monjes jóvenes… llevan una vida completamente santa y pura y se mantienen en ella continuamente?”

“Gran rey, esto ha sido dicho por el Bienaventurado quien conoce y ve, el Arahant, el plenamente Despierto: ‘Venid, monjes, repasad este cuerpo desde las plantas de los pies hacia arriba y desde la coronilla hacia abajo, envuelto en la piel y lleno de toda clase de impurezas: en este cuerpo hay cabellos, vellos, uñas, dientes, piel, carne, tendones, huesos, médula ósea, riñones, corazón, hígado, membrana, bazo, pulmones, intestinos, mesenterio, comida sin digerir, excremento, bilis, flema, pus, sangre, sudor, grasa, lágrimas, linfa, saliva, moco, sinovia y orín.' Ésta también es la causa y la razón, gran rey, por la cual estos monjes jóvenes, chicos de cabellos negros, envueltos en la dicha de la juventud, en la flor de la vida, quienes no han flirteado aún con los placeres sensuales, llevan una vida completamente santa y pura y se mantienen en ella continuamente.”

“Aquello es fácil, maestro Bharadvaja, para aquellos monjes que están desarrollados en el cuerpo, desarrollados en la virtud, desarrollados en la mente y desarrollados en la sabiduría. Pero es difícil para los monjes que no están desarrollados en el cuerpo, no desarrollados en la virtud, no desarrollados en la mente ni están desarrollados en la sabiduría. Algunas veces, aunque uno piense ‘voy a concebir el cuerpo como asqueroso', uno lo advierte como bello. ¿Hay aquí alguna otra causa y la razón, por la cual estos monjes jóvenes… llevan una vida completamente santa y pura y se mantienen en ella continuamente?”

“Gran rey, esto ha sido dicho por el Bienaventurado quien conoce y ve, el Arahant, el plenamente Despierto: ‘Venid, monjes, vigilad las puertas de las facultades sensoriales. Habiendo visto la forma con el ojo, no os aferréis ni a su signo ni a sus rasgos. Ya que, si dejaseis la facultad del ojo desguarnecida, los malos e insalubres estados de codicia y desagrado, podrían invadiros; practicad la manera de restringirla, vigilad la facultad del ojo y comprometeos restringir la facultad del ojo. Además, habiendo escuchado el sonido con el oído… habiendo olfateado el olor con la nariz… habiendo degustado el sabor con la lengua… habiendo sentido el objeto táctil con el cuerpo… habiendo conocido el objeto mental con la mente, no os aferréis ni a su signo ni a sus rasgos. Ya que, si dejaseis la facultad de la mente desguarnecida, los malos e insalubres estados de codicia y desagrado, podrían invadiros; practicad la manera de restringirla, vigilad la facultad de la mente y comprometeos restringir la facultad de la mente. Ésta también es la causa y la razón, gran rey, por la cual estos monjes jóvenes, chicos de cabellos negros, envueltos en la dicha de la juventud, en la flor de la vida, quienes no han flirteado aún con los placeres sensuales, llevan una vida completamente santa y pura y se mantienen en ella continuamente.”

“¡Esto es magnífico, maestro Bharadvaja! ¡Es realmente asombroso, maestro Bharadvaja! Qué bien ha sido declarado esto por el Bienaventurado quien conoce y ve, el Arahant, el plenamente Despierto. Ésta es la causa y la razón, por la cual estos monjes jóvenes, chicos de cabellos negros, envueltos en la dicha de la juventud, en la flor de la vida, quienes no han flirteado aún con los placeres sensuales, llevan una vida completamente santa y pura y se mantienen en ella continuamente. En mi caso también, cuando entro en mi harén con el cuerpo, habla y mente desguarnecidos, sin establecer la atención consciente, con las facultades de los sentidos irrestrictas, los estados de lujuria me asaltan con mucha fuerza. Pero cuando entro en mi harén con el cuerpo, habla y mente vigilados, estableciendo la atención consciente, con las facultades de los sentidos restringidos, los estados de lujuria no me asaltan de esta manera.

“¡Magnífico maestro Bharadvaja! ¡Magnífico maestro Bharadvaja! El Dhamma ha sido esclarecido de muchas formas por el maestro Bharadvaja; es como si se enderezara lo que estaba torcido, como si se revelara lo que estaba oculto, como si se mostrara el camino al que estaba perdido, como si se sostuviera una lámpara en la oscuridad para que los de buena vista pudieran ver. Maestro Bharadvaja, voy por refugio al Bienaventurado, al Dhamma y al Sangha de los monjes. De hoy en adelante, que el maestro Bharadvaja me recuerde como el discípulo laico que han ido por refugio de por vida.”