Colección de discursos agrupados temáticamente

Kassaka Sutta

4.19. El granjero

En Savatthi. En esta ocasión el Bienaventurado estaba instruyendo, exhortando, inspirando y regocijando a los monjes con la plática del Dhamma concerniente al Nibbana. Y aquellos monjes estaban escuchando el Dhamma con oídos prestos atendiendo este tema de vital importancia, aplicando la totalidad de sus mentes a ello. Entonces esto se le ocurrió a Mara, el Malvado: “El asceta Gotama está instruyendo, exhortando, inspirando y regocijando a los monjes… que están escuchando el Dhamma con oídos prestos atendiendo este tema de vital importancia, aplicando la totalidad de sus mentes a ello. Acerquémonos a dónde está el asceta Gotama en aras de confundirlos”.

Entonces Mara, el Malvado se manifestó a sí mismo en forma de un granjero, cargando un gran arado sobre sus hombros, sosteniendo una gran pica, aguijada; sus cabellos despeinados, vestido con prendas de cáñamo, con sus pies manchados de barro. Y se acercó al Bienaventurado y le dijo: “¿Tal vez has visto los bueyes, asceta?”.

“¿Qué son los bueyes para ti, oh Malvado?”.

“El ojo es mío, asceta, las formas son mías, asceta, el contacto del ojo y su base de la consciencia son míos. ¿Adónde puedes ir para escaparte de mí, asceta? El oído es mío, asceta, los sonidos son míos… La nariz es mía, asceta, los olores son míos… La lengua es mía, asceta, los sabores son míos… El cuerpo es mío, asceta, los objetos táctiles son míos… La mente es mía, asceta, los fenómenos son míos, asceta, el contacto de la mente y su base de la consciencia son míos. ¿Adónde puedes ir para escaparte de mí, asceta?”.

“El ojo es tuyo, Malvado, las formas son tuyas, el contacto del ojo y su base de la consciencia son tuyos; pero, Malvado, donde no hay el ojo, formas ni el contacto del ojo con su base de la conciencia, allí no hay lugar para ti, oh Malvado. El oído es tuyo… La nariz es tuya… La lengua es tuya… El cuerpo es tuyo… La mente es tuya, Malvado, los fenómenos mentales son tuyos, el contacto de la mente y su base de la consciencia son tuyos; pero, Malvado, donde no hay la mente, fenómenos mentales ni el contacto de la mente con su base de la conciencia, allí no hay lugar para ti, oh Malvado”.

[Mara:]

Y los que hablan en términos de ‘mío’-
Si tu mente existe entre estos,
No puedes escapar de mí, asceta”.

[El Bienaventurado:]

“Aquello de lo que hablan no es mío,
No soy de los hablan [de lo mío].
Debes saber esto, Malvado:
Ni siquiera a mi sendero puedes ver”.

Entonces Mara, el Malvado, descubriendo: “El Bienaventurado me reconoció, el Afortunado sabe que soy yo”, triste y decepcionado desapareció de allí.