Colección de discursos agrupados temáticamente

Hatthirajavanna Sutta

4.2. El rey elefante

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando al pie del árbol baniano del cabrero, a la orilla del río Neranjara, cerca de Uruvela, poco después de que llegó a estar plenamente iluminado. En aquella ocasión, el Bienaventurado estaba sentado al aire libre en la oscuridad de la noche, mientras estaba lloviznando.

Entonces Mara, el Malvado, deseando que surgiera el temor, la trepidación y el terror en el Bienaventurado, se manifestó a sí mismo en forma de un gigante rey elefante y se acercó al Bienaventurado. Su cabeza era como un enorme bloque de esteatita, sus colmillos como de pura plata, su trompa era un enorme poste arado.

Entonces el Bienaventurado, habiendo entendido: “Este es Mara, el Malvado”, se dirigió a él en verso:

Creando formas hermosas y horrendas.
Es suficiente, oh Malvado, con esos tus trucos:
Estás derrotado, productor del fin”.

Entonces Mara, el Malvado, descubriendo: “El Bienaventurado me reconoció, el Afortunado sabe que soy yo”, triste y decepcionado desapareció de allí.